Recopilo aquí una serie de cuentos para el área de religión que se han compartido en redes sociales. Desconozco su autoría.
Afile la Sierra
Cierto
día, Un señor que iba paseando en el campo se encontró frente a un leñador que
afanosamente estaba cortando un tronco, y el paseante le preguntó:
-Disculpe
señor, usted parece exhausto..., ¿cuánto tiempo ha estado trabajando?
-Más de seis
horas -fue su respuesta.
-¿No sería
bueno que descansara un poco y afilara su serrucho?
El hombre
responde:
-No... no
tengo tiempo, pues hay mucha leña que cortar.
-Pero si
afila su sierra cortará más rápido, y si descansa, tendrá fuerzas para cortar
más.
El hombre se
quedó pensativo, como dando la razón a aquel señor, pero miró para su reloj,
luego para la leña, y se puso a cortar leña olvidándose del consejo de aquel
hombre le había dado.
Águila o Gallina
Un
guerrero indio se encontró un huevo de águila, el cual recogió del suelo y
colocó más tarde en el nido de una gallina. El resultado fue que el aguilucho
se crió junto a los polluelos.
Así,
creyéndose ella misma gallina, el águila se pasó la vida actuando como éstas.
Rascaba la tierra en busca de semillas e insectos con los cuales alimentarse.
Cacareaba y cloqueaba. Al volar, batía levemente las alas y agitaba escasamente
su plumaje, de modo que apenas se elevaba un metro sobre el suelo. No le
parecía anormal; así era como volaban las demás gallinas.
Un día vio
que un ave majestuosa planeaba por el cielo despejado.
Volaba sin
casi batir sus resplandecientes alas dejándose llevar gallardamente por las
corrientes de aire.
-¡Qué
hermosa ave! -le dijo a la gallina que se hallaba a su lado. ¿Cuál es su
nombre?
-Aguila, la
reina de las aves - le contesto ésta. Pero no te hagas ilusiones: nunca serás
como ella.
El águila
vieja dejó, en efecto, de prestarle atención.
Murió
creyendo que era gallina.
Amor sin ataduras
Cuenta una
vieja leyenda de los indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda del
viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y
honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique y una de
las más hermosas mujeres de la tribu....
-Nos
amamos...- empezó el joven
-Y nos vamos
a casar....- dijo ella.
-Y nos queremos tanto que tenemos miedo, queremos un hechizo, un conjuro, o un
talismán. Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos, que nos
asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte.
-Por favor,
-repitieron - hay algo que podamos hacer?
El viejo los
miró y se emocionó al verlos tan jóvenes, tan enamorados.y tan anhelantes
esperando su palabra...
-Hay
algo,-dijo el viejo- pero no sé.....es una tarea muy difícil y sacrificada.
Nube
Azul...-dijo el brujo- ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás
escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, deberás cazar el halcón
más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida
el tercer día después de luna llena. ¿Comprendiste?
-Y tú, Toro
Bravo -siguió el brujo- deberás escalar la montaña del trueno. Cuando llegues a
la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas, y solamente con tus
manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva, el
mismo día en que vendrá Nube Azul. ¡Salgan ahora!
Los jóvenes
se abrazaron con ternura y luego partieron a cumplir la misión encomendada,
ella hacia el norte y él hacia el sur.
El día establecido,
frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con las bolsas que
contenían las aves solicitadas.
El viejo les
pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas.
Eran verdaderamente hermosos ejemplares.
-Y ahora
¿qué haremos?, -preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su
sangre?
-No - dijo el viejo.
-¿Los cocinaremos y comeremos su carne?- propuso la joven.
-No -repitió el viejo. Harán lo que les digo: tomen las aves y átenlas entre sí
por las patas con estas tiras de cuero. Cuando las hayan anudado, suéltenlas y
que vuelen libres...
El guerrero
y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el
halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse por el piso.
Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a
picotazos entre sí hasta lastimarse.
Este es el
conjuro. Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un
halcón. Si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán
arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse el uno
al otro.
SI QUIEREN QUE EL AMOR PERDURE........ "VUELEN JUNTOS, PERO JAMÁS
ATADOS"
Al principio veía a Dios como el que me observaba, como un
juez que llevaba cuenta de lo que hacía mal, como para ver si merecía el
cielo o el infierno cuando muriera. Era como un presidente, reconocía su
foto cuando la veía, pero realmente no lo conocía.
