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Ivanrey acoge la grabación del nuevo vídeo promocional de las clases de Religión en la región
El rodaje se llevó a cabo en las instalaciones de Stellarium Films, productora ubicada la pedanía de Ivanrey de Ciudad Rodrigo
Las Delegaciones de Enseñanza de las Diócesis de Castilla y León han publicado el spot 'Súbete a la barca y pasemos a la otra orilla', grabado en Ciudad Rodrigo. El proyecto busca crear una atmósfera favorable hacia las clases de Religión Católica e incluye una guía docente.
Las Delegaciones de Enseñanza de las Diócesis de Castilla y León presentan el spot 'Súbete a la barca y pasemos a la otra orilla', una iniciativa audiovisual grabada en Ivanrey, pedanía de Ciudad Rodrigo. El proyecto busca promover las clases de Religión Católica y generar un clima de colaboración entre familias, alumnos y docentes.
La iniciativa surge en el marco del reciente Encuentro regional de las Delegaciones de Enseñanza, celebrado en la localidad salmantina. Con este trabajo, las diócesis de la comunidad autónoma proponen una reflexión sobre la importancia de la enseñanza religiosa como un espacio de encuentro, crecimiento personal y transmisión de valores.
A diferencia de otras campañas, este spot no se centra de manera directa en el proceso de matriculación, dado que el curso escolar ya ha comenzado. Su propósito principal es crear una atmósfera favorable y duradera que invite a la comunidad educativa a valorar la asignatura de Religión Católica como una opción enriquecedora para el desarrollo integral de los alumnos.
La idea original de este proyecto audiovisual ha sido desarrollada por Juan Carlos Sánchez, delegado de Enseñanza de la Diócesis de Ciudad Rodrigo. La dirección del vídeo ha corrido a cargo del cineasta Pablo Moreno, mientras que el montaje y la dirección de fotografía han sido realizados por Rubén D. Ortega.
El rodaje se llevó a cabo en las instalaciones de Stellarium Films, productora ubicada en Ciudad Rodrigo. En la grabación se implicaron activamente miembros de las delegaciones de enseñanza de la región, profesores de la asignatura, dos familias con sus hijos y un grupo de jóvenes de la diócesis civitatense.
Un recurso didáctico sin fronteras diocesanas
Una de las particularidades de esta producción es que no incluye logotipos institucionales. Esta decisión se ha tomado de forma deliberada para facilitar que el spot pueda ser utilizado de manera general por las delegaciones de enseñanza de cualquier diócesis de España que lo desee.
Asimismo, los promotores de la iniciativa han elaborado una guía docente específica para trabajar los contenidos del vídeo en el aula. Este documento permite a los profesores de Religión utilizar el spot como un recurso pedagógico práctico para profundizar en los valores del Evangelio y el trabajo en equipo.
Cuidar la enseñanza de Religión significa cuidar a quienes la hacen posible. Significa reconocer su vocación, exigir y sostener su competencia profesional, ofrecerles comunidad y ayudarles a crecer
La profesión docente está viviendo un proceso de profunda transformación. Distintos organismos internacionales y europeos insisten en que la calidad de la educación depende de la capacidad de los sistemas educativos para definir qué significa ser un buen docente, acompañar sus primeros años de ejercicio y favorecer su formación permanente. Ya no basta con determinar los requisitos de acceso a la enseñanza. Es necesario pensar cómo crece un profesor y qué apoyos necesita ante una escuela cada vez más compleja.
En este contexto se sitúa la propuesta de Marco de Competencias Profesionales Docentes elaborada por el Ministerio de Educación. Su conocimiento ha ofrecido una ocasión para revisar nuestra manera de comprender el desarrollo profesional del profesorado de Religión. No se trataba de reproducir el modelo civil ni de construir un sistema paralelo, sino de compartir un lenguaje reconocible para el sistema educativo y, al mismo tiempo, expresar la identidad y la misión específicas del profesor de Religión Católica.
Esta doble exigencia resulta decisiva. El profesor de Religión es, ante todo, profesor. Forma parte de un claustro, participa en la vida del centro, programa, enseña, evalúa, acompaña procesos de aprendizaje y responde a los mismos desafíos pedagógicos, relacionales, institucionales y digitales que cualquier otro docente. Su cualificación profesional debe poder ser reconocida mediante criterios rigurosos, comprensibles y contrastables. La enseñanza religiosa escolar no puede reclamar su pleno lugar en la escuela sin mostrar la calidad profesional de quienes la hacen posible.
Pero el profesor de Religión no es solo un docente especializado en determinados contenidos. En su tarea se encuentran la fe de la Iglesia y el currículo escolar, la tradición cristiana y las preguntas de los alumnos. Su profesionalidad integra preparación pedagógica, formación teológica, identidad creyente y conciencia de su vocación educativa y eclesial. No se trata de añadir un complemento confesional a las competencias generales, sino de reconocer su forma concreta de habitar profesionalmente la escuela.
De esta convicción nació el trabajo impulsado por la Comisión Episcopal para la Educación y la Cultura. Durante los últimos meses hemos querido avanzar, junto con los delegados diocesanos y los responsables de la formación inicial y permanente, en la construcción de un Marco de Desarrollo Profesional del Profesorado de Religión Católica. Su arquitectura se organiza en cinco dominios: pedagógico-didáctico; relacional e inclusivo; institucional y colaborativo; digital e innovador; e identitario-eclesial. Esta organización permite describir las dimensiones del desempeño docente y ofrecer un horizonte de crecimiento adaptable a las etapas educativas, las trayectorias profesionales y las diferentes realidades diocesanas.
