Novedades en Religión y Escuela

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jueves, 22 de enero de 2026

Más de 30 recursos para el día de la paz

Día de la paz
Hotel de Paz.
La fórmula de la paz - Día de la paz 2025
Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz 2026: «¡Abrámonos a la paz!»
Intención de Oración del Papa para ENERO 2026: Por la oración con la Palabra de Dios
TERESA DE CALCUTA VISITA TU COLEGIO
SITUACIÓN DE APRENDIZAJE "EL DECÁLOGO DE LA SERENIDAD" DE JUAN PABLO XXIII
BAILAMOS LA MISMA CANCIÓN
"LA PAZ CONTIGO" Juego para el aula
Día de la paz (II)
FANO PAZ 2026
COREOGRAFÍA "La Fórmula de la Paz"
EK-LA PAZ Y NO VIOLENCIA EN LA ESCUELA
Manualidad para el Día de la Paz, de @el_aula _de miss _Ruth.
21 de enero Día del abrazo,vamos a investigar qué nos aportan los abrazos, cuántos tipos de abrazos hay... y podremos regarlar tarjetas de diferentes tipos de abrazos.
CUENTO ANIMADO "CONSTRUYENDO LA PAZ CON CARLITOS EL CASTOR CONSTRUCTOR DE PAZ
DECORACIÓN PUERTAS PARA EL DÍA DE LA PAZ
EXPLICACIÓN "La Fórmula de la Paz" | Unai Quirós 2026
LA FÓRMULA DE LA PAZ | Fano y Unai Quirós 2026
FICHA PARA REFLEXIONAR VIDEOS - UNA PROFE EN TU MOCHILA
MANDALAS PARA EL DÍA DE LA PAZ - ORIENTACIÓN ANDÚJAR
IDEAS MURALES PARA EL DÍA DE LA PAZ
La fórmula de la paz (Unai Quirós)
MÚSICA PARA ESTAR EN PAZ, ALEGRE, FELIZ, DE BUEN HUMOR, CONTENTO Y TRANQUILO - INSTRUMENTAL CLÁSICA
LA PAZ ESTÉ CON TODOS USTEDES: HACIA UNA PAZ DESARMADA Y DESARMANTE
CANCIÓN "ABRAZOS" ÚTIL PARA TRABAJAR LA PAZ CON INFANTIL
CANCIÓN PARA EDUCACIÓN INFANTIL. DÍA DE LA PAZ
DECÁLOGO PARA CREACER EN LA PAZ
MATERIAL DE LA PAZ. BY RELILUSIONÁNDOTE. PRIMER-SEGUNDO CICLO DE PRIMARIA.
PROYECTO. LA FORMULA DE LA PAZ.
TEMA. CONSTRUYO LA PAZ CON JESUS. TERCER CICLO.
MI QUERIDA ONI
DÍA DE LA PAZ
IDEAS PARA EL DIA DE LA PAZ
LA FÓRMULA DE LA PAZ | Fano y Unai Quirós

domingo, 27 de abril de 2025

Recursos para el aula: manualidades, sacramentos, virgen María, Biblia para el dia del libro, santos...

Rezamos por la PAZ
VIRGEN MARÍA, te doy gracias por.....y te pido que intercedas por.....
Dibujo de Danna Sofía
La Biblia: un libro de siempre y para siempre
La Biblia: el mejor libro para todos los días del año
La BIBLIA, el libro de la VIDA- día del libro 2025-
¿Por qué lloras? - canción de Hakuna-
Nuestra Señora de la Concepción de Muxima (Angola)
DIBUJO: Nuestra Señora de las Gracias de Trsat (Ucrania)
Mensaje de la Virgen María desde Medjugorje - 25 de abril de 2025
La Virgen que nació de una red de amor, comunidad y fe
INTERIOR DE LA SAGRADA FAMILIA DE GAUDÍ
LA MUJER EN EL NUEVO TESTAMENTO
DIOS ESTÁ AMI LADO - UN HIMNO DE FE, ESPERANZA Y FORTALEZA
CANCIÓN DE LOS SIETE SACRAMENTOS
VIRGEN DE REDEIRAS
MARÍA: MADRE DE JESÚS. ED SM
DICCIONARIO ILUSTRADO: Ofertorio
ParaMejorar la comprensión lectora
Para hacérselo mirar
SERIE THE CHOSEN
LA TUMBA DE SAN PEDRO EXPLICADA
LOS EFECTOS DE LA CONFIRMACIÓN
VITRAL: Jesús es el camino a seguir
REFLEXIONES: La grandeza en el servicio
VIRGEN MARÍA, MANUALIDAD
CRUZ DE LOS SACRAMENTOS
CÓMO HACER A MARÍA, JOSÉ Y JESÚS CON BOTELLAS DE VIDRIO
Series y películas religiosas. Material
ELÍAS
LOS SACRAMENTOS UN REGALO DE DIOS
LOS 7 SACRAMENTOS - SACRAMENTOS CATHOLIC
GRACIAS CARLO!
Santa Catalina Volpicelli, religiosa (historia y dibujo)
San Esteban Pongracz (historia y dibujo)
San Juan de Dukla (historia y dibujo)
Genially sobre La Iglesia Católica
VALORES

domingo, 28 de julio de 2024

Los obispos aseguran que los cristianos se sienten "heridos" por algunas escenas vistas en los JJOO

La Conferencia Episcopal Española secunda el mensaje de la Iglesia francesa después de que se representara de la 'Última Cena' en la inauguración de los JJOO de París 

Por REDACCIÓN RELIGIÓN

Los obispos españoles han secundado el mensaje de la Iglesia francesa en la que critican en un comunicado la representación irrespetuosa para los católicos de la 'Última Cena' durante la inauguración de los Juegos Olímpicos de París en la tarde de este viernes, 26 de julio.

En el comunicado de la Conferencia Episcopal Francesa, los obispos consideran que esta representación se aleja del espíritu olímpico: “A pesar de que la ceremonia de apertura ofreció al mundo entero maravillosos momentos de belleza y alegría, lamentablemente incluyó escenas de escarnio y burla del cristianismo”, se puede leer en la nota. 