Pero luego reconocí a mi Poder Superior, parecía como si la vida fuera un viaje
en bicicleta, pero era una bici de dos, y noté que Dios viajaba atrás y me
ayudaba a pedalear.
No sé cuando sucedió, no me di cuenta cuando fue que El sugirió que cambiáramos
lugares, pero mi vida no ha sido la misma desde entonces... mi vida con Dios es
muy emocionante.
Cuando yo tenía el control, yo sabía a donde iba. Era un tanto aburrido pero
predecible. Era la distancia más corta entre dos puntos. Pero cuando El
tomó el liderazgo, El conocía otros caminos, caminos diferentes, hermosos, por
las montañas, a través de lugares con paisajes, velocidades
increíbles. Lo único que podía hacer era sostenerme, aunque pareciera una
locura El solo me decía Pedalea!!.
Me preocupaba y ansiosamente le preguntaba, "A donde me
llevas?" El solo sonreía y no me contestaba, así que comencé a
confiar en El.
Me olvidé de mi aburrida vida y comencé una aventura, y cuando yo decía
"estoy asustada", El se inclinaba un poco para atrás y tocaba mi
mano.
El me llevó a conocer gente con dones, dones de sanidad y aceptación, de gozo.
Ellos me dieron esos dones para llevarlos en mi viaje. Nuestro viaje, de Dios y
mío.
Y allá íbamos otra vez. El me dijo "Comparte estos dones, dalos a la
gente, son sobrepeso, mucho peso extra." Y así lo hice, a la gente que
conocimos, encontré que en el dar yo recibía y mi carga era ligera.
No confié mucho en El al principio, en darle control de mi vida. Pensé
que la echaría a perder, pero El conocía cosas que yo no acerca de andar en
bici, secretos.
El sabía como doblar para dar vueltas cerradas, brincar para librar
obstáculos llenos de piedras, inclusive volar para evitar horribles
caminos.
Y ahora estoy aprendiendo a callar y pedalear por los más extraños lugares, y
estoy aprendiendo a disfrutar de la vista y de la suave brisa en mi cara y
sobre todo de la increíble y deliciosa compañía de mi Dios.
Y cuando estoy seguro de que ya no puedo más, El solo sonríe y me dice
"PEDALEA!!"
Tomado de la revista de poesía
y música religiosa: Trovador
A quién alimentas
Un
anciano indio describió una vez sus conflictos interiores:
- Dentro de
mi existen dos cachorros. Uno de ellos es cruel y malo, y el otro es bueno y
dócil. Los dos están siempre luchando...
Entonces le
preguntaron cual de ellos era el que acabaría ganando.
El sabio
indio guardó silencio un instante, y después de haber pensado unos segundos
respondió:
- Aquel a
quien yo alimente.
Busco a Dios
Un joven
inquieto se presentó a un científico y le dijo: -'Busco a Dios'.
El científico
le explicó la formación del universo, el joven escuchó con paciencia. Acabado
el sermón, el joven marchó triste en busca de un político
-'Busco a
Dios', le dijo llorando al político
El político
le leyó el discurso que acababa de escribir sobre la igualdad entre todos los
ciudadanos y sobre lo que él había hecho por la igualdad oyó al político con
gran cortesía, pero al acabar la lectura se fue angustiado a ver a un famoso
escritor y le dijo:
-'Busco a
Dios'.
El escritor se dispuso a resumirle su último libro que
hablaba sobre la felicidad, pero el joven rompió en sollozos sin poder contener
la angustia.
-'¿Por qué
lloras?', le preguntó el escritor totalmente desconcertado.
-'Busco a
Dios y me dan palabras' dijo el joven apenas pudo recuperarse.
Aquella
noche, el científico, el político y el escritor tuvieron un mismo sueño.
Soñaron que morían de sed y que alguien trataba de aliviarles con un largo
discurso sobre el agua.
Clavos que dejan Huella
Esta es la
historia de un muchachito que tenia muy mal caracter. Su padre le dio una bolsa
de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, deberia clavar un
clavo detras de la puerta.