La formación teológica y bíblica, la comprensión del currículo y la dimensión vocacional atraviesan el conjunto del Marco y adquieren especial expresión en el dominio identitario-eclesial. La especificidad del profesor de Religión no lo sitúa fuera de la profesión docente, sino que configura su modo de participar en ella y servir a la educación integral.
El Marco, además, no pretende limitarse a describir competencias. Quiere formar parte de un sistema más amplio de acompañamiento. Por eso se ha trabajado en herramientas de autoevaluación, una propuesta de mentoría para quienes comienzan y un plan de formación permanente vinculado a las necesidades reales del profesorado. El Marco ayuda a saber hacia dónde crecer; la autoevaluación permite reconocer el punto de partida; la mentoría responde a la pregunta de quién acompaña ese crecimiento; y la formación permanente le proporciona continuidad.
La mentoría posee aquí una importancia particular. Quien comienza a enseñar Religión necesita más que información administrativa o modelos de programación. Debe aprender a relacionarse con los alumnos, participar en el claustro, traducir la teología al lenguaje escolar y vivir con naturalidad su pertenencia eclesial. Necesita, sobre todo, encontrar a alguien que le ayude a comprender sus dificultades iniciales y a reconocerse dentro de una tradición profesional más amplia.
Monseñor Alfonso Carrasco Rouco lo expresó con claridad en la apertura de la Escuela de Verano celebrada en Salamanca: «La competencia profesional del profesor de Religión es una forma de caridad educativa». La afirmación ayuda a superar una contraposición que nos ha hecho mucho daño. La identidad creyente no sustituye la preparación profesional, del mismo modo que la competencia pedagógica no vuelve innecesaria la hondura teológica y espiritual. Quien ama la misión recibida procura realizarla bien; estudia, actualiza sus conocimientos, revisa su práctica y busca los lenguajes adecuados.
En aquella misma intervención, Carrasco ofreció otra formulación que resume bien esta identidad: «En el profesor de Religión se encuentran la fe de la Iglesia y el currículo escolar, la tradición cristiana y las preguntas juveniles, los nuevos lenguajes y la cultura contemporánea». Y añadía: «Es un lazo de unión entre la comunidad eclesial y la comunidad educativa». Esta posición singular no debe conducir al aislamiento, sino a una presencia plenamente escolar, capaz de dialogar, colaborar y ofrecer un servicio reconocible al proyecto educativo.
La Escuela de Verano de Salamanca ha permitido contrastar la propuesta con delegados, profesores, universidades, centros DECA, instituciones educativas y editoriales. No se trataba simplemente de validar documentos ya elaborados, sino de discernir si el sistema merecía la pena, qué condiciones requería y cómo podía adaptarse a la diversidad y extensión territorial de las diócesis. El resultado confirma la necesidad de avanzar de manera gradual, participada y evaluable.
El Documento final de compromisos de Salamanca recoge este horizonte. Propone dedicar el curso 2026-2027 a preparar estructuras, equipos e instrumentos; desarrollar después experiencias piloto; y llegar a un congreso en 2028 con aprendizajes reales y evaluados. Reclama también una primera recepción por parte de los obispos diocesanos y anima a crear espacios diocesanos o interdiocesanos de colaboración inspirados en la dinámica participativa del Consejo General de la Iglesia en la Educación.
Pero, quizá, la aportación más importante sea la conciencia que genera. Queremos decir al sistema educativo que el profesorado de Religión está comprometido con los mismos criterios de calidad, responsabilidad y mejora que definen a toda profesión docente. Y queremos decir a cada profesor, especialmente a quien comienza o atraviesa un momento de dificultad, que no está solo. Forma parte de un cuerpo profesional y eclesial que aprende, acompaña y sirve.
Cuidar la enseñanza de Religión significa cuidar a quienes la hacen posible. Significa reconocer su vocación, exigir y sostener su competencia profesional, ofrecerles comunidad y ayudarles a crecer. No para defender una parcela propia, sino para prestar un mejor servicio a la escuela, a la sociedad y, sobre todo, a cada alumno que merece encontrar en su profesor una presencia competente, cercana y esperanzada.
Sumar propone incluir en la ley de bajada de ratios que no se amplíen o renueven los conciertos educativos existentes
Agencias
Pide que la asignatura de Religión se imparta fuera del horario lectivo obligatorio en todas las etapas educativas
El Grupo Parlamentario Plurinacional Sumar ha registrado en el Congreso de los Diputados una enmienda a la ley que reduce las ratios y las horas lectivas para que el régimen de conciertos tenga carácter subsidiario respecto a la educación pública, "debiendo las administraciones educativas priorizar el incremento y la preservación de plazas y medios en la educación pública".
La enmienda, a la que ha tenido acceso Europa Press, recoge que, a tal fin, "no se ampliarán o renovarán los conciertos existentes y las necesidades de escolarización se cubrirán con ampliación de plazas en la red pública".
En otra enmienda, propone que el Gobierno, en el plazo de seis meses desde la entrada en vigor de la ley, aprueba, con carácter urgente, un real decreto con el fin de establecer que, a partir del siguiente curso escolar a la aprobación de esta iniciativa, la asignatura de religión confesional - ya sea católica o de otras confesiones- se imparta fuera del horario lectivo obligatorio en todas las etapas educativas, tanto en los centros públicos como en aquellos privados sostenidos con fondos públicos, en el conjunto del territorio del Estado.