Un mensaje que apoya la Conferencia Episcopal Española, que también opinan que “todos los cristianos de todos los continentes se han visto heridos por el exceso y la provocación de determinadas escenas”.

De esta manera, el episcopado español destaca que “la celebración olímpica va mucho más allá de los prejuicios ideológicos de algunos artistas". 

El Comunicado de la Conferencia Episcopal Francesa 

Tras la perspectiva de los juegos de París, el proyecto Holy Games moviliza desde hace casi tres años a numerosos católicos que se reunieron para compartir el fervor deportivo y popular en torno a los Juegos de París, este magnífico evento organizado por nuestro país.

La semana pasada tuvimos la alegría de organizar la Misa de apertura en presencia de numerosas personalidades religiosas, políticas y deportivas.

Creemos que los valores y principios expresados y difundidos por el deporte y el olimpismo contribuyen a esta necesidad de unidad y hermandad que tanto necesita nuestro mundo, en el respeto de sus convicciones, en torno al deporte que nos une y para promover la paz de naciones y de corazones.


Lamentablemente, esta ceremonia incluyó escenas de escarnio y burla del cristianismo, que deploramos profundamente.

Agradecemos a los miembros de otras religiones que nos han expresado su solidaridad. Esta mañana pensamos en todos los cristianos de todos los continentes que se han visto heridos por el exceso y la provocación de determinadas escenas. Queremos que comprendan que el festival olímpico va mucho más allá de los prejuicios ideológicos de unos pocos artistas.

El deporte es una actividad humana maravillosa que alegra profundamente los corazones de deportistas y espectadores. El olimpismo es un movimiento al servicio de esta realidad de unidad y fraternidad humana.

Fuente: https://www.cope.es/religion/hoy-en-dia/iglesia-espanola/noticias/los-obispos-aseguran-que-los-cristianos-sienten-heridos-por-algunas-escenas-vistas-los-jjoo-20240727_3420152

sábado, 11 de mayo de 2024

14 de mayo, Día del Profesor de Religión: «Nosotros siempre vamos un poquito más allá»

Este próximo martes, 14 de mayo, las Delegaciones de Enseñanza de las diócesis que componen la Provincia Eclesiástica (Oviedo, León, Santander y Astorga) celebrarán por vez primera y conjuntamente el Día del Profesor de Religión. Una iniciativa que busca ensalzar la figura del profesor de Religión así como la gran labor que llevan a cabo en sus centros educativos. Con este motivo, en nuestra diócesis se ha puesto en marcha el I Concurso «Profesor de Religión Católica», donde los alumnos, por categorías, tenían que responder a la pregunta: «¿Qué es para ti el profesor de Religión?». Y para responderla, debían utilizar diferentes técnicas artísticas, bien con un dibujo original y su explicación, o bien con un podcast o vídeo, en el que dieran a conocer la visión, los sentimientos y experiencias que tienen respecto a esta figura en la escuela. Hasta el momento, la Delegación episcopal de Enseñanza ha recibido más de 400 aportaciones, y los ganadores se darán a conocer el mismo día 14.

Mientras tanto, a modo de pequeño homenaje, en la Delegación de Medios de Comunicación se ha entrevistado a un profesor de Religión con más de 30 años de experiencia, Jesús María Morán,
recién jubilado tras dar clase en Infantil, Primaria y el primer ciclo de Secundaria en lugares como Panes, Colombres o Posada de Llanes. Con él, estaba Carmen López, Profesora de Religión desde hace tras años en Los Oscos. Ambos reiteran una petición, y es saludar a todos los profesores de Religión ante este día tan especial.

¿Cuál era la motivación que os llevó a dedicaros a dar clase de Religión en la escuela?
Jesús: Fue una mezcla de vocación, servicio y quizás también una llamada. Mis padres siempre han sido creyentes y eso fue lo que me transmitieron. Ellos querían lo mejor para mí y me mandaron a estudiar con 10 años al Seminario. Terminé en COU y como sentía que me llamaba la Docencia, hice Magisterio en la Facultad Padre Enrique de Ossó. Al finalizar, me planteé, ¿qué mejor asignatura que la Religión para enseñar a los niños, acompañarlos, hacerlos crecer como personas y transmitirles los valores del Evangelio? Y así hice.
Carmen: Para mí es también, totalmente, una profesión vocacional, porque además de ser docente y transmitir conocimientos pedagógicos, hay algo muy importante y es que me ayuda a acercarme muchísimo a Dios. Yo siempre viví el sentido religioso en mi familia desde pequeña y pensé que, qué mejor manera de poder transmitir ese conocimiento y esta cercanía, de dar a conocer a los niños a Dios. Ahora me he metido en esta aventura de la cual estoy muy contenta y muy satisfecha, aunque aún llevo muy poquito.

Jesús, en estos 30 años de experiencia como profesor de Religión, ¿cómo has percibido el paso del tiempo en la asignatura?
Creo que ha habido muchos cambios. Al principio, se pensaba que la asignatura de Religión era catequesis. Hoy ya se conoce mucho más la asignatura y se sabe que no es catequesis. Nuestro Arzobispo, don Jesús, nos decía una vez comparando la catequesis y la clase de Religión que esta última es presentar la manzana: sus formas, sus colores y más cosas, y que la catequesis era degustar, saborear esa manzana, meterse en ella. Luego ha habido muchos más cambios, por ejemplo, hoy tenemos nuevas tecnologías, tenemos materiales muy buenos y todo eso hace que la asignatura haya evolucionado para bien.

