Religión y Escuela

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viernes, 24 de julio de 2026

La Iglesia en España relanza la figura del profesor de Religión inspirada en la Escuela de Salamanca

Imagen referencial. Crédito: Comunicaciones Iglesia Católica de Montevideo (ICM) 



Por Nicolás de Cárdenas

Bajo el lema "Cuidar a quienes educan para diseñar nuevos mapas de esperanza", se celebró la primera Escuela de Verano del Profesorado de Religión organizada por la Conferencia Episcopal Española (CEE), que pretende relanzar esta figura inspirada en la Escuela de Salamanca, que celebra su quinto centenario.

Nacida en el siglo XVI en la Universidad de Salamanca, esta corriente del saber transformó la teología, el derecho, Con esta referencia, los impulsores del encuentro defienden que "la Iglesia necesita profesores de Religión que no tengan miedo a pensar desde el Evangelio; docentes arraigados en la fe, profesionalmente competentes, capaces de acompañar las preguntas y fragilidades de sus alumnos y de hacer presente una inteligencia creyente en el corazón de la escuela".

Al encuentro celebrado en Salamanca acudieron responsables diocesanos, profesores y formadores, así como representantes de universidades, centros de formación, instituciones educativas y editoriales.

Con la convicción de que "una Iglesia que desea cuidar la educación debe comenzar cuidando a quienes educan" y de que "la calidad y el futuro de la enseñanza religiosa escolar dependen, en gran medida, de la identidad, la vocación, la formación, la competencia profesional y el acompañamiento" de los profesores, el encuentro procuró renovar la conciencia sobre la necesidad de este cuidado.

Esta reflexión se cristalizó en una serie de acuerdos principales y condiciones para su realización, así como la puesta en marcha de acciones concretas para el curso escolar 2026-2027. Además, se concretaron cuatro peticiones a la CEE, se establecieron compromisos de los actores formativos, se enumeraron los riesgos y se propuso la celebración de un congreso en 2028.

Los acuerdos principales son asumir "el desarrollo profesional como una responsabilidad eclesial compartida", reconocer "la unidad del Sistema de Desarrollo Profesional" e impulsar "una implantación gradual, acompañada y evaluable".

Para alcanzarlos, se considera necesario que se garantice "el carácter formativo y no fiscalizador del proceso", que se reconozca "la diversidad de las diócesis y de las trayectorias docentes" y que se dote a las delegaciones y entidades formativas de recursos suficientes.

En el curso 2026/2027, que comenzará en septiembre, se prevé dar a conocer el Sistema de Desarrollo Profesional de los profesores de Religión, constituir los equipos diocesanos de referencia y realizar un diagnóstico de posibilidades y necesidades.

Peticiones a los obispos

Los participantes en la escuela también determinaron cuatro peticiones a la CEE, la primera es que los obispos faciliten la posibilidad de que se les explique la propuesta para "expresar su aprobación o asentimiento y orientar su desarrollo en las respectivas diócesis".

Además, se piden "instrumentos y acompañamiento para la fase inicial" como herramientas de autoevaluación, orientaciones para las delegaciones, guías para la mentoría o criterios para la formación permanente.

Por último, también se propone a los prelados la coordinación de una "implantación progresiva y participada" del sistema y que se promuevan espacios diocesanos o interdiocesanos de participación.
Una comunidad que comparte una vocación

La Escuela de Verano del Profesorado de Religión identificó tres riesgos para su desempeño y el desarrollo del sistema propuesto: la burocratización que reduzca el esfuerzo de mejora a "formularios, niveles, acreditaciones o procedimientos que terminen ocultando su finalidad principal: cuidar a las personas y acompañar su crecimiento"; la desigualdad de recursos y la sobrecarga de las delegaciones y la fragmentación y la falta de sostenibilidad de las estructuras.

De cara a 2028, se prevé celebrar un congreso "al que llegar con experiencias reales y evaluadas" y que no se limite "a presentar documentos", sino que permita "reconocer y fortalecer un cuerpo profesional" en el que el profesor de religión "se reconozca como una comunidad profesional y eclesial que comparte vocación, identidad, lenguaje, criterios de calidad, recursos, experiencias y responsabilidad educativa".

Fuente: https://www.aciprensa.com/noticias/127083/iglesia-espana-relanza-figura-profesor-de-religion

jueves, 23 de julio de 2026

Los profesores de Religión «necesitamos sentirnos acompañados»

La Escuela de Verano de Salamanca constata que cada vez más adolescentes expresan una búsqueda espiritual y reclama que los docentes se sientan más acompañados

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

La primera Escuela de Verano del Profesorado de Religión, promovida por la Comisión Episcopal para la Educación y la Cultura de la CEE, celebrada en Salamanca, reunió hace unos días a responsables diocesanos, profesores e instituciones educativas relacionadas con la asignatura de Religión. Hablamos con Marta Nadal, profesora de Religión de Secundaria y Bachillerato en Zaragoza, que participó en el encuentro.

