@profebati
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Descarga este magnifico recurso didáctico para
el área de Religión Católica en Educación Infantil y Primaria basado en
el juego de cartas "Misión 67", una adaptación del juego Six-Seven con
temática de la Pascua.
Presentamos Misión 67, una propuesta pedagógica realizada por nuestra compañera Inés Seco (@profereli94)
que está basada en la mecánica del juego Six-Seven, adaptada
específicamente para trabajar los contenidos de la Semana Santa. Este
juego combina la gestión de cartas con la velocidad de respuesta,
permitiendo a los participantes sumergirse en los relatos de la
Resurrección de una forma competitiva y educativa.
El material propone una
experiencia lúdica y significativa que permite al alumnado comprender y
profundizar en el mensaje central de la Pascua cristiana, a través de
dinámicas de juego basadas en cartas, retos y toma de decisiones.
Mediante esta adaptación, se favorece el aprendizaje activo, la
participación y la motivación del alumnado, integrando contenidos
religiosos de forma accesible y atractiva.
Carlos Esteban revela a Religión Confidencial que el profesorado de religión está más motivado en su vocación docente que el resto de los profesores. Y lo afirma con datos científicos y con estudios contrastados.
“En 2024 hicimos un estudio que reveló que el 80% de los profesores de religión están muy ilusionados con su tarea educativa o siguen ilusionados a pesar de posibles dificultades”, afirma Esteban. El estudio en cuestión era el EREbarómetro del Observatorio de Religión en la Escuela, del que es director y autor de ese estudio.
Este dato fue un auténtico hallazgo porque contrasta con el estado emocional del profesorado en general, ya que el porcentaje es bastante inferior al 50% según distintos estudios. "Y hay que añadir que de este 50%, un 40% de profesores en general viven su tarea docente con distancia y cierta indiferencia. De este 40%, solo el 1% es de religión", subraya.
Ilusión educativa del profesorado de Religión
A su juicio, estos datos “confirman que el profesorado de religión duplica el ambiente en ilusión educativa al profesorado en general”.
Esta motivación tiene, según explica, un impacto directo en los alumnos: “Esta ilusión se transforma en motivación y en sentido para los estudiantes y esto les hace bien en su formación”.
Asimismo, Esteban considera que las familias son conscientes de esta aportación: “todas las familias son muy conscientes del bien que hace el profesorado de religión en la escuela”.
Presión social y propuestas “excluyentes”
Sin embargo, a pesar de que tres millones de alumnos, de primaria a bachillerato, eligen religión en toda España, el debate sobre la presencia de la asignatura en la escuela pública sigue vivo en algunos sectores sociales y políticos.
Esteban reconoce que existen propuestas "recurrentes" que abogan por su desaparición, pero las califica de minoritarias: “son propuestas de algunos sectores minoritarios en la sociedad pero con fuerza en medios de comunicación”.
Aun así, advierte del tono creciente de estas iniciativas: “Son propuestas en contra de la clase de religión cada vez más intolerantes y excluyentes y poco inclusivas, ahora que se habla de una escuela que debería ser cada vez más inclusiva y sin embargo, excluimos aquellas cuestiones que no compartimos por creencia. Estas posiciones cuestionan la dignidad personal y profesional de los profesores de religión”.
En contra de la elección de las familias
Carlos Esteban, que lleva toda la vida impulsando y desarrollando la clase de religión, también recuerda que estas iniciativas no solo afectan al profesorado, sino a las familias: “van en contra de la elección que año tras año hacen las familias y los alumnosque van a clase de religión porque creen que mejora su formación integral. Son tres millones de alumnos quienes eligen esta asignatura”.
Pese a ello, asegura que los docentes mantienen su compromiso: “Creo sinceramente que los profes de religión resisten bien estas propuestas excluyentes y un tanto intolerantes”, aunque advierte que “son propuestas injustas porque erosionan, desprestigian y debilitan su desempeño profesional”.
Respaldo de familias y alumnos
Uno de los argumentos centrales que esgrime Esteban es el respaldo social a la asignatura.“Tres millones de estudiantes desde infantil hasta bachillerato van a clase de religión semanalmente”, señala. De ellos, precisa, “la mitad en centros públicos y la otra mitad en concertados o privados”.
Para el experto, se trata de una mayoría significativa: “Son una mayoría que merece respeto, inclusión y hasta reconocimiento”. Sin embargo, lamenta que “no se percibe ni el respeto ni el reconocimiento en esas propuestas contrarias a la religión”.
