Carlos Esteban será el secretario general de este grupo de trabajo que nace como fruto del congreso eclesial celebrado hace un año

La Conferencia Episcopal Española estrena el Consejo General de la Iglesia en la educación, un foro estable de reflexión y propuestas que busca recoger el guante del congreso celebrado el año pasado, que aglutinó por primera vez a todos los actores que participan en la enseñanza entendida como misión.
“Como idea es sencilla, pero como estructura es original a modo de grupo de trabajo estable donde confluyeran todas las presencias significativas de la Iglesia en la educación en España para reflexionar sobre los desafíos que se afrontan”, justificó esta mañana el obispo de Lugo, Alfonso Carrasco, presidente de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura.
Cuidar y promover
En el marco de la presentación del Consejo a los medios, el prelado aclaró que “este grupo buscará cuidar y promover la labor educativa, que nos parece que no disminuye en importancia, sino que crece y que sigue teniendo una presencia decisiva en medio de la sociedad”. “Queremos que sea un lugar donde desemboquen los problemas reales, como la libertad de enseñanza o la situación de las universidades”, añadió Carrasco.
“No hemos pensado el consejo como una estructura jerárquica ni tiene autoridad vinculante sobre sus miembros. Tampoco pretendemos que sea la voz de los obispos”, aclaró el pastor, que remarcó que el Consejo tendrá presencia toda la Iglesia, no solos obispos: “Habrá muchísima gente sobre la que no queremos instituir una estructura de gobierno, sino de trabajo conjunto que ofrezca frutos para todo”. De hecho, no contará tampoco con estructura canónica. Junto a Carrasco, en el encuentro con los periodistas participaron Antonio Roura, director del Secretariado de la Comisión, y Carlos Esteban, secretario general del Consejo.
Somos más
“Somos más de los que pensamos, pero nos conocemos menos de los que pensamos”, subrayó Carlos Esteban en su intervención, que hizo un llamamiento para aglutinar sensibilidades y experiencias, lo mismo de la escuela que de la universidad, de los colegios mayores, de la educación formal… Por eso, defendió este consejo como un espacio para “diagnosticar situaciones desde la antropología cristiana contribuir al bien común”. “No tenemos complejo de superioridad o inferioridad sobre el papel de la Iglesia en la educación. No vamos a defender, vamos a proponer y a compartir convicciones, sabiendo que estamos en sociedades plurales, tampoco vamos a perder derechos fundamentales que hemos conseguido, sin complejos”, añadió. Y sentenció: “La educación es un patrimonio épico de la humanidad en el que la Iglesia ha tenido mucho que ver”, sentenció. En esta misma línea, subrayó que “no necesitamos estructuras para decirles a quienes llevan en sus manos la misión educativas cómo tienen que hacer, puesto que la inmensa mayoría de los casos lo están haciendo bien desde su reconocida autonomía”.
Roura detalló que el Consejo contará con una triple estructura: un pleno de unas cincuenta personas donde están representando nueve ámbitos educativos (colegios, profesores de religión, universidades, colegios mayores, educación no formal, FP, necesidades especiales, tiempo libre, parroquia…) donde hay presencia eclesial “para definir los desafíos que se reconocen”, un seminario permanente con unos diez especialistas para tener “un seguimiento más cercano de la actualidad de la educación” y un espacio de estudio y documentación de la realidad “para basarnos en datos y no en un hablar por hablar”. “No queremos configurar un sumatorio de realidades, sino de verdad trabajar juntos, desde la participación, la escucha y la implicación de todos”, reafirmó.
Preguntados por las palabras del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que comentó que había “chiringuitos” en las universidad privadas y la preocupación de Escuelas Católicas por la retirada de los dispositivos digitales de las aulas, Carrasco prefirió no entrar en “cuestiones técnicas”. “No quiero dar un juicio sin examinar con detalle, partiendo de un principio de respeto y colaboración”, aseveró el obispo.