—¿Cómo fue el encuentro de profesores de Religión celebrado en Salamanca? ¿Qué impresión personal te llevaste?


—Fue una experiencia estupenda. Era la primera vez que participaba en un foro así y tenía muchas ganas de conocer cómo trabajan profesores de Religión de toda España. Me encontré con un grupo de personas con muchas ganas de trabajar, compartir y aprender unos de otros. La acogida fue fantástica, el clima muy cercano y eso facilitó muchísimo que pudiéramos intercambiar experiencias e inquietudes. Para mí fue una experiencia muy positiva.

—A la vista de lo que viviste allí y de tu propia experiencia docente, ¿cómo percibes la situación de los profesores de Religión en España?

— Es una situación complicada. Dar clase de Religión en la escuela pública no siempre es fácil, porque todavía hay compañeros que consideran que la asignatura no debería estar en el sistema educativo y lo expresan abiertamente, no solo delante del profesor, sino también de los alumnos. Yo empecé a dar clase en 2004 y recuerdo que, en aquellos años, se vivía un ambiente especialmente difícil. Llegué a ver campañas de recogida de firmas para pedir la desaparición de la asignatura. Eso no me lo han contado: lo he vivido personalmente y otros compañeros también lo han experimentado.
Al pie del cañón

—¿Esa situación ha mejorado con el tiempo?

—Sí, creo que hoy estamos mejor. Percibo más respeto y una mayor normalización de nuestra presencia en los centros educativos. Eso no significa que hayan desaparecido del todo los comentarios negativos, pero sí que el clima general ha mejorado. Y, mientras sigamos teniendo alumnos que quieran cursar la asignatura, que los tenemos, ahí estaremos al pie del cañón. 

 

Un momento del encuentro. Foto: Óscar García Rodríguez.

—Una cosa es la opinión de algunos compañeros y otra la demanda real de la asignatura. ¿Sigue habiendo interés por parte de los alumnos y de las familias?

—Sí, sigue habiéndolo. De hecho, las sucesivas leyes educativas han puesto más dificultades a la asignatura. En Aragón, por ejemplo, en Bachillerato solo tenemos dos horas en primero y en segundo ya no existe la materia. Además, la nota no cuenta para la PAU y, aun así, no he dejado de tener alumnos desde que entró en vigor esta ley. Eso dice mucho. Hay jóvenes que, a pesar de todas las trabas, siguen queriendo estar en clase.

—¿En Secundaria son los padres quienes eligen o son ya los propios alumnos?

—En Primaria la decisión suele recaer más en las familias, pero en Secundaria cada vez son más los propios alumnos quienes deciden continuar. A veces empiezan porque están sus amigos, pero luego descubren que la asignatura les interesa y siguen por iniciativa propia. Este mismo curso he tenido el caso de un alumno de primero de ESO cuya hermana no cursaba Religión y, sin embargo, él sí quiso apuntarse. Eso muestra que llega un momento en que la decisión es verdaderamente personal.

—En los medios se habla mucho de un posible despertar espiritual entre los jóvenes. ¿Lo percibes también en el aula?

—Sí, especialmente a partir de tercero y cuarto de la ESO y, sobre todo, en primero de Bachillerato. En esas edades noto una búsqueda más profunda. Los alumnos tienen necesidad de expresar sus inquietudes, de hacer preguntas y de encontrar un espacio donde puedan hablar con libertad sobre lo que sienten y sobre el sentido de la vida. Últimamente percibo incluso una mayor madurez en este aspecto.
Trabajo en red

—En la Escuela de Salamanca se aprobó una declaración final con varios compromisos y peticiones. ¿Qué crees que necesitan más urgentemente los profesores de Religión?

—Lo que más necesitamos es sentirnos cuidados y acompañados.

—¿Por quién?

—Por las instituciones y por las delegaciones de enseñanza. Muchas veces trabajamos solos en los institutos y colegios, sin un departamento propio, y eso genera una cierta sensación de aislamiento. Uno de los aspectos que más se subrayó en la Escuela de Salamanca fue precisamente la necesidad de crear redes de colaboración para que nadie viva su vocación docente en soledad. Cuando sabes que hay otros compañeros con los que puedes compartir dificultades, materiales y experiencias, el trabajo se hace mucho más llevadero.

—¿Hubo algún otro aspecto especialmente importante en el encuentro?