Los datos de satisfacción también son positivos. “Hemos preguntado a las familias y los resultados de nuestra investigación revelan que las familias ponen un notable a la clase que reciben sus hijos”, explica.
En cuanto al alumnado, los resultados son similares: “Los alumnos de religión valoran a los profesores por encima de otra materia, y paradójicamente, en la pública más que en la concertada”. Además, añade, “valoran la formación recibida con un notable alto en todas las aportaciones que la religión hace como asignatura”, señala Esteban a RC.
El reto de la inteligencia artificial
Carlos Esteban está participando estos días en el Foro Europeo sobre la enseñanza de la religión celebrado en Praga, donde se analiza el impacto de la inteligencia artificial en la educación.
“Allí estamos trabajando sobre el impacto de la IA en la educación de niños y jóvenes y en la creación de la cultura de estas nuevas generaciones”, explica. Según sus conclusiones, “no se trata solo de tecnología sino que la IA está haciendo cultura y antropología”.
Por esta razón, el profesor subraya que la inteligencia artificial plantea cuestiones profundas: “va a transformar la autocomprensión de la identidad humana”. Aunque aclara que no existe una visión negativa, sí insiste en la necesidad de reflexión.
Eso sí, advierte de sus límites: “No tiene experiencia ni es humana, no tiene cuerpo y aunque produce razonamiento y conocimiento no tiene conciencia”. Por ello, considera fundamental analizar su impacto en aspectos esenciales como “la libertad, la responsabilidad, las relaciones personales, la afectividad o el sentido de la vida”.
En este contexto, defiende el papel de la educación y, en particular, de la asignatura de religión: “Debemos cuidar y profundizar en el diálogo de la fe con la tecnología y activar el debate ético sobre la IA”.
Una jornada para impulsar la asignatura
Todas estas reflexiones estarán presentes en la jornada “La clase de religión cuenta”, organizada por la Fundación Edelvives el próximo 18 de abril en el Espacio Fundación Telefónica.
El encuentro, dirigido a docentes de religión, busca “estimular, inspirar y motivar” a este colectivo. La jornada comenzará con una entrevista al presentador y escritor Christian Gálvez,conocido por programas como Pasapalabra y por su reciente libro sobre la fe. A raíz de un viaje a Jerusalén recuperó la fe que había perdido en su adolescencia y publicó el libro Te he llamado por tu nombre (2024, Suma de Letras),
Posteriormente se celebrará una mesa redonda sobre “La asignatura de Religión en el contexto educativo español actual”, en la que participará el propio Carlos Esteban junto a otros expertos del ámbito educativo.
Uno de los momentos destacados será la intervención de Roser Batlle, referente nacional e internacional en aprendizaje-servicio, que abordará experiencias de “buenas prácticas”.
La jornada contará también con la actuación del cantautor Migueli y se enmarca en la tercera edición de la campaña #LaClasedeReliCuenta, impulsada por la fundación para reivindicar el valor de esta asignatura.
Desde la organización subrayan que la clase de religión “enriquece a los alumnos con valores y conocimiento” y les ayuda “a descubrir a Jesús de Nazaret como referente de vida”, además de fomentar la interioridad y el compromiso social.
El objetivo final del encuentro es reforzar el papel del profesorado y renovar su motivación en un contexto educativo cambiante, marcado tanto por debates ideológicos como por desafíos tecnológicos emergentes.
"¿Padres,
familias, qué hacemos, son diez minutos, vamos a la iglesia de San
Lázaro o tiramos para el pabellón cubierto?". La pregunta de la
profesora de religión, Carolina Riquelme, pretendía
despejar las dudas a la vista de la lluvia, que amenazaba puertas a
fuera del colegio público de Villafría poco antes de las doce y media,
la hora señalada para la salida de procesión más original y novedosa de
la Semana Santa ovetense de 2026.
"¿A ver si está mi abuela por
ahí?", preguntaba uno de los escolares ya preparado con hábito blanco,
de plástico que hubiera servido hasta de impermeable en caso de una
lluvia, que acabó dando tregua. El vestíbulo del colegio era un
ir y venir, con los último retoques a los capirotespara adaptarlos al
rostro infantil de cada procesionante. Aunque había dudas casi
sesenta niñas y niños de la asignatura de religión acabaron realizando
el recorrido largo, desde el colegio de Villafría hasta la iglesia de
San Lázaro con dos pasos, uno del Cristo crucificado y el otro de una
Virgen de la Esperanza hecha para la ocasión. Todo de forma artesana por
el impulso de la "profe" de Religión, que también se encargó de dar la
orden de salida: "Para arriba, que arrancamos a la iglesia" .