El primer
dia, el muchacho clavo 37 clavos detras de la puerta. Las semanas que
siguieron, a medida que el aprendia a controlar su genio,clavaba cada vez menos
clavos detras de la puerta.
Un día
descubrio que era mas facil controlar su genio que clavar clavos detras de la
puerta. Llego el dia en que pudo controlar su caracter durante todo el dia.
Despues de
informar a su padre, este le sugirio que retirara un clavo cada dia que lograra
controlar su caracter.
Los dias
pasaron y el joven pudo anunciar a su padre que no quedaban mas clavos para
retirar de la puerta...
Su padre lo
tomo de la mano y lo llevo hasta la puerta. Le dijo: "has trabajado duro,
hijo mio, pero mira todos esos hoyos en la puerta.. Nunca mas sera la misma.
Cada vez que tu pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que
aqui ves.
Tu puedes
insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo
devastara, y la cicatriz perdurara para siempre. Una ofensa verbal es tan
dañina como una ofensa fisica"
El Amor y el tiempo
Hubo
un tiempo en el que en una isla muy pequeña, confundida con el paraíso,
habitaban los sentimientos como habitamos hoy en la tierra. En esta isla vivían
en armonía el Amor, la tristeza, y todos los otros sentimientos. Un día en uno
de esos que la naturaleza parece estar de malas, el amor se despertó
aterrorizado sintiendo que su isla estaba siendo inundada.
Pero
se olvidó rápido del miedo y cuidó de que todos los sentimientos se salvaran.
Todos corrieron y tomaron sus barcos y corrieron, y subieron a una montaña bien
alta, donde podrían ver la isla siendo inundada pero sin que corriesen peligro.
Sólo
el amor no se apresuró, el amor nunca se apresura. Él quería quedarse un
poquito más en su isla, pero cuando se estaba casi ahogando el amor se acordó
de que no debía morir. Entonces corrió en dirección a los barcos que partieron
y gritó en busca de auxilio.
La Riqueza, oyendo su grito, trató luego de responder que no podría llevarlo ya
que con el oro y con la plata que cargaba temía que su barco se hundiera.
Pasó
entonces la Vanidad que también dijo que no podría ayudarlo, una vez que el
amor se hubiese ensuciado ayudando a los otros, ella, la Vanidad, no soportaba
la suciedad.
Por
detrás de la Vanidad venía la Tristeza que se sentía tan profunda que no quería
estar acompañada por nadie.
Paso también la Alegría, pero esta tan alegre estaba que no oyó la suplica del
amor.
Sin
esperanza el Amor se sentó sobre la última piedra que todavía se veía sobre la
superficie del agua y comenzó a menguar.
Su
llanto fue tan triste que llamó la atención de un anciano que pasaba con su
barco. El viejito tomó al Amor en sus brazos y lo llevó hacia la montaña más
alta, junto con los otros sentimientos.
Recuperándose,
el amor le preguntó a la Sabiduría quién era el viejito que lo ayudo... a lo
que ésta respondió..... "El Tiempo"..... el Amor cuestionó: ..."¿Por
qué solo el Tiempo pudo traerme aquí?".... La Sabiduría entonces
respondió:
"Por
que sólo el Tiempo tiene la capacidad de ayudar al Amor a llegar a los lugares
más difíciles"...
Esconder la Felicidad
En
el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para hacer una
travesura. Uno de ellos dijo: "Debemos quitarles algo a los hombres,
pero,? que les quitamos?".
Despues de mucho pensar uno dijo: "?Ya se!, vamos a quitarles la
felicidad, pero el problema va a ser donde esconderla para que no la puedan
encontrar". Propuso el primero: "Vamos a esconderla en la cima del
monte mas alto del mundo", a lo que inmediatamente repuso otro: "no,
recuerda que tienen fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si
la encuentra uno, ya todos sabran donde esta".
Luego propuso otro: "Entonces vamos a esconderla en el fondo del
mar", y otro contesto: "No, recuerda que tienen curiosidad, alguna
vez alguien construira algun aparato para poder bajar y entonces la
encontrara".
Uno
mas dijo: "Escondamosla en un planeta lejano a la Tierra". Y le
dijeron: "No, recuerda que tienen inteligencia, y un dia alguien va a
construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir,
y entonces todos tendran felicidad".