—Sí. También se insistió mucho en la formación permanente. Los profesores de Religión estamos en continua formación, pero la Escuela de Salamanca quiso reforzar esa idea: seguir actualizándonos, profundizando en nuestra preparación pedagógica y teológica y responder mejor a las preguntas que los jóvenes plantean hoy en el aula.

Fuente: https://alfayomega.es/los-profesores-de-religion-necesitamos-sentirnos-acompanados/

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miércoles, 22 de julio de 2026

Sacrafamily. El juego de los sacramentos

 

Con este juego, tu alumnado aprenderá de forma lúdica a organizar cada sacramento de una forma visual y ayudarles a relacionarlo con sus elementos principales: el ministro, quién lo recibe, sus símbolos y su referencia bíblica.

Nuestra compañera Laura Segarra Roitegui, @mestra_reli, comparte con todos nosotros un magnífico juego para trabajar los sacramentos. Muchas gracias por tu trabajo y por compartirlo, Laura.

Ella misma nos lo expone:

Soy Laura, maestra de Religión Católica en Educación Infantil y Primaria en la Comunidad Valenciana y especialista en Altas Capacidades y Desarrollo del Talento. Desde hace años intento que mis clases sean activas, creativas e inclusivas, y que el alumnado no se limite a memorizar contenidos, sino que pueda jugar, pensar, dialogar, crear y relacionar lo que aprende con situaciones reales.

La idea de SacraFamily nació a partir de una dificultad que llevaba tiempo observando en el aula. Los sacramentos ya los había trabajado anteriormente mediante vídeos, fichas, flipbooks, representaciones teatrales y otras actividades, pero veía que, salvo aquellos que les resultan más cercanos —como el Bautismo, la Reconciliación o la Eucaristía—, el resto no terminaba de interiorizarse. Podían recordar algunos nombres o elementos de forma puntual, pero les costaba diferenciarlos y establecer relaciones entre ellos.

Por eso pensé en convertir este contenido en un juego de familias. La estructura me permitía organizar cada sacramento de una forma visual y ayudarles a relacionarlo con sus elementos principales: el ministro, quién lo recibe, sus símbolos y su referencia bíblica.

Para adaptar el contenido a la mecánica del juego y acercarlo a los conocimientos del alumnado, me he tomado algunas licencias didácticas en la selección o formulación de determinados elementos. No se trata de simplificar sin más, sino de traducir contenidos complejos a un lenguaje comprensible para su edad, procurando mantener siempre la coherencia y ser fiel al significado de cada sacramento.

De este modo, el alumnado no solo repasa información, sino que observa, compara, pregunta y establece conexiones mientras juega.

 Continúa leyendo aquí y descarga el juego

 

La Iglesia necesita profesores de Religión que no tengan miedo a pensar desde el Evangelio

La primera Escuela de Verano del Profesorado de Religión, promovida por la Comisión Episcopal para la Educación y la Cultura y celebrada en Salamanca concluye con un documento final de intenciones en pos una cultura compartida del desarrollo profesional
Escuela de verano en Salamanca. Foto de familia.
Escuela de verano en Salamanca. Foto de familia.La primera 

Escuela de Verano del Profesorado de Religión, promovida por la Comisión Episcopal para la Educación y la Cultura y celebrada en Salamanca, ha reunido a responsables diocesanos, profesores, formadores, universidades, centros de formación, instituciones educativas y editoriales para conocer, contrastar y discernir la propuesta de un «Sistema de Desarrollo Profesional del Profesorado de Religión Católica».

La Escuela ha nacido de una convicción fundamental: una Iglesia que desea cuidar la educación debe comenzar cuidando a quienes educan. La calidad y el futuro de la enseñanza religiosa escolar dependen, en gran medida, de la identidad, la vocación, la formación, la competencia profesional y el acompañamiento de quienes hacen presente cada día esta enseñanza en las aulas.

El encuentro no ha pretendido inaugurar el cuidado del profesorado de Religión, pues las diócesis, las universidades, las instituciones y los propios docentes llevan décadas sosteniendo esta tarea. Ha querido favorecer una conciencia nueva de ese cuidado y avanzar desde iniciativas valiosas, pero frecuentemente dispersas,hacia una cultura compartida del desarrollo profesional.

 

Escuela de Verano en Salamanca

Hace quinientos años, la Escuela de Salamanca mostró que la fidelidad a la tradición cristiana no consiste en repetir respuestas heredadas, sino en dejar que la luz del Evangelio ilumine las nuevas preguntas de cada época

Celebrar esta Escuela en Salamanca posee, además, un significado especial. Hace quinientos años, la Escuela de Salamanca mostró que la fidelidad a la tradición cristiana no consiste en repetir respuestas heredadas, sino en dejar que la luz del Evangelio ilumine las nuevas preguntas de cada época. Ahora, una vez más, en este tiempo de profundas transformaciones culturales, antropológicas, digitales y educativas, la Iglesia necesita profesores de Religión que no tengan miedo a pensar desde el Evangelio; docentes arraigados en la fe, profesionalmente competentes, capaces de acompañar las preguntas y fragilidades de sus alumnos y de hacer presente una inteligencia creyente en el corazón de la escuela.