Asimismo, quiere que el Gobierno, en el plazo de un año desde la entrada en vigor de la ley que se está tramitando en el Congreso, elabore un Libro Blanco sobre laicidad en el sistema educativo español, "que analice de manera integral el grado de aconfesionalidad de la enseñanza y, de forma específica, el impacto que genera la actual configuración dual de redes pública y concertada en la segregación escolar por origen socioeconómico".
INCORPORAR ELEMENTOS NATURALES EN LOS PATIOS DE LOS COLEGIOS También propone que el Gobierno impulse, en colaboración con las comunidades autónomas y las entidades locales, el desarrollo de programas de renaturalización de los patios de centros educativos sostenidos con fondos públicos, fomentando la creación de espacios que incorporen elementos naturales como vegetación, suelo permeable o agua, como parte integrante de dichas instalaciones, en el marco de sus competencias y respetando la autonomía de las administraciones educativas.
Otra de las enmiendas registradas por Sumar buscan incluir en la ley que los centros públicos de Infantil y Primaria de 350 alumnos dispongan, como mínimo, de un orientador educativo a tiempo completo, con atención a través de equipos de orientación o con personal del centro, según establezca el modelo de cada administración educativa.
También propone que todos los institutos públicos de Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional dispongan como mínimo de un orientador educativo cada 350 alumnos a tiempo completo.
En cuanto a la reducción de ratios, la propuesta de Sumar es que haya un número máximo de alumnos por aula que en la enseñanza obligatoria de 20 para la Educación Primaria y la Educación Secundaria Obligatoria, frente a los 22 y 25 respectivamente que establece el proyecto de ley. Todo ello sin perjuicio de reducciones mayores de ratio que tengan definidas o definan las administraciones educativas.
La formación ha incluido además una enmienda para que el Gobierno, en el plazo de seis meses a partir de la entrada en vigor de la ley, tramite un real decreto de Inclusión Educativa, Orientación y Atención a la Diversidad donde concretará las condiciones mínimas de dotación de apoyos especializados para el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo, incluido el alumnado con necesidades de compensación de desigualdades, las dotaciones mínimas de profesionales de la red de orientación educativa y psicopedagógica y que contemple y regule medidas que faciliten la codocencia.
En cuanto a la reducción de horas de lectivas, pide incluir en la redacción de la norma que las administraciones educativas doten a los centros de los docentes necesarios para hacer efectivas las reducciones de horario, de tal manera que "en ningún caso esta reducción horaria pueda suponer que el centro tenga que eliminar apoyos, refuerzos, desdobles o cualquier otra medida organizativa que esté llevando a cabo".
QUE TODOS LOS DOCENTES SUBAN DE NIVEL DENTRO DE LA FUNCIÓN PÚBLICA En el marco de la legislación oportuna, insta a promulgar las modificaciones normativas necesarias para que todos los cuerpos docentes sean subgrupo A1 y suban de nivel dentro de la Función Pública, para "establecer una jubilación específica docente anticipada y gratificada desde cualquier régimen de cotización y para establecer una normativa específica sobre salud laboral docente con especial atención a los riesgos psicosociales".
Sumar demanda por otro lado que, en las comunidades autónomas que tengan lengua no oficial que goce de protección tengan, en su caso, la especialidad propia de la lengua respectiva. "Las administraciones correspondientes determinarán la atribución docente a dichas especialidades por analogía con lo dispuesto en este real decreto para la especialidad de lengua castellana y literatura", apunta.
La Diócesis de Cádiz y Ceuta lanza una iniciativa para que los estudiantes de centros públicos, concertados y privados descubran de primera mano el patrimonio artístico e histórico de la ciudad
Cartel de Cádiz Sacra Educativa. | Obispado de Cádiz y Ceuta.
16 de septiembre de 2026 (16:22 h.) Tiempo de lectura: 2 min.
La Diócesis de Cádiz y Ceuta, a través de la Delegación de Enseñanza, ha puesto en marcha la iniciativa «Cádiz Sacra Educativa: una experiencia de fe y cultura». Este nuevo proyecto, concebido para el alumnado de Religión Católica de los centros educativos del ámbito diocesano, busca acercar de forma directa a los estudiantes al patrimonio artístico y religioso de la Iglesia. De este modo, los jóvenes tendrán la oportunidad de conocer algunos de los espacios fundamentales de la historia, la cultura y la identidad cristiana de Cádiz, complementando así en el entorno real los contenidos académicos trabajados en el aula.
Esta propuesta responde al desarrollo de la competencia específica tercera del currículo vigente de la asignatura de Religión Católica, centrada en la identidad cultural y el patrimonio. Para su puesta en marcha, el Administrador Apostólico de la Diócesis, Mons. Ramón Valdivia, ha impulsado el proyecto en diálogo directo con las Delegaciones de Enseñanza y de Arte Cristiano. La meta fijada es que los estudiantes puedan recorrer, guiados por sus propios profesores de Religión, el conjunto monumental de la ruta Cádiz Sacra, integrando la visita dentro de las actividades complementarias y extraescolares de la programación anual.