Carmen, cuéntanos ¿cómo es tu día a día, tu tarea cotidiana? 
Bueno, pues no es fácil, más que nada por los momentos en los que nos encontramos, que son momentos difíciles para la Religión. Pero aún así tenemos un ambiente muy grato. Mi mayor responsabilidad o reto para conseguir en mi clase es que los niños vayan a clase de una forma muy tranquila, sosegada, que en clase se respire un ambiente de paz, un ambiente de amistad, que sepan colaborar entre ellos, a ayudar a los demás en el momento en el que sufren. Por otro lado, las nuevas tecnologías en el aula permiten hacer las clases mucho más dinámicas, más amenas y a la vez más creativas. No obstante, yo no pierdo nunca el enfoque principal, que es dar a conocer la historia de Jesús, ya que tenemos como profesores de Religión, esa oportunidad de reflejar la imagen de Dios en los niños.

¿Qué es lo más gratificante que os habéis encontrado en vuestros años de experiencia como profesores de Religión? 
Jesús: yo creo que una de las cosas más bonitas es cuando te dan un abrazo, cuando hay una sonrisa, porque los niños te evalúan y son capaces de comparar lo que tú les cuentas de Jesús y luego si lo que dices lo cumples o no lo cumples. Tienes que dar ejemplo, que vean que pueden confiar en ti, que vas más allá, que los corriges en privado y los felicitas en público y lo mismo con los padres, que confían en ti después de tantos años y que siguen enviando a sus hijos a la clase de Religión. Yo tenía aproximadamente un 90% de matrícula y hasta hace poco daba clase a los hijos de los que en su momento también habían sido mis alumnos. Y siempre al final de curso, cuando están en Sexto, les mando una carta de agradecimiento a los padres por haber confiado en mí y haber confiado en la asignatura de Religión.
Carmen: Para mí lo más gratificante es llegar al centro escolar y que vayan los niños corriendo hacia ti, te abrazan y saber que ven la clase de «Reli» como algo diferente. Algo a lo que les encanta ir, y eso es algo que a mí se me satisface muchísimo, porque no la ven como un rollo. Es una clase totalmente distinta a las de las otras materias. Yo en el aula tengo casi casi el 100% de alumnado de Religión, lo cual es muy satisfactorio y espero seguir así.

La asignatura también suele ser muy especial en cuanto a actividades especiales, ¿cómo acogen los niños todos los conocimientos que les ofrecéis y sobre todo las actividades que son muy especiales? 
Jesús: Sí, las actividades que se proponen en clase de Religión son muy variadas y además son un poquito diferentes. Yo recuerdo una vez que, en Panes, veía a los niños que jugaban al fútbol y les preguntaba ¿Jugáis en algún equipo? Me contestaron que no, y ese año los apunté a los Juegos Escolares de Asturias y hombre, tenía dos equipos y tenía que viajar con ellos todos los sábados y  algunos miércoles, pero quedamos campeones del Oriente de Asturias, aunque bueno eso era lo de menos, y también fuimos a jugar las Semifinales del Campeonato de Asturias y quedamos terceros. Repito que el resultado es lo de menos pero, lo contentos que estaban los niños y lo bien que lo pasábamos, eso era inolvidable. Nosotros hacemos actividades que otros profesores no hacen. Siempre vamos un poquito más allá.
Carmen: Lógicamente tenemos un currículum que hay que seguir, pero sí que es verdad que los temas, yo intento explicarlos de una manera dinámica. Hacemos cosas prácticas, vemos vídeos, hacemos salidas, excursiones, y todo eso me parece fascinante porque es el momento donde conoces realmente al alumno y a ellos les encanta. Hacemos murales, hacemos manualidades, bueno, un poquito de todo, hasta cocinamos en algunas ocasiones.

Fuente: https://www.iglesiadeasturias.org/14-mayo-dia-del-profesor-religion-siempre-poquito-mas-alla/

martes, 19 de diciembre de 2023

El Vaticano contempla bendecir parejas homosexuales e "irregulares" sin equipararlas al matrimonio

Por Redacción Religión 

La Santa Sede abre "la posibilidad de bendecir a las parejas en situaciones irregulares y a las parejas del mismo sexo, sin convalidar oficialmente su status ni alterar en modo alguno la enseñanza perenne de la Iglesia sobre el Matrimonio”. Así lo ha explicado en el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández, que ha publicado este 18 de diciembre un documento sobre las bendiciones a parejas en situaciones irregulares y parejas del mismo sexo.

La doctrina tradicional sobre el matrimonio se mantiene inalterable, pero podrán ser bendecidas otras uniones de parejas "en situaciones irregulares y a las parejas del mismo sexo". No existirá ningún rito específico que pueda provocar una confusión con el matrimonio. Por eso, "siguiendo la enseñanza autorizada del Santo Padre Francisco, este Dicasterio quiere finalmente recordar que este mundo necesita bendición y nosotros podemos dar la bendición y recibir la bendición. De este modo, cada hermano y hermana podrán sentirse en la Iglesia siempre peregrinos, siempre suplicantes, siempre amados y, a pesar de todo, siempre bendecidos”.



Firme en la doctrina tradicional de la Iglesia sobre el matrimonio

No obstante, el documento asegura seguir “firme en la doctrina tradicional de la Iglesia sobre el matrimonio, no permitiendo ningún tipo de rito litúrgico o bendición similar a un rito litúrgico que pueda causar confusión”.

Lo que se pretende es “ofrecer una contribución específica e innovadora al significado pastoral de las bendiciones, que permite ampliar y enriquecer la comprensión clásica de las bendiciones estrechamente vinculada a una perspectiva litúrgica”. Tal reflexión teológica, basada en la visión pastoral del Papa Francisco, “implica un verdadero desarrollo de lo que se ha dicho sobre las bendiciones en el Magisterio y en los textos oficiales de la Iglesia”. Esto explica que el texto haya adoptado la forma de una “declaración”. Es precisamente en este contexto, explica el texto, “en el que se puede entender la posibilidad de bendecir a las parejas en situaciones irregulares y a las parejas del mismo sexo”.

El texto, que reproducimos en su integridad, “quiere ser también un homenaje al Pueblo fiel de Dios, que adora al Señor con tantos gestos de profunda confianza en su misericordia y que, con esta actitud, viene constantemente a pedir a la madre Iglesia una bendición”.