El ultimo de ellos era un demonio que habia permanecido en silencio
escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demas. Analizo cada
una de ellas y entonces dijo: "Creo saber donde ponerla para que realmente
nunca la encuentren".
Todos voltearon asombrados y preguntaron al mismo tiempo:
"?Donde?". El demonio respondio: "La esconderemos dentro de
ellos mismos, estaran tan ocupados buscandola fuera, que nunca la
encontraran". Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido asi: el
hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.
La historia de Lucas
Es
una historia, cierta o no, bastante ilustrativa....
Lucas era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de buen
humor y siempre tenia algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba
como le iba, el respondía:
- "Si pudiera estar mejor, tendría un
gemelo".
Era un Gerente único porque tenía varias meseras que lo habían seguido de
restaurante en restaurante. La razón por la que las meseras seguían a Lucas era
por su actitud. El era un motivador natural: Si un empleado tenía un mal día,
Lucas estaba ahí para decirle al empleado como ver el lado positivo de la
situación.
Ver este estilo realmente me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a
Lucas y le pregunte:
No lo entiendo... no es posible ser una persona positiva todo el tiempo? ¿Cómo
lo haces?.. Lucas respondió:
"Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo, Lucas, tienes dos opciones
hoy: Puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor.
Escojo estar de buen humor".
"Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o
aprender de ello. Escojo aprender de ello".
"Cada vez que alguien viene a mi para quejarse, puedo aceptar su queja o
puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo el ladopositivo de la
vida".
- Si, claro, pero no es tan fácil, proteste.
- "Si lo es", dijo Lucas. "Todo en la
vida es acerca de elecciones.
Cuando
quitas todo lo demás, cada situación es una elección".
"Tu eliges como reaccionas ante cada situación, tu eliges como la gente
afectará tu estado de ánimo, tu eliges estar de buen humor o mal humor".
"En resumen, TU ELIGES COMO VIVIR LA VIDA".
Reflexioné en lo que Lucas me dijo...
Poco tiempo después, deje la industria restaurantera para iniciar mi propio
negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Lucas, cuando tenía
que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar contra ella.
Varios años más tarde, me enteré que Lucas hizo algo que nunca debe
hacerse en un negocio de restaurante, dejo la puerta de atrás abierta
y una mañana fue asaltado por tres ladrones armados. Mientras trataba de
abrir la caja fuerte, su mano temblando por el nerviosismo,
resbalo de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con
mucha suerte, Lucas fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia
a una Clínica.
Después de
ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Lucas fue dado de alta,
aún con fragmentos de bala en su cuerpo. Me encontré con Lucas seis meses
después del accidente y cuando le pregunte como estaba, me respondió:
- "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo".
Le pregunté que paso por su mente en el momento del asalto. Contesto:
- Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta
de atrás. Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos opciones:
Podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir".
- No sentiste miedo?, le pregunte. Lucas continuo:
- "Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar
bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de
los médicos y enfermeras, realmente me asuste. Podíal eer en sus ojos: Es hombre
muerto. Supe entonces que debía tomar una decisión.
- Que
hiciste?, pregunte.
- "Bueno, uno de los médicos me pregunto si era alérgico a algo y
respirando profundo grite: Si, a las balas - Mientras reían, les dije:
estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto".
Lucas vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su asombrosa
actitud. Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente, la
ACTITUD, al final, lo es todo.
Paisaje desde la ventana
Dos hombres,
ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le
permitía sentarse en su cama de tarde, durante hora, para ayudarle a drenar el
liquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación.
El otro hombre
tenia que estar todo el tiempo boca arriba. Los dos durante horas. Hablaban de
sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el
servicio militar, donde habían estado de vacaciones.
Y cada
tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el
tiempo describiendo a su vecino todas las cosas quepodía ver desde la ventana.
El hombre de
la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas, en que su mundo se
ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades, colores del mundo
exterior. La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes
jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes
enamorados paseaban de la mano, entre flores de todos los colores del arco iris.
Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia una bella
vista de la línea dela ciudad.
El hombre de
la ventana describía todo esto con un detalle exquisito, el del otro lado de la
habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena. Una tarde calurosa,
el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque el otro
hombre no podía oír a la banda, podía verlo, con los ojos de su mente,
exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.