La experiencia permitirá abordar el legado religioso gaditano mediante un enfoque integrador que aúna fe, cultura, arte e historia. El recorrido será preparado y explicado previamente por el profesorado acompañante con el fin de vincular la visita a los objetivos pedagógicos del curso. Para facilitar la participación de las comunidades educativas, la Diócesis ha determinado que el acceso sea completamente gratuito. La iniciativa se dirige al alumnado de centros públicos, concertados y privados, reforzando la dimensión educativa y evangelizadora que la institución otorga a la enseñanza de la materia.
Las visitas requerirán de una coordinación previa por parte del profesorado. Los docentes interesados deberán cumplimentar el formulario de solicitud habilitado para recibir la documentación acreditativa correspondiente al grupo y a la gratuidad de la actividad.
El curso de la Universidad de Otoño para profesores de Religión, organizado por laDelegación Episcopal de Enseñanzaen colaboración con el Colegio Profesional de la Educación, y que se desarrollarán los días 22, 23, 24, 28 y 29 de septiembre, lleva este año por título «Dignidad humana y bien común: contribuciones educativas de la clase de Religión».
A lo largo del programa, apunta el director, Carlos Esteban Garcés, se abordarán los principales principios y valores de la Doctrina Social de la Iglesia, especialmente presentes en el currículo de la asignatura de Religión. «El curso no se limitará al conocimiento de sus fundamentos teóricos, sino que permitirá acercarse también al compromiso real que la Iglesia desarrolla para hacer realidad la dignidad de todas las personas y la construcción del bien común».
Estos contenidos, recuerda, se completarán con recursos y aplicaciones didácticas para el aula, con el objetivode que «los profesores puedan continuar trabajando y explicando estos principios y valores», así como «los compromisos que forman parte de una educación transformadora».
Por ello, el curso pretende «ofrecer herramientas para contribuir desde la escuela a la construcción de una ciudadanía global con sentido, conectando los contenidos de la clase de Religión con iniciativasconcretas como REDES, Enlázate por la Justicia y La paz teje», explica el director. Todo ello con una finalidadcomún, que, «desde la clase de Religión, sea posible impulsar una educación integral e integradora, abierta a todos», concluye Carlos Esteban.
Un programa con expertos del ámbito educativo, académico y social
- Martes 22 (sede de la Universidad Complutense de Madrid. Geografía e Historia) -
16:00 horas. Acreditación y documentación
16:30 horas. Inauguración del curso
- Carlos Esteban Garcés. Director del curso
- José Luis Guzón Nestar. Delegado Episcopal de Enseñanza de Madrid
- Amador Sánchez Sánchez. Decano Colegio Oficial de Docentes
17:00 horas. La Iglesia y la dignidad humana en las encrucijadas de la vida
- Julio Martínez Martínez, SJ. Doctor en Teología. Universidad Pontificia Comillas
18:30 horas. Acto General de la Universidad de Otoño
- Javier M. Valle López. Doctor en Ciencias de la Educación. Universidad Autónoma de Madrid
- Miércoles 23 (sede del Colegio Oficial de Docentes) -
16:30 horas. El cuidado como paradigma educativo
- Luis Aranguren Gonzalo. Doctor en Filosofía. Universidad Complutense de Madrid
18:30 horas. Valores y principios de la Doctrina Social de la Iglesia
- José Luis Segovia Bernabé. Doctor en Teología. Vicario Pastoral en la Archidiócesis de Madrid
- Jueves 24 (sede de Cáritas Madrid en La Gavia. C/ de Cañada del Santísimo, 27) -
16:30 horas. El compromiso de la Iglesia al servicio de la dignidad y el bien común
- Luis Hernández Vozmediano. Director diocesano de Cáritas Madrid
18:30 horas. Algunas presencias de la Iglesia al servicio de la dignidad y el bien común
- Carlos Esteban Garcés. Director del curso
- Lunes 28 (sede del Colegio Oficial de Docentes) -
16:30 horas. Educación Transformadora y para la Ciudadanía Global
- Paloma Montero. Equipo de Educación Transformadora de REDES
18:30 horas. Aplicaciones en el aula de la Educación Transformadora
- Paloma Montero. Equipo de Educación Transformadora de REDES
- Martes 29 (sede del Colegio Oficial de Docentes) -
16:30 horas. REDES, Enlázate por la Justicia y "La paz teje"
- Jaime Palacio Forcat. Miembro de los equipos de coordinación de REDES y Enlázate por la Justicia
18:30 horas. Estrategias educativas para cuidar la educación de todos
- Aurora Martín Izquierdo. Psicóloga y Educadora Social en Pinardi-Pan Bendito
El tribunal recuerda que la Junta ofreció a los padres litigantes tres centros que sí incluían esa materia en su programa educativo
El Tribunal Superior de Justicia de Analucía (TSJA) ha dictado una sentencia que avala que un colegio católico de la ciudad de Granada no está obligado a impartir religión islámica ya que supondría una paradoja. El fallo de la Sala de lo Contencioso Administrativo responde así a una petición de los padres de una alumna que invocaron su derecho constitucional a que sus hijos recibieran la formación espiritual «y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones», según determina la Carta Magna.
En este sentido, el tribunal, tras admitir que la Constitución respaldaba la solicitud de la familia, también recalca que el planteamiento de los demandantes chocaba contra la naturaleza confesional del centro en cuestión, una colisión de intereses que está prevista en la normativa. «El Acuerdo de Cooperación del Estado con la Comisión Islámica de España» garantiza «el derecho del alumnado musulmán a recibir enseñanza religiosa islámica en centros docentes públicos y privados concertados, siempre que, en cuanto a estos últimos, el ejercicio de tal derecho no entre en contradicción con el carácter propio» de la escuela de que se trate.
