@profebati
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Un recurso sencillo, simbólico y perfecto para trabajar la Semana Santa en el aula
Este material propone una actividad manipulativa y creativa para que
el alumnado conozca y represente los días más importantes de la Semana
Santa. A través de láminas para colorear y montar, los niños y niñas
pueden construir su propia cruz decorativa mientras repasan el
significado de cada día.
¿Qué contiene este archivo?
(solo citando, sin explicar ni desarrollar)
Incluye láminas correspondientes a:
Domingo de Ramos
Lunes Santo
Martes Santo
Miércoles Santo
Jueves Santo
Viernes Santo
Sábado de Gloria
Domingo de Resurrección
¿Cómo podemos usar este recurso en el aula?
Como actividad artística para trabajar la Semana Santa de forma visual.
Para crear un mural colectivo, colocando todas las cruces juntas.
En talleres de religión o valores, acompañando explicaciones sobre cada día.
Como manualidad individual para llevar a casa.
En rincones de trabajo, permitiendo que cada alumno avance a su ritmo.
Para fomentar la motricidad fina: recortar, doblar, montar y colorear.
Sumar ha registrado en el Congreso de los Diputados una propuesta para retirar la asignatura de Religión en colegios públicos y privados concertados, que defenderá con el apoyo de Compromís. Esto supondría que la Religión quedaría relegada a una materia extraescolar.
Unos y otros preteden que, a partir del siguiente curso escolar, la asignatura de Religión confesional (católica o de otras religiones) se imparta fuera del horario lectivo obligatorio. Quieren que se aplique a todas las etapas educativas en el conjunto del Estado.
La Proposición No de Ley de Sumar, para eliminar la asignatura del horario lectivo en centros públicos y concertados, afectaría a los más de 28.000 centros sostenidos con fondos públicos del país.
Si prospera la propuesta, la asignatura de Religión desaparecería del horario obligatorio y quedaría relegada a actividades externas al currículo. Esto afectaría a millones de estudiantes y a un sistema donde todavía existen más de 12.500 profesores de religión, pese a la caída de la demanda.
Mientras, como miembros del Gobierno Sánchez, la izquierda de Sumar dice 'sí' al programa de Lengua Árabe y cultura marroquí que se imparte en centros públicos de varias comunidades autónomas, como Andalucía, Murcia, Aragón, Ceuta y Melilla o Cataluña.
Actualmente, la enseñanza de religión islámica está reconocida legalmente y forma parte del sistema educativo cuando existe demanda. En España hay más de 100 profesores de religión islámica (al menos 106 en 2022) impartiendo esta materia en centros públicos.
Además, se estima que existe un potencial de alrededor de 300.000 a 374.000 alumnos musulmanes en edad escolar que podrían solicitar esta enseñanza.
Trabaja con tu alumnado el sufrimiento, la
injusticia y las preguntas profundas sobre el sentido de la vida con
esta situación de aprendizaje.
Como resultado del aprendizaje logrado en la asignatura de Pedagogía y Didáctica de la ERE, Lara Barani Ramos
comparte con todos nosotros esta magnífica SdA especialmente
significativa para un alumnado que se encuentra en plena construcción de
su identidad personal y necesita herramientas para comprender el
sufrimiento, la injusticia y las preguntas profundas sobre el sentido de
la vida. En este contexto, el acercamiento a relatos bíblicos
—especialmente experiencias de vocación, misión y respuesta ante el
dolor presentes en el Antiguo y Nuevo Testamento— ofrece un marco
cultural y religioso que enriquece su reflexión personal.
Además,
el formato podcast favorece la expresión, el diálogo y el pensamiento
crítico, potenciando tanto la competencia comunicativa como la digital.
El uso de metodologías activas y de diferentes espacios del centro
garantiza la participación inclusiva y la conexión de los contenidos
religiosos con la realidad del alumnado, fortaleciendo así su
crecimiento personal y espiritual.
El producto final consiste en la creación de un podcast cooperativo en el que el alumnado analiza y reflexiona sobre el sufrimiento y la esperanza en la vida cotidiana, a partir de relatos del Antiguo y Nuevo
Testamento y de su experiencia personal. A través del diseño del guion,
la grabación y la edición del audio, el alumnado desarrolla de manera
integrada la competencia comunicativa, digital, personal y social,
culminando el proceso con una reflexión individual y autoevaluación
sobre su aprendizaje.
«Maestro, ¿por qué pasan cosas malas si Dios es bueno?» La
pregunta surgió en mitad de una clase, sin previo aviso. Como tantas
otras veces, apareció de forma espontánea mientras hablábamos de la
vida, de lo que vivimos cada día y de las cosas que a veces no
entendemos.