Pasaron días
y semanas. Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles,
encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto
plácidamente mientras dormía. Se lleno de pesar y llamo a los ayudantes del
hospital, para llevarse el cuerpo. Tan pronto como lo considero apropiado, el
otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana. La enfermera
le cambió encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la
habitación.
Lentamente,
y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para lanzar su primera
mirada al mundo exterior; por fin tendría la alegría de verlo el mismo. Se
esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama... y se
encontró con una pared blanca.
El hombre
preguntó a la enfermera que podría haber motivado a su compañero muerto para
describir cosas tan maravillosas a través de la ventana. La enfermera le dijo
que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indico:
"Quizás solo
quería animarle a usted".
Epilogo: Es
una tremenda felicidad el hacer felices a los demás, sea cual sea la propia
situación. El dolor compartido es la mitad de pena, pero la felicidad, cuando
se comparte, es doble.
Regalar Felicidad
Dos hombres, ambos
muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía
sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el
líquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación. El
otro hombre tenía que estar todo el tiempo boca arriba.
Los dos
charlaban durante horas. Hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares,
sus trabajos, su estancia en el servicio militar, dónde habían estado de
vacaciones.... Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana
podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas podía
ver desde la ventana.
El hombre de
la otra cama empezó a desear que llegaran esas horas en que su mundo se
ensanchaba y cobraba vida con todas las actividades y colores del mundo
exterior. La ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes
jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas. Los jóvenes
enamorados paseaban de la mano entre flores de todos los colores del arco iris.
Grandes arboles adornaban el paisaje y se podía ver en la distancia una bella
vista de la línea de la ciudad.
El hombre de
la ventana describía todo esto con un detalle exquisito, el del otro lado de la
habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena. Una tarde calurosa,
el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque el otro
hombre no podía oír a la banda, podía verlo, con los ojos de su mente,
exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.
Pasaron días y semanas.
Una mañana
la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo
sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras
dormía. Se llenó de pesar y llamó a los ayudantes del hospital para llevarse el
cuerpo.
Tan pronto
como lo consideró apropiado, el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al
lado de la ventana. La enfermera le cambió encantada y, tras asegurarse de que
estaba cómodo, salió de la habitación. Lentamente, y con dificultad, el hombre
se irguió sobre el codo, para lanzar su primera mirada al mundo exterior; por
fin tendría la alegría de verlo él mismo. Se esforzó para girarse despacio y
mirar por la ventana al lado de la cama... y se encontró con una pared blanca.
El hombre
preguntó a la enfermera que podría haber motivado a su compañero muerto para
describir cosas tan maravillosas a través de la ventana. La enfermera le dijo
que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y le indicó:
"Quizás sólo quería animarle a usted".
Epílogo: Es
una tremenda felicidad el hacer felices a los demás, sea cual sea la propia
situación. El dolor compartido es la mitad de pena, pero la felicidad, cuando
se comparte, es doble. Si quieres sentirte rico, sólo cuenta todas las cosas
que tienes y que el dinero no puede comprar. "Hoy" es un regalo, por
eso se le llama "el presente"
Semillas del Rey
En un pueblo
lejano, el rey convocó a todos los jóvenes a una audiencia privada con él, en
dónde les daría un importante mensaje.
Muchos
jóvenes asistieron y el rey les dijo: "Os voy a dar una semilla diferente
a cada uno de vosotros, al cabo de 6 meses deberán traerme en una maceta la
planta que haya crecido, y el que tenga la planta más bella ganará la mano de
mi hija, y por ende el reino".
Así se hizo,
pero un joven plantó su semilla y ésta no germinaba; mientras tanto, todos los
demás jóvenes del reino no paraban de hablar y mostrar las hermosas plantas y
flores que habían sembrado en sus macetas.
Llegaron los
seis meses y todos los jóvenes desfilaban hacia el castillo con hermosísimas y
exóticas plantas. El joven estaba demasiado triste pues su semilla nunca
germinó, ni siquiera quería ir al palacio, pero razonó que debía ir, pues era
un participante y debía estar allí.
Con la
cabeza baja y muy avergonzado, se condujo hacia el palacio, con su maceta
vacía. Todos los jóvenes hablaban de sus plantas, y al ver a nuestro amigo
soltaron en risa y burla; en ese momento el alboroto fue interrumpido por el
ingreso del rey, todos hicieron su respectiva reverencia mientras el rey se
paseaba entre todas las macetas admirando las plantas.