Declaración Fiducia supplicans sobre el sentido pastoral de las bendiciones

Presentación

La presente Declaración ha tomado en consideración varias cuestiones que han llegado a este Dicasterio tanto en años pasados como más recientemente. Para su redacción, como es práctica habitual, se consultó a expertos, se llevó a cabo un amplio proceso de elaboración y el borrador se debatió en el Congreso de la Sección Doctrinal del Dicasterio. Durante este tiempo de elaboración del documento, no faltaron las conversaciones con el Santo Padre. Finalmente, la Declaración fue presentada al Santo Padre, que la aprobó con su firma.

Durante el estudio de la materia objeto de este documento, se dio a conocer la respuesta del Santo Padre a los Dubia de algunos Cardenales, que aportó importantes precisiones para la reflexión que ahora se ofrece aquí, y que representa un elemento decisivo para el trabajo del Dicasterio. Dado que «la Curia Romana es, en primer lugar, un instrumento de servicio para el sucesor de Pedro» (Const. Ap. Praedicate Evangelium, II, 1), nuestro trabajo debe favorecer, junto a la comprensión de la doctrina perenne de la Iglesia, la recepción de la enseñanza del Santo Padre.

Como en la ya citada respuesta del Santo Padre a los Dubia de dos Cardenales, la presente Declaración se mantiene firme en la doctrina tradicional de la Iglesia sobre el matrimonio, no permitiendo ningún tipo de rito litúrgico o bendición similar a un rito litúrgico que pueda causar confusión. No obstante, el valor de este documento es ofrecer una contribución específica e innovadora al significado pastoral de las bendiciones, que permite ampliar y enriquecer la comprensión clásica de las bendiciones estrechamente vinculada a una perspectiva litúrgica. Tal reflexión teológica, basada en la visión pastoral del Papa Francisco, implica un verdadero desarrollo de lo que se ha dicho sobre las bendiciones en el Magisterio y en los textos oficiales de la Iglesia. Esto explica que el texto haya adoptado la forma de una “Declaración”.

Y es precisamente en este contexto en el que se puede entender la posibilidad de bendecir a las parejas en situaciones irregulares y a las parejas del mismo sexo, sin convalidar oficialmente su status ni alterar en modo alguno la enseñanza perenne de la Iglesia sobre el Matrimonio.

La presente Declaración quiere ser también un homenaje al Pueblo fiel de Dios, que adora al Señor con tantos gestos de profunda confianza en su misericordia y que, con esta actitud, viene constantemente a pedir a la madre Iglesia una bendición.

Víctor Manuel Card. FERNÁNDEZ

Prefecto

Introducción

1. La confianza suplicante del Pueblo fiel de Dios recibe el don de la bendición que brota del corazón de cristo a través de su Iglesia. Como recuerda puntualmente el Papa Francisco, «la gran bendición de Dios es Jesucristo, es el gran don de Dios, su Hijo. Es una bendición para toda la humanidad, es una bendición que nos ha salvado a todos. Él es la Palabra eterna con la que el Padre nos ha bendecido “siendo nosotros todavía pecadores” (Rm 5,8) dice san Pablo: Palabra hecha carne y ofrecida por nosotros en la cruz».[1]

2. Sostenido por una verdad tan grande y consoladora, este Dicasterio ha tomado en consideración algunas preguntas, tanto formales como informales, sobre la posibilidad de bendecir parejas del mismo sexo y sobre la posibilidad de ofrecer nuevas precisiones, a la luz de la actitud paterna y pastoral del Papa Francisco, sobre el Responsum ad dubium[2]formulado por la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe y publicado el 22 de febrero de 2021.

3. Dicho Responsum ha suscitado no pocas y diferentes reacciones: algunos han acogido con beneplácito la claridad de este documento y su coherencia con la constante enseñanza de la Iglesia; otros no han compartido la respuesta negativa a la pregunta o no la han considerado suficientemente clara en su formulación o en las motivaciones expuestas en la Nota explicativa adjunta. Para salir al encuentro, con caridad fraterna, a estos últimos, parece oportuno retomar el tema y ofrecer una visión que componga con coherencia los aspectos doctrinales con aquellos pastorales, porque «todo adoctrinamiento ha de situarse en la actitud evangelizadora que despierte la adhesión del corazón con la cercanía, el amor y el testimonio».[3]

I. La bendición en el sacramento del matrimonio

4. La reciente respuesta del Santo Padre Francisco a la segunda de las cinco preguntas propuestas por dos Cardenales[4] ofrece la posibilidad de profundizar más en el tema, sobre todo en sus consecuencias de orden pastoral. Se trata de evitar que «se reconoce como matrimonio algo que no lo es».[5] Por lo tanto son inadmisibles ritos y oraciones que puedan crear confusión entre lo que es constitutivo del matrimonio, como «unión exclusiva, estable e indisoluble entre un varón y una mujer, naturalmente abierta a engendrar hijos»,[6] y lo que lo contradice. Esta convicción está fundada sobre la perenne doctrina católica del matrimonio. Solo en este contexto las relaciones sexuales encuentran su sentido natural, adecuado y plenamente humano. La doctrina de la Iglesia sobre este punto se mantiene firme.

5. Esta es también la comprensión del matrimonio ofrecida por el Evangelio. Por este motivo, a propósito de las bendiciones, la Iglesia tiene el derecho y el deber de evitar cualquier tipo de rito que pueda contradecir esta convicción o llevar a cualquier confusión. Tal es también el sentido del Responsum de la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe donde se afirma que la Iglesia no tiene el poder de impartir la bendición a uniones entre personas del mismo sexo.

6. Hay que subrayar que, precisamente en el caso del rito del sacramento del matrimonio, no se trata de una bendición cualquiera, sino del gesto reservado al ministro ordenado. En este caso, la bendición del ministro ordenado está directamente conectada a la unión específica de un hombre y de una mujer que, con su consentimiento establecen una alianza exclusiva e indisoluble. Esto nos permite evidenciar mejor el riesgo de confundir una bendición, dada a cualquier otra unión, con el rito propio del sacramento del matrimonio.