De acuerdo con ese artículo del citado tratado, la solución pasaba por conciliar ambas posturas, es decir, que quedasen salvaguardados tanto los principios de los progenitores de la estudiante como los del colegio. Y eso fue lo que hizo la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, indica el TSJA, al ofrecer a los afectados la alternativa de cursar la materia objeto del litigio «en tres centros docentes próximos» al que estaba matriculada la niña.
La resolución del TSJA, que todavía puede ser impugnada ante el Tribunal Supremo, tiene su origen en una sentencia anterior de la misma Sala de lo Contencioso que, según aclaran ahora los magistrados, no fue correctamente interpretada por los litigantes, una circunstancia que ha dilatado el pleito hasta ahora. Es un asunto enrevesado
El origen del caso
El origen del caso se remonta al mes de marzo de 2021, cuando a la familia le fue denegada la petición para que su hija pudiera cursar la asignatura de religión islámica en su colegio. Entonces, los padres pusieron los hechos en conocimiento de la justicia. Un año más tarde, un juzgado de lo Contencioso de la capital desestimó las pretensiones y los demandantes acudieron al TSJA. El Alto Tribunal andaluz sí les dió la razón y proclamó que la Junta no había cumplido con sus deberes, pero con matices.«La Consejería de Educación ha vulnerado el derecho fundamental de la recurrente a que sus hijos reciban enseñanza de religión islámica, debiendo significarse que no forma parte del contenido esencial de derecho fundamental invocado, la obligatoriedad de que la administración proporcione a la hija de la recurrente, clase de religión islámica en el centro público de su elección», acordó el TSJA. El fallo incluía una coletilla crucial para sustentar el argumento: la administración quedaba obligada a asegurar que la menor recibiera clases de su creencia religiosa, pero solo «en aquellos centros donde se cumplen los requisitos acordados», decía la apostilla.
Los progenitores reclamaron posteriormente la ejecución de la sentencia, pero sin tener en cuenta la puntualización. Entendieron que la alumna podría ver satisfecho su deseo en la escuela en la que ya estaba matriculada, pero no era así, porque no se daban «los requisitos acordados» al tratarse de un centro docente católico. Eso es exactamente lo que ha puesto de relieve ahora el TSJA. «Se trata de un deber de la administración garantizar a quienes lo soliciten el ejercicio del derecho a recibir, para sí o para sus hijos, enseñanza religiosa islámica en los centros docentes, omitiéndose por la apelante esa precisión hecha en el fallo de que ha de tratarse de 'centros donde se cumplen los requisitos acordados'. Esto es, no declaró (el tribunal) el derecho a recibir enseñanza religiosa islámica en cualquier centro docente».
El representante del profesorado de Religión, Jorge Bueno, califica de “injustas” las declaraciones de la directora provincial de Educación, Elena Fernández Treviño, y defiende las reivindicaciones que hacen desde este colectivo.
Bueno recuerda que las actividades que realizan están reflejadas en su horario lectivo y que éste pasa muchos filtros antes de tener el visto bueno.
Asimismo, reitera que desde la Dirección Provincial se ha ido quitando la enseñanza de esta materia en la etapa infantil.
Bueno insiste en que el cómputo de horas se haga contabilizando 60 minutos y remarca que en la ciudad de Ceuta no se están haciendo los agrupamientos que se pretenden hacer en Melilla.
Juan Francisco impulsa una baraja interactiva que combina personajes del Evangelio y pruebas olímpicas para dinamizar las clases de religión
Carolina López
El profesor de religión católica Juan Francisco, docente en el Colegio de Educación Especial Iker Casillas de Torrejón de Adobe nos ha contado en 'Ecclesia al día', ha creado un singular juego de cartas educativo titulado 'Heaven'. Esta propuesta didáctica busca materializar la conexión entre la fe católica y el ejercicio físico para convertir a los estudiantes en protagonistas de una competición espiritual. Con este proyecto, el docente persigue acercar la Biblia y la figura de Jesús a las aulas de forma dinámica y cercana.
El docente ha explicado que su iniciativa nace con el objetivo de alejar la concepción de las Sagradas Escrituras como un texto denso o inaccesible. "Es un juego de cartas que combina ingenio, deporte y conocimiento bíblico", ha destacado Juan Francisco Alosome Seguer, quien compara el esfuerzo diario del entrenamiento con el camino cristiano. En sus declaraciones, ha añadido que "la meta es el cielo y se acerca a los alumnos con los valores del deporte", evocando las enseñanzas de San Pablo sobre la carrera de la fe.
Deportes olímpicos y personajes bíblicos
La baraja reúne a figuras del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, entre las que se encuentran Abraham, Isaac, Jacob, Noé, Santa María Magdalena y los Padres de la Iglesia. Cada personaje cuenta con atributos específicos de resistencia, precisión o trabajo en equipo, vinculados a disciplinas de la escala olímpica como el tiro con arco, el lanzamiento de jabalina o el atletismo. De este modo, Noé dispone de ventaja en pruebas acuáticas, mientras que Abraham sobresale en pistas de tierra.
Uno de los aspectos más llamativos de esta baraja radica en su acabado gráfico contemporáneo, para el cual su creador se ha apoyado en la inteligencia artificial. Gracias a esta tecnología, las cartas presentan ilustraciones realistas que permiten a los jóvenes conectar con las figuras bíblicas. "No puede ser una caricatura antigua de Jesús, sino que puede ajustarse a hoy en día", ha remarcado el profesor para defender una estética moderna y atractiva.