No faltaba detalle.
Capirotes en cartón rojo y verde, hábitos de plástico, también en rojo y
verde, damas con mantillas de negro diseñadas igualmente en plástico
y peinetas a juego en color y material, y cirios de cartón con llama en
cartulina amarilla daban luz y presencia a una procesión que contó con
el acompañamiento dedoce integrantes de la agrupación musical Sagrado
Corazón de Jesús de Oviedo. Madres y padres, abuelas y abuelos completaban una comitiva que despertó la curiosidad de vecinos
que aprovechaban para hacer fotos y vídeos de la peculiar y original
procesión desde los edificios de las calles Gaspar García Laviana, El
Emigrante y Julián Cañedo.
El paso de las niñas y niños del colegio de Villafría, encabezado por la Cruz de Guía que portaba la alumna Zoe Parisotto,
detuvo por un instante las obras que se ejecutan en las inmediaciones
de la farmacia, obligó la Policía Local a regular el tráfico en esas
calles, a TUA a vigilar la circulación de sus autobuses para evitar
coincidencias en algunas de las paradas de la zona y por parar, paró
hasta la lluvia. Hasta de un gimnasio de la calle Julián Cañedo salieron
a ver el paso de la procesión. Todo bajo la atenta mirada y
colaboración del director del colegio, Urbano Mon, y de la jefa de estudios, Luisa Fernández y de algunas madres que no dudaron en echar un cable, como de la Elena Beneítez, alumna de primer curso.
"Es una iniciativa de la compañera que da las clases de religión. Es como si fuera llingua Asturiana o cultura Asturiana, se trata de una actividad aprobada por el Consejo Escolar.
Es una actividad solo para el alumnado de religión y voluntaria. Se
trató en el Consejo Escolar porque podía ser un tema controvertido, pero
salió adelante y ahora apoyando la iniciativa como si fuera de
cualquier otra asignatura, veremos los resultados. La verdad es que la
profesora de religión se involucró mucho, organizar esto conlleva mucho
trabajo", comentó el director del colegio público de Villafría. El sindicato educativo SUATEA, por su parte, sacó un comunicado "cuestionando la procesión escolar".
"Que canten los niños"
Los
alumnos, de infantil a primaria, se implicaron a tope y pusieron el
broche en la iglesia de San Lázaro que abrió sus puertas pasada la una
de la tarde para recibirles y darles un rato descanso . La profesora,
Carolina Riquelme, tomó el micrófono y animó a cantar una canción, bien
distinta a la música religiosa que había interpretado la banda del
Sagrado Corazón de Jesús, compuesta por José Luis Perales,
"Que canten los niños". Y lo hicieron con ganas, sobre todo en el
estribillo. Ya solo quedaba el retorno al colegio, antes de las dos,
mucho más rápido porque los dos pasos quedaron ante el altar de la
iglesia. Cuando los casi sesenta críos se despojaban de sus artesanos y
peculiares hábitos volvió la lluvia.
Sumar ha registrado en el Congreso de los Diputados una propuesta para retirar la asignatura de Religión en colegios públicos y privados concertados, que defenderá con el apoyo de Compromís. Esto supondría que la Religión quedaría relegada a una materia extraescolar.
Unos y otros preteden que, a partir del siguiente curso escolar, la asignatura de Religión confesional (católica o de otras religiones) se imparta fuera del horario lectivo obligatorio. Quieren que se aplique a todas las etapas educativas en el conjunto del Estado.
La Proposición No de Ley de Sumar, para eliminar la asignatura del horario lectivo en centros públicos y concertados, afectaría a los más de 28.000 centros sostenidos con fondos públicos del país.
Si prospera la propuesta, la asignatura de Religión desaparecería del horario obligatorio y quedaría relegada a actividades externas al currículo. Esto afectaría a millones de estudiantes y a un sistema donde todavía existen más de 12.500 profesores de religión, pese a la caída de la demanda.
Mientras, como miembros del Gobierno Sánchez, la izquierda de Sumar dice 'sí' al programa de Lengua Árabe y cultura marroquí que se imparte en centros públicos de varias comunidades autónomas, como Andalucía, Murcia, Aragón, Ceuta y Melilla o Cataluña.
Actualmente, la enseñanza de religión islámica está reconocida legalmente y forma parte del sistema educativo cuando existe demanda. En España hay más de 100 profesores de religión islámica (al menos 106 en 2022) impartiendo esta materia en centros públicos.
Además, se estima que existe un potencial de alrededor de 300.000 a 374.000 alumnos musulmanes en edad escolar que podrían solicitar esta enseñanza.