Finalizada
la inspección hizo llamar a su hija, y llamó de entre todos al joven que llevó
su maceta vacía; atónitos, todos esperaban la explicación de aquella acción.
El rey dijo
entonces: "Este es el nuevo heredero del trono y se casará con mi hija,
pues a todos se les dio una semilla infértil, y todos trataron de engañarme
plantando otras plantas; pero este joven tuvo el valor de presentarse y mostrar
su maceta vacía, siendo sincero, real y valiente, cualidades que un futuro rey
debe tener y que mi hija merece".
Suéltate
Cuentan que
un alpinista, desesperado por conquistar una altísima montaña, inició su
travesía después de años de preparación, pero quería la gloria solo para él,
por lo tanto subió sin compañeros.
Empezó a
subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar,
sino que decidió seguir subiendo, y oscureció.
La noche
cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver
absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, la luna y las estrellas
estaban cubiertas por las nubes.
Subiendo por
un acantilado, a solo unos pocos metros de la cima, se resbaló y se desplomó
por el aire, cayendo a velocidad vertiginosa. El alpinista solo podía ver
veloces manchas oscuras y la terrible sensación de ser succionado por la
gravedad. Seguía cayendo... y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su
mente todos los episodios gratos y no tan gratos de su vida.
Pensaba en
la cercanía de la muerte, sin embargo, de repente, sintió el fortísimo tirón de
la larga soga que lo amarraba de la cintura a las estacas clavadas en la roca
de la montaña.
En ese
momento de quietud, suspendido en el aire, no le quedó más que gritar: AYÚDAME
DIOS MIO¡¡¡
De repente,
una voz grave y profunda de los cielos le contestó:
-¿QUE
QUIERES QUE HAGA?
- Sálvame
Dios mío
- ¿REALMENTE
CREES QUE YO TE PUEDA SALVAR?
- Por
supuesto Señor
- ENTONCES
CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE...
Hubo un momento
de silencio; el hombre se aferró más aún a la cuerda.
Cuenta el
equipo de rescate, que al otro día encontraron a un alpinista colgando muerto,
congelado, agarradas sus manos fuertemente a la cuerda... A TAN SOLO DOS METROS
DEL SUELO...
¿Y tú que
tan aferrado estas a tu cuerda? ¿Te soltarías?
Vivir el presente
Mi
amigo abrió el cajón de la cómoda de su esposa y levanto un paquete envuelto en
papel de seda:
Esto
- dijo - no es un simple paquete, es Lencería".
Tiro
el papel que lo envolvía y observo la exquisita seda y el encaje.
"
Ella compró esto la primera vez que fuimos a Nueva York, hace 8 o 9 anos. Nunca
lo usó. Lo estaba guardando para una "ocasión especial". Bueno...
creo que esta es la ocasión".
Se
acercó a la cama y colocó la prenda junto con las demás ropas que iba a llevar
a la funeraria. Su esposa acababa de morir. Volviéndose hacia mi, dijo:
"No
guardes nada para una ocasión especial, cada día que vives es una ocasión
especial".
Todavía
estoy pensando en esas palabras.. ya han cambiado mi vida. Ahora estoy leyendo
más y limpiando menos. Me siento en la terraza y admiro la vista sin fijarme en
las malas hierbas del jardín. Paso mas tiempo con mi familia y amigos y menos
tiempo en el trabajo. He comprendido que la vida debe ser un patrón de
experiencias para disfrutar, no para sobrevivir. Ya no guardo nada. Uso mis
copas de cristal todos los días. Me pongo mi saco nuevo para ir al
supermercado, si así lo decido y me da la gana. Ya no guardo mi mejor perfume
para fiestas especiales, lo uso cada vez que me provoca hacerlo. Las frases
"algún día..." y " uno de estos días", están desapareciendo
de mi vocabulario. Si vale la pena verlo, escucharlo o hacerlo, quiero verlo,
escucharlo o hacerlo ahora. No estoy seguro de lo que habría hecho la esposa de
mi amigo si hubiera sabido que no estaría aquí para el mañana que todos tomamos
tan a la ligera. Creo que hubiera llamado a sus familiares y amigos cercanos. A
lo mejor, hubiera llamado a algunos antiguos amigos para disculparse y hacer
las paces por posibles enojos del pasado. Me gusta pensar que hubiera ido a
comer comida china, su favorita. Son esas pequeñas cosas dejadas sin hacer las
que me harían enojar si supiera que mis horas están limitadas. Enojado porque
dejé de ver a buenos amigos con quienes me iba a poner en contacto "algún
día"... Enojado porque no escribí ciertas... cartas que pensaba escribir
"uno de estos días". Enojado y triste porque no le dije a mis
hermanos y a mis hijos con suficiente frecuencia, cuanto los amo. Ahora trato de
no retardar, detener o guardar nada que agregaría risa y alegría a nuestras
vidas.