Mecánicas de juego y cartas de milagros
El sistema de juego admite partidas de hasta ocho jugadores recomendadas a partir de los 7 años y aptas también para adultos. Durante la partida, los participantes emplean cartas de milagros como la curación de Bartimeo, el milagro de la hija de Jairo o el pasaje en el que Jesús camina sobre las aguas. Asimismo, la baraja incorpora cartas de desafíos basadas en episodios adversos de la historia bíblica, tales como el asedio de Jerusalén, el destierro de Babilonia o las batallas contra los cananeos.
La Sala de lo Social confirma la extinción del contrato de un docente al que el Obispado retiró la habilitación para enseñar tras constatar que no había regularizado su situación matrimonial conforme a la doctrina católica
El Tribunal Supremo desestimó el recurso de un profesor de religión y moral católica que reclamaba la nulidad de su despido, producido después de que la autoridad diocesana le retirara la confianza por haberse divorciado de su esposa (con la que había contraído matrimonio canónico) y haberse vuelto a casar, esta vez por lo civil.
La sentencia, identificada con el número STS 3309/2017 y fechada el 12 de septiembre de 2017, considera que la extinción del contrato fue ajustada a derecho porque la decisión del Obispado de no proponerle para el curso siguiente se basó exclusivamente en criterios religiosos, sin que la jurisdicción social pueda sustituir ese juicio.
El trabajador impartía clases en centros públicosdesde 1984 y dependía laboralmente de la Administración educativa autonómica. En septiembre de 2010 mantuvo una reunión con los responsables de la diócesis, en la que estos le comunicaron la pérdida de confianza del Obispo.
Según consta en los hechos probados, se le ofreció una nueva oportunidad a cambio de que obtuviera la nulidad canónica de su primer matrimonio. El docente aceptó ese compromiso e incluso, tres meses después, comulgó de manos del Obispo durante una eucaristía. Sin embargo, el tribunal eclesiástico desestimó la solicitud de nulidad y el profesor decidió no recurrir.
Una destitución escalonada que empezó con un acta firmada
En julio de 2011, tras una segunda reunión, el Obispado le revocó la missio canónica, el requisito indispensable que acredita la idoneidad de quien enseña religión católica en nombre de la Iglesia.
La Administración educativa, al recibir la notificación, preguntó a la diócesis por los motivos laborales que justificaban la medida y advirtió de que los derechos fundamentales del trabajador debían ser protegidos. El Obispado respondió meses después con una carta en la que detallaba que el profesor había admitido la concurrencia de “circunstancias incompatibles con la doctrina y moral católicas” y se había comprometido a subsanarlas, algo que finalmente no sucedió.
Para evitar “el escándalo” y proteger “la sensibilidad de padres y alumnos”, el Obispo decidió no incluirle en la lista de profesores propuestos.
El trabajador continuó dando clase durante el curso 2011-2012, pero al no figurar en la relación del año siguiente, la Administración le comunicó en agosto de 2013 que su contrato quedaba extinguido. Un primer fallo del Juzgado de lo Social número 1 de León declaró ese despido nulo y ordenó la readmisión. La Consejería de Educación recurrió y la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, con sede en Valladolid, revocó la sentencia de instancia: calificó la extinción como procedente y apreció de oficio la falta de legitimación pasiva del Obispado.
Fachada del Tribunal SupremoEuropa Press
La decisión del Supremo y la ponderación de los derechos en conflicto
El docente llevó el caso al Tribunal Supremo alegando discriminación por razón de sus circunstancias personales, lesión de su intimidad y vulneración de la libertad ideológica. Invocó una sentencia del Tribunal Constitucional de 2011 que había amparado a una profesora en una situación similar.
Sin embargo, la Sala de lo Social concluyó que no existía contradicción doctrinal que unificar, porque tanto la sentencia recurrida como la de contraste aplicaban la misma doctrina: los tribunales están obligados a controlar que la retirada de la habilitación eclesiástica responda a razones estrictamente religiosas o morales, y no a otros motivos.
La sentencia del TSJ de Castilla y León había realizado precisamente ese control: verificó que la decisión del Obispado se fundaba en criterios de idoneidad religiosa y que no se habían utilizado medios ilícitos para conocer la situación personal del trabajador, ya que esta era conocida fuera de su círculo íntimo.
El Supremo subraya que la ponderación de los derechos en conflicto (la libertad religiosa de la Iglesia y los derechos fundamentales del profesor) ya se había efectuado siguiendo las pautas marcadas por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y por el propio Tribunal Constitucional.
Un testimonio de Patricia Gema Ruiz González (Patri), embajadora de The Chosen en España
Más de 1.200 laicos, sacerdotes, religiosos y familias —procedentes de numerosas diócesis de España y de países como Argentina, Malta y Rumanía— nos hemos reunido este fin de semana en Málaga para participar en el Encuentro de Laicos de Parroquia, organizado por Acción Católica General. Bajo el lema «Compartiendo caminos, acompañando esperanzas», el encuentro ha querido recordarnos que la parroquia sigue siendo el lugar donde aprendemos a caminar juntos, a discernir la voluntad de Dios y a anunciar el Evangelio desde la sencillez de la vida cotidiana.