II. El sentido de las distintas bendiciones

7. Por otra parte, la respuesta del Santo Padre, anteriormente mencionada, nos invita a hacer el esfuerzo de ampliar y enriquecer el sentido de las bendiciones.

8. Las bendiciones pueden considerarse entre los sacramentales más difundidos y en continua evolución. Ellas, de hecho, nos llevan a captar la presencia de Dios en todos los acontecimientos de la vida y recuerdan que, incluso cuando utiliza las cosas creadas, el ser humano está invitado a buscar a Dios, a amarle y a servirle fielmente.[7] Por este motivo, las bendiciones tienen por destinatarios las personas, los objetos de culto y de devoción, las imágenes sagradas, los lugares de vida, de trabajo y de sufrimiento, los frutos de la tierra y del trabajo humano, y todas las realidades creadas que remiten al Creador y que, con su belleza, lo alaban y bendicen.

El sentido litúrgico de los ritos de bendición

9. Desde un punto de vista estrictamente litúrgico, la bendición requiere que aquello que se bendice sea conforme a la voluntad de Dios manifestada en las enseñanzas de la Iglesia.

10. Las bendiciones se celebran, de hecho, en virtud de la fe y se ordenan a la alabanza de Dios y al provecho espiritual de su pueblo. Como explica el Ritual Romano, «para que esto se vea más claro, las fórmulas de bendición, según la antigua tradición, tienden como objetivo principal a glorificar a Dios por sus dones, impetrar sus beneficios y alejar del mundo el poder del maligno».[8] Por ello, se invita a quienes invocan la bendición de Dios a través de la Iglesia a intensificar «sus disposiciones internas en aquella fe para la cual nada hay imposible» y a confiar en «aquella caridad que apremia a guardar los mandamientos de Dios». [9] Por eso, mientras que por un lado «siempre y en todo lugar se nos ofrece la ocasión de alabar a Dios por Cristo en el Espíritu Santo, de invocarlo y darle gracias», por otra parte la preocupación es «que se trate de cosas, lugares o circunstancias que no contradigan la norma o el espíritu del Evangelio».[10] Esta es una comprensión litúrgica de las bendiciones, en cuanto se convierten en ritos propuestos oficialmente por la Iglesia.

11. Basándose en estas consideraciones, la Nota explicativa del citado Responsum de la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe recuerda que cuando, con un rito litúrgico adecuado, se invoca una bendición sobre algunas relaciones humanas, lo que se bendice debe poder corresponder a los designios de Dios inscritos en la Creación y plenamente revelados por Cristo el Señor. Por ello, dado que la Iglesia siempre ha considerado moralmente lícitas sólo las relaciones sexuales que se viven dentro del matrimonio, no tiene potestad para conferir su bendición litúrgica cuando ésta, de alguna manera, puede ofrecer una forma de legitimidad moral a una unión que presume de ser un matrimonio o a una práctica sexual extramatrimonial. La sustancia de este pronunciamiento fue reiterada por el Santo Padre en su Respuestas a los Dubia de dos Cardenales.

12. Se debe también evitar el riesgo de reducir el sentido de las bendiciones solo a este punto de vista, porque nos llevaría a pretender, para una simple bendición, las mismas condiciones morales que se piden para la recepción de los sacramentos. Este riesgo exige que se amplíe más esta perspectiva. De hecho, existe el peligro que un gesto pastoral, tan querido y difundido, se someta a demasiados requisitos morales previos que, bajo la pretensión de control, podrían eclipsar la fuerza incondicional del amor de Dios en la que se basa el gesto de la bendición.

13. Precisamente a este respecto, el Papa Francisco nos instó a no «perder la caridad pastoral, que debe atravesar todas nuestras decisiones y actitudes» y a evitar ser «jueces que sólo niegan, rechazan, excluyen».[11] A continuación respondemos a su propuesta desarrollando una comprensión más amplia de las bendiciones.

Las bendiciones en la Sagrada Escritura

14. Para reflexionar sobre las bendiciones, recogiendo distintos puntos de vista, necesitamos dejarnos iluminar ante todo por la voz de la Sagrada Escritura.

15. «El Señor te bendiga y te proteja,ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz» (Nm 6, 24-26). Esta “bendición sacerdotal” que encontramos en el Antiguo Testamento, precisamente en el libro de los Números, tiene un carácter “descendente” porque representa la invocación de la bendición que desde Dios desciende sobre el hombre: esta constituye uno de los textos más antiguos de bendición divina. Existe además un segundo tipo de bendición que encontramos en las páginas bíblicas, aquella que “sube” desde la tierra al cielo, hacia Dios. Bendecir equivale a alabar, celebrar, agradecer a Dios por su misericordia y fidelidad, por las maravillas que ha creado y por todo aquello que sucedió por su voluntad: «Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre» (Sal 103, 1).

16. A Dios que bendice, también nosotros respondemos bendiciendo. Melquisedec, rey de Salem, bendice a Abrán (cfr. Gen 14, 19); Rebecca es bendecida por sus familiares, poco antes de convertirse en la esposa de Isaac (cfr. Gen 24, 60), el cuál, a su vez, bendice su hijo Jacob (cfr. Gen 27, 27). Jacob bendice al faraón (cfr. Gen 47, 10), a sus nietos Efraín y Manasés (cfr. Gen 48, 20) y a todos sus doce hijos (cfr. Gen 49, 28). Moisés y Aarón bendicen a la comunidad (cfr. Ex 39, 43; Lev 9, 22). Los cabeza de familia bendicen los hijos con ocasión de los matrimonios, antes de emprender un viaje, en la cercanía de la muerte. Estas bendiciones aparecen como un don sobreabundante e incondicionado.

17. La bendición presente en el Nuevo Testamento conserva, sustancialmente, el mismo significado veterotestamentario. Encontramos el don divino que “desciende”, el agradecimiento del hombre que “asciende” y la bendición impartida del hombre que “se extiende” hacia sus iguales. Zacarías, tras haber recuperado el uso de la palabra, bendice al Señor por sus admirables obras (cfr. Lc 1, 64). El anciano Simeón, mientras tiene entre los brazos a Jesús recién nacido, bendice a Dios por haberle concedido la gracia de contemplar al Mesías salvador y luego bendice a sus padres María y José (cfr. Lc 2, 34). Jesús bendice al Padre, en el celebre himno de alabanza y de júbilo a Él dirigido: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra» (Mt 11, 25).