La invitación del papa León XIV a diseñar nuevos mapas de esperanza ofrece una indicación especialmente fecunda para esta tarea. Un mapa no sustituye el camino, pero ayuda a orientarse, reconocer posibilidades, anticipar dificultades y caminar con otros. También el Marco de Desarrollo Profesional quiere ser un mapa: una referencia común al servicio del crecimiento de cada docente y del acompañamiento que la Iglesia está llamada a ofrecerle.

Declaración de trabajo

Los participantes en la Escuela de Verano de Salamanca, convocados para conocer y discernir el Sistema de Desarrollo Profesional del Profesorado de Religión Católica, reconocen la necesidad de avanzar hacia una cultura compartida de acompañamiento, mentoría, formación permanente y mejora profesional.

Desde la diversidad de responsabilidades, ámbitos e instituciones representadas, reconocen que el Marco de Desarrollo Profesional, la autoevaluación, la mentoría y la formación permanente no deben entenderse como iniciativas separadas, sino como partes de un único ecosistema de cuidado y crecimiento profesional.

El trabajo realizado invita a pasar:

  • de una cultura basada principalmente en actividades formativas a una cultura del desarrollo profesional;
  • de considerar a los profesores como sujetos aislados a reconocerlos como parte de un cuerpo profesional;
  • de responder ante necesidades puntuales a acompañar trayectorias;
  • de evaluar para clasificar a evaluar para conocer, orientar y mejorar;
  • de sostener únicamente una asignatura a cuidar una presencia eclesial, educativa y cultural en la escuela y en la sociedad.

Desde estas convicciones, se propone orientar la fase de preparación e implantación inicial de este Sistema de desarrollo profesional mediante los siguientes compromisos.

Acuerdos principales

  1. Asumir el desarrollo profesional como una responsabilidad eclesial compartida. El crecimiento del profesorado de Religión no puede depender únicamente de la iniciativa individual de cada docente ni de acciones formativas aisladas. Requiere la colaboración estable de las diócesis, la Comisión Episcopal, las universidades, los centros DECA, las instituciones educativas, las entidades formativas, las editoriales y el propio profesorado.
  2. Reconocer la unidad del Sistema de Desarrollo Profesional. El Marco, la autoevaluación y el seguimiento, la mentoría y la formación permanente deben aplicarse de manera articulada. El Marco indica el horizonte del crecimiento; la autoevaluación ayuda a reconocer el punto de partida; la mentoría ofrece acompañamiento personal y profesional; y la formación permanente sostiene la continuidad del proceso.
  3. Impulsar una implantación gradual, acompañada y evaluable. La propuesta no debe aplicarse de manera precipitada ni uniforme. Es necesario iniciar una fase de preparación, desarrollar experiencias piloto en diócesis diversas, evaluar sus resultados y revisar los instrumentos antes de avanzar hacia una implantación más amplia.



Condiciones imprescindibles

  1. Garantizar el carácter formativo y no fiscalizador del proceso. El Marco y las herramientas de autoevaluación deben utilizarse para orientar el crecimiento, reconocer fortalezas y detectar necesidades. No deben convertirse en instrumentos de control, clasificación, comparación pública o penalización del profesorado.
  2. Reconocer la diversidad de las diócesis y de las trayectorias docentes. La existencia de un horizonte común debe ser compatible con diferentes ritmos, recursos, extensión territorial, situaciones laborales y capacidades organizativas. La unidad del proceso no exige una simultaneidad perfecta, sino comunión de criterios y dirección compartida.
  3. Dotar a las delegaciones y entidades formativas de recursos suficientes. No puede solicitarse a las diócesis que acompañen procesos complejos sin ofrecerles orientaciones, formación, instrumentos, apoyo técnico, tiempos razonables y espacios para compartir experiencias.

Primeras acciones para el curso 2026-2027

  1. Presentar y dar a conocer el Sistema de Desarrollo Profesional. Cada delegación, de acuerdo con sus posibilidades, promoverá una primera presentación del Marco y de sus herramientas al equipo diocesano y al profesorado, explicando su sentido, su carácter formativo y el horizonte general del proceso.
  2. Constituir o identificar un equipo diocesano de referencia. Las diócesis interesadas podrán designar un pequeño equipo responsable de estudiar la propuesta, analizar las condiciones de aplicación, identificar posibles mentores y proponer un itinerario diocesano inicial.
  3. Realizar un diagnóstico de posibilidades y necesidades. Durante el curso se recogerá información sobre las necesidades formativas del profesorado, los recursos disponibles, las experiencias previas de acompañamiento y las condiciones necesarias para participar posteriormente en experiencias piloto.