Han sido días intensos de oración, celebración, formación, testimonios y convivencia. Un espacio para escuchar cómo el Señor sigue actuando en tantas comunidades parroquiales, compartir experiencias de evangelización y descubrir que, aunque cada uno llegue desde una realidad diferente, todos formamos parte de una misma Iglesia llamada a acompañar, acoger y sembrar esperanza. Porque la misión no se vive en solitario: se vive en comunidad.
En este contexto, tuve la alegría de participar como embajadora de The Chosen en España. Mi presencia respondía a un objetivo muy concreto: dar a conocer una iniciativa que, en muchas parroquias y comunidades, se está convirtiendo en un valioso recurso para el primer anuncio y la evangelización.
José A.. Robles, embajador zona Axarquía junto a Patri
Cada vez son más los grupos parroquiales que utilizan la serie como punto de partida para compartir la fe, dialogar sobre el Evangelio o invitar a personas alejadas de la Iglesia a reencontrarse con la figura de Jesús. Su lenguaje cercano y su manera humana de presentar a Cristo y a sus discípulos ayudan a que muchos se acerquen por primera vez —o vuelvan después de mucho tiempo— a la lectura de la Palabra y a la vida comunitaria.
Eso es precisamente lo que hace que The Chosen tenga pleno sentido en un encuentro como este: no se trata simplemente de hablar de una producción audiovisual, sino de compartir una herramienta viva al servicio de la misión de la Iglesia. Igual que la música, el arte o la literatura han sido durante siglos cauces para anunciar el Evangelio, hoy la narrativa audiovisual puede convertirse en una puerta de entrada para quienes buscan respuestas o necesitan volver a encontrarse con Él.
A pocos días de su clausura, me queda la certeza de que este encuentro no termina al concluir el programa. Continúa en cada parroquia, en cada comunidad y en cada persona que regresa a casa con el deseo renovado de seguir compartiendo caminos y acompañando esperanzas. ¡BREAKING NEWS!:
PRIMERA NOTICIA:
Málaga ha sido una de las 15 ciudades elegidas para el gran estreno del primer capítulo de la sexta temporada, con posterior mesa de diálogo.
Y... ¡La sexta temporada comenzará a emitirse en las plataformas oficiales a partir del próximo... 17 de noviembre!
Haz clik para ver el tráiler en castellano de la 6ª temporada de The Chosen:
Bajo el lema "Cuidar a quienes educan para diseñar nuevos mapas de esperanza", se celebró la primera Escuela de Verano del Profesorado de Religión organizada por la Conferencia Episcopal Española (CEE), que pretende relanzar esta figura inspirada en la Escuela de Salamanca, que celebra su quinto centenario.
Al encuentro celebrado en Salamanca acudieron responsables diocesanos, profesores y formadores, así como representantes de universidades, centros de formación, instituciones educativas y editoriales.
Con la convicción de que "una Iglesia que desea cuidar la educación debe comenzar cuidando a quienes educan" y de que "la calidad y el futuro de la enseñanza religiosa escolar dependen, en gran medida, de la identidad, la vocación, la formación, la competencia profesional y el acompañamiento" de los profesores, el encuentro procuró renovar la conciencia sobre la necesidad de este cuidado.
Esta reflexión se cristalizó en una serie de acuerdos principales y condiciones para su realización, así como la puesta en marcha de acciones concretas para el curso escolar 2026-2027. Además, se concretaron cuatro peticiones a la CEE, se establecieron compromisos de los actores formativos, se enumeraron los riesgos y se propuso la celebración de un congreso en 2028.
Los acuerdos principales son asumir "el desarrollo profesional como una responsabilidad eclesial compartida", reconocer "la unidad del Sistema de Desarrollo Profesional" e impulsar "una implantación gradual, acompañada y evaluable".
Para alcanzarlos, se considera necesario que se garantice "el carácter formativo y no fiscalizador del proceso", que se reconozca "la diversidad de las diócesis y de las trayectorias docentes" y que se dote a las delegaciones y entidades formativas de recursos suficientes.
En el curso 2026/2027, que comenzará en septiembre, se prevé dar a conocer el Sistema de Desarrollo Profesional de los profesores de Religión, constituir los equipos diocesanos de referencia y realizar un diagnóstico de posibilidades y necesidades.
Peticiones a los obispos
Los participantes en la escuela también determinaron cuatro peticiones a la CEE, la primera es que los obispos faciliten la posibilidad de que se les explique la propuesta para "expresar su aprobación o asentimiento y orientar su desarrollo en las respectivas diócesis".
Además, se piden "instrumentos y acompañamiento para la fase inicial" como herramientas de autoevaluación, orientaciones para las delegaciones, guías para la mentoría o criterios para la formación permanente.
Por último, también se propone a los prelados la coordinación de una "implantación progresiva y participada" del sistema y que se promuevan espacios diocesanos o interdiocesanos de participación. Una comunidad que comparte una vocación
La Escuela de Verano del Profesorado de Religión identificó tres riesgos para su desempeño y el desarrollo del sistema propuesto: la burocratización que reduzca el esfuerzo de mejora a "formularios, niveles, acreditaciones o procedimientos que terminen ocultando su finalidad principal: cuidar a las personas y acompañar su crecimiento"; la desigualdad de recursos y la sobrecarga de las delegaciones y la fragmentación y la falta de sostenibilidad de las estructuras.