18. En continuidad con el Antiguo Testamento, la bendición en Jesús no es solo ascendente, en referencia al Padre, sino también descendente, vertida sobre los otros como gesto de gracia, protección y bondad. El propio Jesús llevó a cabo y promovió esta práctica. Por ejemplo, bendice a los niños: «Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos» (Mc 10, 16). Y la historia terrenal de Jesús terminará precisamente con una bendición final reservada a los Once, poco antes de subir al Padre: «y, levantando sus manos, los bendijo. Y mientras los bendecía, se separó de ellos, y fue llevado hacia el cielo». La última imagen de Jesús en la tierra son sus manos alzadas, en el acto de bendecir.

19. En su misterio de amor, a través de Cristo, Dios comunica a su Iglesia el poder de bendecir. Concedida por Dios al ser humano y otorgada por estos al prójimo, la bendición se transforma en inclusión, solidaridad y pacificación. Es un mensaje positivo de consuelo, atención y aliento. La bendición expresa el abrazo misericordioso de Dios y la maternidad de la Iglesia que invita al fiel a tener los mismos sentimientos de Dios hacia sus propios hermanos y hermanas.

Una comprensión teológico-pastoral de las bendiciones

20. Quien pide una bendición se muestra necesitado de la presencia salvífica de Dios en su historia, y quien pide una bendición a la Iglesia reconoce a esta última como sacramento de la salvación que Dios ofrece. Buscar la bendición en la Iglesia es admitir que la vida eclesial brota de las entrañas de la misericordia de Dios y nos ayuda a seguir adelante, a vivir mejor, a responder a la voluntad del Señor.

21. Para ayudarnos a comprender el valor de un enfoque mayormente pastoral de las bendiciones, el Papa Francisco nos instó a contemplar, con actitud de fe y paternal misericordia, el hecho que «cuando se pide una bendición se está expresando un pedido de auxilio a Dios, un ruego para poder vivir mejor, una confianza en un Padre que puede ayudarnos a vivir mejor».[12] Esta petición debe ser, en todos los sentidos, valorada, acompañada y recibida con gratitud. Las personas que vienen espontáneamente a pedir una bendición muestran con esta petición su sincera apertura a la trascendencia, la confianza de su corazón que no se fía solo de sus propias fuerzas, su necesidad de Dios y el deseo de salir de las estrechas medidas de este mundo encerrado en sus límites.

22. Como nos enseña santa Teresa del Niño Jesús, más allá de esta confianza «no hay otro camino por donde podamos ser conducidos al Amor que todo lo da. Con la confianza, el manantial de la gracia desborda en nuestras vidas […]. La actitud más adecuada es depositar la confianza del corazón fuera de nosotros mismos: en la infinita misericordia de un Dios que ama sin límites […]. El pecado del mundo es inmenso, pero no es infinito. En cambio, el amor misericordioso del Redentor, este sí es infinito».[13]

23. Cuando estas expresiones de fe vienen consideradas fuera de un marco litúrgico, uno se encuentra en un ámbito de mayor espontaneidad y libertad, pero «la libertad frente a los ejercicios de piedad, no debe significar, por lo tanto, escasa consideración ni desprecio de los mismos. La vía a seguir es la de valorar correcta y sabiamente las no escasas riquezas de la piedad popular, las potencialidades que encierra».[14] Las bendiciones se convierten así en un recurso pastoral a valorar en lugar de un riesgo o un problema.

24. Consideradas desde el punto de vista de la pastoral popular, las bendiciones son valoradas como actos de devoción que «encuentran su lugar propio fuera de la celebración de la Eucaristía y de los otros sacramentos […]. El lenguaje, el ritmo, el desarrollo y los acentos teológicos de la piedad popular se diferencian de los correspondientes de las acciones litúrgicas». Por ésa misma razón «hay que evitar añadir modos propios de la “celebración litúrgica” a los ejercicios de piedad, que deben conservar su estilo, su simplicidad y su lenguaje característico».[15]

25. La Iglesia, también, debe evitar el apoyar su praxis pastoral en la rigidez de algunos esquemas doctrinales o disciplinares, sobre todo cuando dan «lugar a un elitismo narcisista y autoritario, donde en lugar de evangelizar lo que se hace es analizar y clasificar a los demás, y en lugar de facilitar el acceso a la gracia se gastan las energías en controlar».[16] Por lo tanto, cuando las personas invocan una bendición no se debería someter a un análisis moral exhaustivo como condición previa para poderla conferir. No se les debe pedir una perfección moral previa.

26. En esta perspectiva, la Respuestas del Santo Padre ayudan a profundizar mejor, desde el punto de vista pastoral, el pronunciamiento formulado por la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe en el 2021, porqué invitan de hecho a un discernimiento en relación con la posibilidad de «formas de bendición, solicitadas por una o por varias personas, que no transmitan una concepción equivocada del matrimonio»[17] y que también tengan en cuenta el hecho que en situaciones moralmente inaceptables desde un punto de vista objetivo, «la misma caridad pastoral nos exige no tratar sin más de “pecadores” a otras personas cuya culpabilidad o responsabilidad pueden estar atenuadas por diversos factores que influyen en la imputabilidad subjetiva».[18]