Peticiones a la Comisión Episcopal

  1. Facilitar la recepción episcopal y ofrecer una versión clara del conjunto de la propuesta. Se solicita completar la revisión de los cuatro volúmenes y preparar una primera información dirigida a los obispos diocesanos, de manera que puedan conocer el sentido general del Sistema, expresar su aprobación o asentimiento y orientar su desarrollo en las respectivas diócesis. A partir de esta recepción, se proporcionarán materiales sintéticos para delegados, profesores, formadores y responsables institucionales.
  2. Proporcionar instrumentos y acompañamiento para la fase inicial. La Comisión debería facilitar modelos de presentación, herramientas de autoevaluación, orientaciones para las delegaciones, guías para la mentoría, criterios para la formación permanente y canales estables de consulta y seguimiento.
  3. Coordinar una implantación progresiva y participada. Se propone que la Comisión identifique diócesis y entidades dispuestas a participar en experiencias piloto, promueva la formación de responsables y mentores, recoja los aprendizajes y garantice la revisión periódica del Sistema.
  4. Promover espacios diocesanos o interdiocesanos de participación inspirados en el modelo del CGIE. Se propone ampliar progresivamente la presencia y la dinámica participativa del Consejo General de la Iglesia en la Educación, favoreciendo que las diócesis o, si fuera adecuado, varias diócesis de una misma provincia eclesiástica puedan constituir o fortalecer espacios estables de encuentro entre los diferentes actores de la educación católica: delegaciones diocesanas, profesorado de Religión, escuelas de ideario cristiano, colegios diocesanos, universidades y centros DECA, familias, titulares, instituciones educativas y otras realidades eclesiales vinculadas a la educación. Estos espacios, adaptados a las características de cada territorio, permitirían compartir diagnósticos, coordinar iniciativas, evitar la fragmentación y expresar de manera más visible la responsabilidad común de la Iglesia en la educación.

Compromisos de los actores formativos

El desarrollo profesional del profesorado de Religión necesita insertarse en una visión más amplia de la presencia de la Iglesia en la educación. Por ello, los distintos agentes formativos están llamados a reconocerse, escucharse y colaborar desde sus responsabilidades específicas.

  1. Las delegaciones diocesanas se comprometen a favorecer la recepción del Marco, escuchar las necesidades reales del profesorado, identificar personas con capacidad de acompañamiento y estudiar las condiciones para desarrollar progresivamente la propuesta en cada diócesis.
  2. Las universidades y los centros DECA se comprometen a revisar la relación entre formación inicial y desarrollo profesional, fortalecer la formación teológica, pedagógica y eclesial de los futuros profesores y colaborar en la preparación de formadores y mentores.
  3. Las instituciones educativas, entidades formativas y editoriales se comprometen a alinear progresivamente sus propuestas y recursos con el Marco, colaborar en la detección de necesidades y contribuir a una oferta formativa coherente, rigurosa y verdaderamente orientada al crecimiento del profesorado.


A estos compromisos se une el del propio profesorado, llamado a vivir y renovar su vocación educativa, participar activamente en su desarrollo profesional, compartir la sabiduría nacida de la práctica y contribuir a la construcción de una comunidad profesional que aprende y acompaña.

Riesgos que deben vigilarse

  1. La burocratización del Sistema. Debe evitarse que el proceso se reduzca a formularios, niveles, acreditaciones o procedimientos que terminen ocultando su finalidad principal: cuidar a las personas y acompañar su crecimiento.
  2. La desigualdad de recursos y la sobrecarga de las delegaciones. La implantación no puede descansar exclusivamente sobre estructuras diocesanas que ya afrontan múltiples responsabilidades. Será necesario simplificar los procesos, compartir recursos y ofrecer apoyo específico a las diócesis con menor capacidad operativa.
  3. La fragmentación y la falta de sostenibilidad. Deberá evitarse la desconexión entre los distintos componentes del Sistema, la proliferación de ofertas formativas aisladas y la creación apresurada de estructuras que no puedan sostenerse en el tiempo.