Y
cada mañana me digo a mí mismo que este día es especial,....cada día, cada
hora, cada minuto... es especial. Si recibiste esto, es porque alguien te
quiere, y porque probablemente hay personas a quienes tú quieres. Si estas muy
ocupado para tomarte unos pocos minutos para mandar ésto a otras personas y te
dices a ti mismo que lo enviaras "uno de estos días"...piensa que ese
"uno de estos días"...esta muy lejano o puede no llegar nunca...
Un error perfecto
Mi abuelo
amaba la vida - especialmente cuando podía hacerle una broma a alguien. Hasta
que un frío domingo en Chicago, mi abuelo pensó que Dios le había jugado una
broma.
Entonces no
le causó mucha gracia. Él era carpintero. Ese día
particularmente él había estado en la Iglesia haciendo unos baúles de madera
para la ropa y otros artículos que enviarían a un orfelinato a China.
Cuando
regresaba a su casa, metió la mano al bolsillo de su camisa para
sacar sus lentes, pero no estaban ahí. Él estaba seguro de haberlos puesto ahí
esa mañana, así que se regresó a la Iglesia. Los buscó, pero no los encontró.
Entonces se
dio cuenta de que los lentes se habían caído del bolsillo de su
camisa, sin él darse cuenta, mientras trabajaba en los baúles que ya había
cerrado y empacado. ¡Sus nuevos lentes iban camino a China!. La Gran Depresión
estaba en su apogeo y mi abuelo tenia 6 hijos.
Él había
gastado 20 dólares en esos lentes. "No es justo" le dijo a Dios
mientras manejaba frustrado de regreso a su casa. "Yo he hecho una obra
buena donando mi tiempo y dinero y ahora esto". Varios meses después, el
Director del orfelinato estaba de visita en Estados Unidos. Quería visitar
todas las Iglesias que lo habían ayudado cuando estaba en China, así que llegó
un domingo en la noche a la pequeña Iglesia a donde asistía mi abuelo en
Chicago. Mi abuelo y su familia estaban sentados entre los fieles, como de
costumbre.
El misionero
empezó por agradecer a la gente por su bondad al apoyar al orfelinato con sus
donaciones. "Pero más que nada", dijo "Debo
agradecerles por los lentes que mandaron. Verán, los comunistas habían
entrado al orfelinato, destruyendo todo lo que teníamos, incluyendo mis
lentes. ¡Estaba desesperado! Aún y cuando tuviera el dinero para comprar otros,
no había donde. Además de no poder ver bien, todos los días tenia fuertes
dolores de cabeza, así que mis compañeros y yo estuvimos pidiendo mucho a Dios
por esto. Entonces llegaron sus donaciones.
Cuando mis
compañeros sacaron todo, encontraron unos lentes encima de una de las
cajas". El misionero hizo una larga pausa, como permitiendo que todos
digirieran sus palabras. Luego, aún maravillado, continuó: "Amigos, cuando
me puse los lentes, eran como si los hubieran mandado hacer justo para mí!,
¡Quiero agradecerles por ser parte de esto!". Toda las personas
escucharon, y estaban contentos por los lentes milagrosos. Pero el misionero
debió haberse confundido de Iglesia, pensaron. No había ningunos lentes en la
lista de productos que habían enviado a China. Pero sentado atrás en silencio,
con lágrimas en sus ojos, un carpintero ordinario se daba cuenta de que el
Carpintero Maestro lo había utilizado de una manera extraordinaria.
Cheryl Walterman Stewart