27. En la catequesis citada al inicio de esta Declaración, el Papa Francisco propuso una descripción de este tipo de bendiciones que se ofrecen a todos, sin pedir nada. Vale la pena leer con corazón abierto estas palabras que nos ayudan a acoger el sentido pastoral de las bendiciones ofrecidas sin condiciones: «Es Dios que bendice. En las primeras páginas de la Biblia es un continuo repetirse de bendiciones. Dios bendice, pero también los hombres bendicen, y pronto se descubre que la bendición posee una fuerza especial, que acompaña para toda la vida a quien la recibe, y dispone el corazón del hombre a dejarse cambiar por Dios […]. Así nosotros para Dios somos más importantes que todos los pecados que nosotros podamos hacer, porque Él es padre, es madre, es amor puro, Él nos ha bendecido para siempre. Y no dejará nunca de bendecirnos. Una experiencia intensa es la de leer estos textos bíblicos de bendición en una prisión, o en un centro de desintoxicación. Hacer sentir a esas personas que permanecen bendecidas no obstante sus graves errores, que el Padre celeste sigue queriendo su bien y esperando que se abran finalmente al bien. Si incluso sus parientes más cercanos les han abandonado, porque ya les juzgan como irrecuperables, para Dios son siempre hijos».[19]

28. Existen diversas ocasiones en las cuales las personas se acercan espontáneamente a pedir una bendición, tanto en las peregrinaciones, en los santuarios y también en la calle cuando se encuentran con un sacerdote. Como ejemplo, podemos recurrir al libro litúrgico De Benedictionibus que prevé una serie de ritos de bendición para las personas: ancianos, enfermos, participantes en la catequesis o en un encuentro de oración, peregrinos, aquellos que inician un camino, grupos y asociaciones de voluntarios, etc. Tales bendiciones se dirigen a todos, ninguno puede ser excluido. En los preámbulos del Rito de bendición de los ancianos, por ejemplo, se afirma que el objetivo de esta bendición es «que los ancianos reciban de los hermanos un testimonio de respeto y de agradecimiento. Al mismo tiempo nosotros, junto con ellos, damos gracias a Dios por los beneficios que de e?l han recibido y por las buenas obras que han realizado con su ayuda».[20] En este caso, el objeto de la bendición es la persona del anciano, por quien y con quien se da gracias a Dios por el bien por él realizado y por los beneficios recibidos. A ninguno se puede impedir esta acción de gracias y cada uno, incluso si vive en situaciones no ordenadas al designio del Creador, posee elementos positivos por los cuales alabar al Señor.

29. Desde la perspectiva de la dimensión ascendente, cuando se toma conciencia de los dones del Señor y de su amor incondicional, incluso en situaciones de pecado, sobre todo cuando se escucha una oración, el corazón creyente eleva su alabanza y bendición a Dios. Esta forma de bendición no se impide a nadie. Todos – individualmente o en unión con otros – pueden elevar a Dios su alabanza y su gratitud.

30. Pero el sentido popular de las bendiciones incluye también el valor de la bendición descendente. Si «no es conveniente que una Diócesis, una Conferencia Episcopal o cualquier otra estructura eclesial habiliten constantemente y de modo oficial procedimientos o ritos para todo tipo de asuntos»,[21] la prudencia y la sabiduría pastoral pueden sugerir que, evitando formas graves de escándalo o confusión entre los fieles, el ministro ordenado se una a la oración de aquellas personas que, aunque estén en una unión que en modo alguno puede parangonarse al matrimonio, desean encomendarse al Señor y a su misericordia, invocar su ayuda, dejarse guiar hacia una mayor comprensión de su designio de amor y de vida.

III. Las bendiciones de parejas en situaciones irregulares y de parejas del mismo sexo

31. En el horizonte aquí delineado se coloca la posibilidad de bendiciones de parejas en situaciones irregulares y de parejas del mismo sexo, cuya forma no debe encontrar ninguna fijación ritual por parte de las autoridades eclesiásticas, para no producir confusión con la bendición propia del sacramento del matrimonio. En estos casos, se imparte una bendición que no sólo tiene un valor ascendente, sino que es también la invocación de una bendición descendente del mismo Dios sobre aquellos que, reconociéndose desamparados y necesitados de su ayuda, no pretenden la legitimidad de su propio status, sino que ruegan que todo lo que hay de verdadero, bueno y humanamente válido en sus vidas y relaciones, sea investido, santificado y elevado por la presencia del Espíritu Santo. Estas formas de bendición expresan una súplica a Dios para que conceda aquellas ayudas que provienen de los impulsos de su Espíritu – que la teología clásica llama “gracias actuales” – para que las relaciones humanas puedan madurar y crecer en la fidelidad al mensaje del Evangelio, liberarse de sus imperfecciones y fragilidades y expresarse en la dimensión siempre más grande del amor divino.

32. La gracia de Dios, de hecho, actúa en la vida de aquellos que no se consideran justos, sino que se reconocen humildemente pecadores como todos. Es capaz de dirigirlo todo según los designios misteriosos e imprevisibles de Dios. Por eso, con incansable sabiduría y maternidad, la Iglesia acoge a todos los que se acercan a Dios con corazón humilde, acompañándolos con aquellos auxilios espirituales que permiten a todos comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en su existencia.[22]

33. Es esta una bendición que, aunque no se incluya en un rito litúrgico,[23] une la oración de intercesión a la invocación de ayuda de Dios de aquellos que se dirigen humildemente a Él. ¡Dios no aleja nunca al que se acerca a Él! Al fin y al cabo, la bendición ofrece a las personas un medio para acrecentar su confianza en Dios. La petición de una bendición expresa y alimenta la apertura a la trascendencia, la piedad y la cercanía a Dios en mil circunstancias concretas de la vida, y esto no es poca cosa en el mundo en el que vivimos. Es una semilla del Espíritu Santo que hay que cuidar, no obstaculizar.

34. La misma liturgia de la Iglesia nos invita a esta actitud confiada, también en medio de nuestros pecados, falta de méritos, debilidades y confusiones como da testimonio esta bellísima oración colecta tomada del Misal Romano: «Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso desbordas los méritos y deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir» (XXVII Domingo del Tiempo Ordinario). Cuantas veces, de hecho, a través de una simple bendición del pastor, que en este gesto no pretende sancionar ni legitimar nada, las personas pueden experimentar la cercanía del Padre que desborda “los méritos y deseos”.

35. Por lo tanto, la sensibilidad pastoral de los ministros ordenados debería educarse, también, para realizar espontáneamente bendiciones que no se encuentran en el Bendicional.