Horizonte del Congreso de 2028

  1. Promover un Congreso al que llegar con experiencias reales y evaluadas. Se plantea la conveniencia de celebrar en 2028 un congreso que no se limite a presentar documentos, sino que recoja los aprendizajes de las diócesis, entidades y profesores que hayan participado en las primeras experiencias de aplicación.
  2. Reconocer y fortalecer un cuerpo profesional. El horizonte de 2028 debe ayudar a que el profesorado de Religión se reconozca como una comunidad profesional y eclesial que comparte vocación, identidad, lenguaje, criterios de calidad, recursos, experiencias y responsabilidad educativa.
  3. Establecer las bases para una implantación sostenible. A partir de la evaluación del proceso, el congreso podrá proponer un horizonte común para los años siguientes, definir los apoyos necesarios y consolidar una red estable de delegaciones, mentores, formadores e instituciones colaboradoras.

Salamanca como comienzo

La Escuela de Verano de Salamanca no concluye con la aprobación definitiva de un modelo ni con la resolución de todas las dificultades. Concluye con el reconocimiento de una responsabilidad y con la voluntad de comenzar un camino compartido.

Los participantes regresan a sus diócesis, universidades, instituciones y centros conscientes de que no todos podrán avanzar del mismo modo ni con la misma velocidad. Lo decisivo será mantener una dirección común: que, en cualquier lugar, un profesor de Religión pueda saber que no está solo; que su Iglesia lo reconoce, lo acompaña y espera de él una verdadera excelencia profesional; que dispone de un marco para orientar su crecimiento; que puede encontrar referentes y mentores; y que su tarea cotidiana forma parte de una misión educativa que merece ser cuidada.

 

Salamanca nos recuerda que la fidelidad al Evangelio exige inteligencia, comunión y audacia. Nos invita a cuidar mejor a quienes educan y a formar profesores capaces de habitar la escuela con competencia profesional, identidad creyente, capacidad de diálogo y esperanza.

Fuente: https://www.religiondigital.org/espana/iglesia-necesita-profesores-religion-no_1_1461347.html

martes, 21 de julio de 2026

05 ¿Pudo Jesús haber nacido en otro país? ¿Por qué fue judío?

Hola a todos! ¿Alguna vez te has preguntado por qué Jesús nació precisamente en el pueblo de Israel y no en cualquier otro rincón del mundo? En el vídeo de hoy vamos a retroceder miles de años para entender los planes de Dios. Aunque todos los pueblos son iguales ante sus ojos, Dios se tomó su tiempo para preparar la llegada de Jesús a través de una historia única. 

Veremos cómo todo empezó con un hombre llamado Abrahán, el 'padre de los creyentes', y cómo a lo largo de los siglos, un pequeño pueblo aprendió que Dios es justo, único y que busca nuestra felicidad. 

Descubriremos por qué era necesario que personas como Abrahán o María respondieran libremente a la llamada de Dios para que el Mesías pudiera llegar al mundo. ¡No te pierdas esta aventura por el Antiguo Testamento para descubrir de dónde venimos! 

Dale a 'like' y suscríbete para explorar más misterios de la fe. Este video ha han generado utilizando herramientas IA. Promuevo un uso de la IA responsable, ético y transparente.

Más abajo dispones de propuestas didácticas para trabajar este video. 

Accede aquí a la colección completa

 

📖 Situación de Aprendizaje: "El Camino de la Promesa: Un viaje de Abrahán a María"

Nivel: 5.º/6.º de Educación Primaria o 1.º de ESO. Materia: Religión Católica. Justificación: Comprender que la fe cristiana no nace de forma aislada, sino que es el fruto de una larga historia de amistad entre Dios y la humanidad. Esta unidad recorre los hitos del Antiguo Testamento para entender que Jesús es la respuesta final a una promesa de amor universal, donde nadie queda excluido.
 