Quien piense que una clase de Religión consiste únicamente en
explicar contenidos quizá se sorprendería al escuchar algunas de las
conversaciones que nacen dentro del aula. Con frecuencia las preguntas
de los alumnos no tienen que ver con el libro, sino con la vida. Hablan
de la muerte de un abuelo, del sufrimiento de alguien cercano, de
situaciones que han visto en las noticias o de conflictos que viven en
su entorno.
Dibujo de un niño, intentando mostrarme su cruda realidad, padres divorciados enfrentados
Recuerdo en una ocasión a un alumno que levantó la mano, y con una pregunta que dejó a toda la clase en silencio:
«Maestro, si mi abuelo ha muerto… ¿dónde está ahora? ¿Puedo hablar con él? ¿Sigue estando conmigo?»
En apenas unas palabras aparecían tres dimensiones muy profundas de
la experiencia humana: la dimensión trascendente, que se pregunta por lo
que hay más allá de la vida; la dimensión espiritual, que expresa el
deseo de mantener un vínculo con quienes ya no están; y la dimensión
emocional, que necesita comprender y elaborar la pérdida.
Preguntas como esta muestran que la clase de Religión no se limita a
transmitir contenidos, sino que abre un espacio donde estas dimensiones
pueden ser escuchadas y pensadas.
Son preguntas que no pertenecen solo a los niños. Son preguntas que
acompañan al ser humano desde siempre y que las distintas tradiciones
religiosas han tratado de iluminar a lo largo de la historia.
En medio de esas conversaciones aparece a menudo una reflexión muy
sencilla y muy profunda a la vez: la libertad del ser humano. Muchos
alumnos se preguntan por qué existe el mal si Dios es bueno. Poco a poco
descubren que el mal no nace de Dios, sino de las decisiones humanas.
Decidimos
si nos enfrentamos a los problemas o pasamos de ellos. Hay que poner
medios para que los niños puedan afrontar sus miedos
La libertad es un regalo enorme, pero también una responsabilidad. Si
el ser humano estuviera obligado siempre a hacer el bien, no sería
realmente libre. La posibilidad de elegir implica también la posibilidad
de equivocarse. No es una idea nueva. Incluso en el cine y en los
cómics aparece una intuición parecida cuando se repite aquella frase tan
conocida: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”,
popularizada por el personaje de Spider-Man. La libertad humana es, en
cierto modo, ese gran poder que cada persona recibe… y del que también
es responsable.
En ese camino de reflexión aparece muchas veces el núcleo del mensaje
cristiano: el mandamiento del amor. Cuando Jesús resume toda la ley en
una sola frase —«amaos los unos a los otros como yo os he amado»— está
mostrando una forma de entender la vida en la que el amor se convierte
en el criterio fundamental de nuestras decisiones.
Un desplegable para niños de 1º de Primaria, donde se refuerza la imagen clara del “cuidado” del amor
Los alumnos entienden con sorprendente claridad algo muy profundo:
donde hay amor hay respeto, cuidado y entrega. Cuando aparece el
egoísmo, comienzan muchas de las situaciones de conflicto y sufrimiento
que vemos a nuestro alrededor.
Por eso la clase de Religión se convierte muchas veces en un espacio
donde los alumnos pueden detenerse a hablar de lo que viven y de lo que
sienten. En medio de un sistema educativo que necesariamente se centra
en contenidos y competencias, este pequeño espacio permite también
trabajar algo que forma parte esencial de la vida humana: las preguntas,
las emociones y el sentido de lo que vivimos.
La realidad que rodea hoy a muchos niños tampoco es sencilla.
Familias rotas, conflictos, enfermedades o las guerras que aparecen cada
día en las noticias forman parte del mundo que ellos perciben. Ante
todo eso, los alumnos necesitan también lugares donde poder expresar sus
dudas y tratar de comprender lo que ocurre.
A veces da la impresión de que el sistema educativo empuja a los
alumnos a ser cada vez más racionales y técnicos, centrados en aprender
contenidos y resolver ejercicios. Todo eso es necesario. Pero educar no
consiste únicamente en adquirir conocimientos. Educar también significa
ayudar a las personas a comprender su propia vida.
Y en ese camino, muchas veces, las preguntas de los alumnos nos
recuerdan algo muy sencillo: que el ser humano sigue buscando sentido,
verdad y esperanza… y que la fe continúa siendo para muchas personas
(desde distintas tradiciones religiosas) una luz desde la que mirar la
vida.
Juan Francisco Casas Muñoz Maestro de Religión en centros públicos de Granada Diplomado en Magisterio y Licenciado en Ciencias Religiosas