36. En este sentido, es esencial acoger la preocupación del Papa, para que estas bendiciones no ritualizadas no dejen de ser un simple gesto que proporciona un medio eficaz para hacer crecer la confianza en Dios en las personas que la piden, evitando que se conviertan en un acto litúrgico o semi-litúrgico, semejante a un sacramento. Esto constituiría un grave empobrecimiento, porque sometería un gesto de gran valor en la piedad popular a un control excesivo, que privaría a los ministros de libertad y espontaneidad en el acompañamiento de la vida de las personas.

37. A este respecto, vienen a la mente las siguientes palabras, en parte ya citadas, del Santo Padre: «Las decisiones que, en determinadas circunstancias, pueden formar parte de la prudencia pastoral, no necesariamente deben convertirse en una norma. Es decir, no es conveniente que una Diócesis, una Conferencia Episcopal o cualquier otra estructura eclesial habiliten constantemente y de modo oficial procedimientos o ritos para todo tipo de asuntos […] El Derecho Canónico no debe ni puede abarcarlo todo, y tampoco deben pretenderlo las Conferencias Episcopales con sus documentos y protocolos variados, porque la vida de la Iglesia corre por muchos cauces además de los normativos».[24] Así el Papa Francisco ha recordado que «todo aquello que forma parte de un discernimiento práctico ante una situación particular no puede ser elevado a la categoría de una norma», porque esto «daría lugar a una casuística insoportable».[25]

38. Por esta razón, no se debe ni promover ni prever un ritual para las bendiciones de parejas en una situación irregular, pero no se debe tampoco impedir o prohibir la cercanía de la Iglesia a cada situación en la que se pida la ayuda de Dios a través de una simple bendición. En la oración breve que puede preceder esta bendición espontanea, el ministro ordenado podría pedir para ellos la paz, la salud, un espíritu de paciencia, diálogo y ayuda mutuos, pero también la luz y la fuerza de Dios para poder cumplir plenamente su voluntad.

39. De todos modos, precisamente para evitar cualquier forma de confusión o de escándalo, cuando la oración de bendición la solicite una pareja en situación irregular, aunque se confiera al margen de los ritos previstos por los libros litúrgicos, esta bendición nunca se realizará al mismo tiempo que los ritos civiles de unión, ni tampoco en conexión con ellos. Ni siquiera con las vestimentas, gestos o palabras propias de un matrimonio. Esto mismo se aplica cuando la bendición es solicitada por una pareja del mismo sexo.

40. En cambio, tal bendición puede encontrar su lugar en otros contextos, como la visita a un santuario, el encuentro con un sacerdote, la oración recitada en un grupo o durante una peregrinación. De hecho, mediante estas bendiciones, que se imparten no a través de las formas rituales propias de la liturgia, sino como expresión del corazón materno de la Iglesia, análogas a las que emanan del fondo de las entrañas de la piedad popular, no se pretende legitimar nada, sino sólo abrir la propia vida a Dios, pedir su ayuda para vivir mejor e invocar también al Espíritu Santo para que se vivan con mayor fidelidad los valores del Evangelio.

41. Lo que se ha dicho en la presente Declaración sobre las bendiciones de parejas del mismo sexo, es suficiente para orientar el discernimiento prudente y paterno de los ministros ordenados a este respecto. Por tanto, además de las indicaciones anteriores, no cabe esperar otras respuestas sobre cómo regular los detalles o los aspectos prácticos relativos a este tipo de bendiciones.[26]

IV. La Iglesia es el sacramento del amor infinito de Dios

42. La Iglesia continúa elevando aquellas oraciones y suplicas que Cristo mismo, con grandes gritos y lágrimas, ofreció en los días de su vida terrena (cfr. Heb 5, 7) y que por esto mismo gozan de una eficacia particular. De este modo, «la comunidad eclesial ejerce su verdadera función de conducir las almas a Cristo no sólo con la caridad, el ejemplo y los actos de penitencia, sino también con la oración».[27]

43. Así, la Iglesia es el sacramento del amor infinito de Dios. Por eso, cuando la relación con Dios está enturbiada por el pecado, siempre se puede pedir una bendición, acudiendo a Él, como hizo Pedro en la tormenta cuando clamó a Jesús: «Señor, sálvame» (Mt 14, 30). En algunas situaciones, desear y recibir una bendición puede ser el bien posible. El Papa Francisco nos recuerda que «un pequeño paso, en medio de grandes límites humanos, puede ser más agradable a Dios que la vida exteriormente correcta de quien transcurre sus días sin enfrentar importantes dificultades».[28] De este modo, «lo que resplandece es la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado».[29]

44. Toda bendición será la ocasión para un renovado anuncio del kerygma, una invitación a acercarse siempre más al amor de Cristo. El Papa Benedicto XVI enseñaba: «La Iglesia, al igual que María, es mediadora de la bendición de Dios para el mundo: la recibe acogiendo a Jesús y la transmite llevando a Jesús. Él es la misericordia y la paz que el mundo por sí mismo no se puede dar y que necesita tanto o más que el pan».[30]

45. Teniendo en cuenta todo lo afirmado anteriormente, siguiendo la enseñanza autorizada del Santo Padre Francisco, este Dicasterio quiere finalmente recordar que «esta es la raíz de la mansedumbre cristiana, la capacidad de sentirse bendecidos y la capacidad de bendecir […]. Este mundo necesita bendición y nosotros podemos dar la bendición y recibir la bendición. El Padre nos ama. Y a nosotros nos queda tan solo la alegría de bendecirlo y la alegría de darle gracias, y de aprender de Él a no maldecir, sino bendecir».[31] De este modo, cada hermano y hermana podrán sentirse en la Iglesia siempre peregrinos, siempre suplicantes, siempre amados y, a pesar de todo, siempre bendecidos.

Fuente: https://www.cope.es/religion/hoy-en-dia/vaticano/noticias/vaticano-contempla-bendecir-parejas-homosexuales-irregulares-sin-equipararlas-matrimonio-20231218_3055505

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