 A. Objetivos de Aprendizaje y Competencias
  • Competencia en Conciencia y Expresión Cultural: Valorar el patrimonio bíblico como la historia de una preparación espiritual milenaria.
  • Competencia Personal y Social: Reflexionar sobre la libertad de respuesta ante las llamadas de la vida, tomando a Abrahán y María como referentes.
  • Objetivo Religioso 1: Identificar a Abrahán como el "padre en la fe" que inicia una respuesta libre y sin condiciones.
  • Objetivo Religioso 2: Reconocer que el Dios que se revela en el Antiguo Testamento prepara el camino para un Jesús que amará "sin excepciones ni condiciones".
 B. Secuencia de Actividades Detallada
Sesión 1: "El Sí de Abrahán: La Libertad de Emprender"
  • Contexto: Dios no obliga, sino que invita. Abrahán es el primero en confiar en una promesa aún no vista.
  • Actividad: "El Mapa de la Confianza". Los alumnos analizarán el viaje de Abrahán.
  • Debate: "¿Por qué Dios prefiere un 'sí' libre?". Se conectará con la idea de que, siglos después, Jesús no querrá "siervos", sino "amigos" y discípulos que le sigan por amor, como el modelo del "discípulo amado".
  • Reflexión: La libertad es el primer ingrediente de la Alianza.
Sesión 2: "Descubriendo el Rostro de Dios: La Justicia y el Cuidado"
  • Contexto: A lo largo de los siglos, el pueblo judío fue purificando su idea de Dios.
  • Trabajo en Equipos "Los 4 Pilares": Investigar cómo el pueblo descubrió que Dios es:
    1. Único: No hay otros dioses.
    2. Justo: Quiere el bien para todos.
    3. Protector de los pobres: Se preocupa por los pequeños.
    4. Horizonte de felicidad: Quiere la alegría plena.
  • Vínculo con Jesús: Explicar cómo estas características se cumplen cuando Jesús se acerca a los leprosos, pecadores o al ciego que todos daban de lado. Dios preparaba un corazón capaz de amar a los excluidos.
Sesión 3: "Alianza vs. Ídolos: El Riesgo de los Favoritismos"
  • Contexto: Los ídolos son aquello que nos distrae del amor verdadero.
  • Dinámica "Nuestros ídolos de hoy": Los alumnos reflexionarán sobre el dinero, la fama o el egoísmo.
  • Aplicación Crítica: Se introducirá el concepto de "favoritismo" como un ídolo moderno. El texto advierte que "si empiezas por tus preferidos, te arriesgas a olvidar al resto, es decir, a los necesitados".
  • Reto: ¿Cómo podemos evitar crear "clanes cerrados" en clase que nos alejen de la Alianza de amor con todos?
Sesión 4: "El Samaritano y la Espera del Mesías"
  • Contexto: La promesa llega a su punto culminante cuando Dios busca una respuesta humana definitiva.
  • Actividad: "El Modelo de María". Explicar que María es el puente. Su "sí" permite que llegue aquel que enseñará a amar incluso a los enemigos, como en la parábola del buen samaritano.
  • Análisis: Jesús no viene a amar por categorías, sino a "amar a todos los seres humanos y no solo a nuestros mejores amigos".
 C. Producto Final: "La Línea del Tiempo de la Esperanza"
Se creará un mural interactivo en el aula con las siguientes estaciones:
  1. Estación Abrahán: El inicio de la respuesta libre (Dibujos de caravanas y estrellas).
  2. Estación Sinaí: El descubrimiento del Dios justo que cuida de los pobres.
  3. Estación Profetas: La lucha contra los ídolos de la exclusión y el egoísmo.
  4. Estación María: El "sí" que abre la puerta al amor universal.
  5. Estación Jesús: Una imagen de Jesús abrazando a personas de todas las categorías, simbolizando que su mundo es un "auténtico paraíso" donde no hay acepción de personas.
 D. Criterios de Evaluación
Criterio
Excelente (4)
En Proceso (2)
Historia de la Salvación
Identifica el proceso de siglos desde Abrahán hasta Jesús como una preparación de Dios.
Conoce los personajes pero no los ve como parte de un mismo proceso.
Concepto de Alianza
Explica la importancia de la respuesta libre y el rechazo a los ídolos (incluyendo el favoritismo).
Entiende la Alianza como una lista de normas y no como una relación libre.
Inclusión y Valores
Argumenta cómo el modelo de Jesús de amar "sin excepciones" es el cumplimiento de la promesa.
Ve el amor de Jesús como algo general sin aplicarlo a la exclusión.
Uso de Fuentes
Integra conceptos como el "discípulo amado" y la parábola del samaritano en la historia de la fe.
Solo cita historias bíblicas de forma aislada.

Nota pedagógica: Esta SDA utiliza el contenido de tus fuentes para demostrar que el "objetivo final" de toda la preparación del Antiguo Testamento era la llegada de un amor que rompe todas las barreras humanas de preferencia y exclusión.
 

Quiz: ¿Por qué Jesús fue judío?

El evangelio del domingo, santos y otros recursos pastorales

📖 Liturgia del Domingo 16º del Tiempo Ordinario (Ciclo A – Parábola del trigo y la cizaña)