De cara a 2028, se prevé celebrar un congreso "al que llegar con experiencias reales y evaluadas" y que no se limite "a presentar documentos", sino que permita "reconocer y fortalecer un cuerpo profesional" en el que el profesor de religión "se reconozca como una comunidad profesional y eclesial que comparte vocación, identidad, lenguaje, criterios de calidad, recursos, experiencias y responsabilidad educativa".
La Escuela de Verano de Salamanca constata que cada vez más adolescentes expresan una búsqueda espiritual y reclama que los docentes se sientan más acompañados
La primera Escuela de Verano del Profesorado de Religión, promovida por la Comisión Episcopal para la Educación y la Cultura de la CEE, celebrada en Salamanca, reunió hace unos días a responsables diocesanos, profesores e instituciones educativas relacionadas con la asignatura de Religión. Hablamos con Marta Nadal, profesora de Religión de Secundaria y Bachillerato en Zaragoza, que participó en el encuentro. —¿Cómo fue el encuentro de profesores de Religión celebrado en Salamanca? ¿Qué impresión personal te llevaste?
—Fue una experiencia estupenda. Era la primera vez que participaba en un foro así y tenía muchas ganas de conocer cómo trabajan profesores de Religión de toda España. Me encontré con un grupo de personas con muchas ganas de trabajar, compartir y aprender unos de otros. La acogida fue fantástica, el clima muy cercano y eso facilitó muchísimo que pudiéramos intercambiar experiencias e inquietudes. Para mí fue una experiencia muy positiva.
—A la vista de lo que viviste allí y de tu propia experiencia docente, ¿cómo percibes la situación de los profesores de Religión en España?
— Es una situación complicada. Dar clase de Religión en la escuela pública no siempre es fácil, porque todavía hay compañeros que consideran que la asignatura no debería estar en el sistema educativo y lo expresan abiertamente, no solo delante del profesor, sino también de los alumnos. Yo empecé a dar clase en 2004 y recuerdo que, en aquellos años, se vivía un ambiente especialmente difícil. Llegué a ver campañas de recogida de firmas para pedir la desaparición de la asignatura. Eso no me lo han contado: lo he vivido personalmente y otros compañeros también lo han experimentado. Al pie del cañón
—¿Esa situación ha mejorado con el tiempo?
—Sí, creo que hoy estamos mejor. Percibo más respeto y una mayor normalización de nuestra presencia en los centros educativos. Eso no significa que hayan desaparecido del todo los comentarios negativos, pero sí que el clima general ha mejorado. Y, mientras sigamos teniendo alumnos que quieran cursar la asignatura, que los tenemos, ahí estaremos al pie del cañón.
Un momento del encuentro. Foto: Óscar García Rodríguez.
—Una cosa es la opinión de algunos compañeros y otra la demanda real de la asignatura. ¿Sigue habiendo interés por parte de los alumnos y de las familias?
—Sí, sigue habiéndolo. De hecho, las sucesivas leyes educativas han puesto más dificultades a la asignatura. En Aragón, por ejemplo, en Bachillerato solo tenemos dos horas en primero y en segundo ya no existe la materia. Además, la nota no cuenta para la PAU y, aun así, no he dejado de tener alumnos desde que entró en vigor esta ley. Eso dice mucho. Hay jóvenes que, a pesar de todas las trabas, siguen queriendo estar en clase.
—¿En Secundaria son los padres quienes eligen o son ya los propios alumnos?
—En Primaria la decisión suele recaer más en las familias, pero en Secundaria cada vez son más los propios alumnos quienes deciden continuar. A veces empiezan porque están sus amigos, pero luego descubren que la asignatura les interesa y siguen por iniciativa propia. Este mismo curso he tenido el caso de un alumno de primero de ESO cuya hermana no cursaba Religión y, sin embargo, él sí quiso apuntarse. Eso muestra que llega un momento en que la decisión es verdaderamente personal.
—En los medios se habla mucho de un posible despertar espiritual entre los jóvenes. ¿Lo percibes también en el aula?
—Sí, especialmente a partir de tercero y cuarto de la ESO y, sobre todo, en primero de Bachillerato. En esas edades noto una búsqueda más profunda. Los alumnos tienen necesidad de expresar sus inquietudes, de hacer preguntas y de encontrar un espacio donde puedan hablar con libertad sobre lo que sienten y sobre el sentido de la vida. Últimamente percibo incluso una mayor madurez en este aspecto. Trabajo en red
—En la Escuela de Salamanca se aprobó una declaración final con varios compromisos y peticiones. ¿Qué crees que necesitan más urgentemente los profesores de Religión?
—Lo que más necesitamos es sentirnos cuidados y acompañados.
—¿Por quién?
—Por las instituciones y por las delegaciones de enseñanza. Muchas veces trabajamos solos en los institutos y colegios, sin un departamento propio, y eso genera una cierta sensación de aislamiento. Uno de los aspectos que más se subrayó en la Escuela de Salamanca fue precisamente la necesidad de crear redes de colaboración para que nadie viva su vocación docente en soledad. Cuando sabes que hay otros compañeros con los que puedes compartir dificultades, materiales y experiencias, el trabajo se hace mucho más llevadero.
—¿Hubo algún otro aspecto especialmente importante en el encuentro?
—Sí. También se insistió mucho en la formación permanente. Los profesores de Religión estamos en continua formación, pero la Escuela de Salamanca quiso reforzar esa idea: seguir actualizándonos, profundizando en nuestra preparación pedagógica y teológica y responder mejor a las preguntas que los jóvenes plantean hoy en el aula.