Parábolas para una crisis (2ª parte). DOMINGO 16 TIEMPO ORDINARIO. CICLO A
XVI Domingo del Tiempo Ordinario - A: El trigo y la cizaña
Tú, Señor, eres bueno y clemente: domingo 19 de julio
Domingo 19 de julio: LA JUSTICIA DE DIOS ES JUSTICIA MISERICORDIOSA
Vídeo 5: PARÁBOLA DEL TRIGO Y LA CIZAÑA para niños
Celebrando la Palabra - XVI del Tiempo Ordinario (19 de julio)
Oración de los Fieles 19 julio: QUE TU BONDAD NOS INUNDE SEÑOR.
Homilías XVI Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A (19 de julio de 2026)
Evangelio dialogado para niños, 19 julio
Domingo 19 julio: Sembrar
Recursos para el Ofertorio Domingo XVI de Tiempo Ordinario
Comentario al evangelio del Domingo XVI de Tiempo Ordinario NO SABEMOS… COMO CONVIENE
Domingo XVI del tiempo ordinario
Vídeo 1: Con paciencia - 16º Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo A
Recursos para el Ofertorio Domingo XVI de Tiempo Ordinario
¿Qué me quiere decir hoy Jesús? Domingo 19 de julio
Guion litúrgico: DOMINGO 19 DE JULIO DE 2026 DOMINGO 16° DURANTE EL AÑO
Para la catequesis del Domingo XVI de Tiempo Ordinario
Misa con niños: 19 de julio 2026
Domingo XVI de Tiempo Ordinario: Oración de los Fieles 1
Evangelio Ilustrado: 16 de julio de 2026
Vídeo 3: Dar oportunidades - 16º Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A
La catequesis del Papa Francisco: El buen trigo y la cizaña
Lecturas XVI Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A (19 de julio de 2026)
Domingo 19 de julio: AL PAN…PAN
16º ORDINARIO “DEJADLOS CRECER JUNTOS HASTA LA SIEGA”: Misa con niños
Vídeo: Si no es ahora ¿cuándo? - 17º Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A
Parábola del trigo y la cizaña Mt 13,24-30 (TOA16-26)
La cizaña llama a la paciencia: ¡Dios no corta por lo sano! Mt 13,24-43 (TOA16-26)
Estoy bien Mt 13,24-43 (TOA16-26)
Luz y oscuridad Mt 13,24-43 (TOA16-26)
Importancia de lo pequeño Mt 13, 24-43 (TOA16-26)

🙏 Santos (San Buenaventura, San Cayetano, San Lázaro Pillai, Santa Marie Madeleine Postel)

San Buenaventura (15 julio) Biografía, iconografía y su simbología
ROMPECABEZAS: San Cayetano
San Lázaro Pillai (historia y dibujo)
Santa Marie Madeleine Postel (historia y dibujo)

📌 Otros recursos (pastoral, reflexiones, etc.)

EL BUZÓN DE LAS EMOCIONES DE DIOS
Comparativa nacimientos-abortos en España 1985-2025

lunes, 20 de julio de 2026

Libros recomendados para el verano

Gran parte del profesorado de Religión, además de descansar y recuperar fuerzas durante el verano, aprovechamos para mejorar nuestra formación mediante la lectura de libros.

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Documento final de la escuela de verano en Salamanca

Los compromisos de Salamanca abren un proceso para acompañar la vocación y el desarrollo profesional del profesorado de Religión

La primera Escuela de Verano del Profesorado de Religión, promovida por la Comisión Episcopal para la Educación y la Cultura y celebrada en Salamanca, ha reunido a responsables diocesanos, profesores, formadores, universidades, centros de formación, instituciones educativas y editoriales para conocer, contrastar y discernir la propuesta de un «Sistema de Desarrollo Profesional del Profesorado de Religión Católica».

La Escuela ha nacido de una convicción fundamental: una Iglesia que desea cuidar la educación debe comenzar cuidando a quienes educan. La calidad y el futuro de la enseñanza religiosa escolar dependen, en gran medida, de la identidad, la vocación, la formación, la competencia profesional y el acompañamiento de quienes hacen presente cada día esta enseñanza en las aulas.

El encuentro no ha pretendido inaugurar el cuidado del profesorado de Religión, pues las diócesis, las universidades, las instituciones y los propios docentes llevan décadas sosteniendo esta tarea. Ha querido favorecer una conciencia nueva de ese cuidado y avanzar desde iniciativas valiosas, pero frecuentemente dispersas, hacia una cultura compartida del desarrollo profesional.

Celebrar esta Escuela en Salamanca posee, además, un significado especial. Hace quinientos años, la Escuela de Salamanca mostró que la fidelidad a la tradición cristiana no consiste en repetir respuestas heredadas, sino en dejar que la luz del Evangelio ilumine las nuevas preguntas de cada época. Ahora, una vez más, en este tiempo de profundas transformaciones culturales, antropológicas, digitales y educativas, la Iglesia necesita profesores de Religión que no tengan miedo a pensar desde el Evangelio; docentes arraigados en la fe, profesionalmente competentes, capaces de acompañar las preguntas y fragilidades de sus alumnos y de hacer presente una inteligencia creyente en el corazón de la escuela.

La invitación del papa León XIV a diseñar nuevos mapas de esperanza ofrece una indicación especialmente fecunda para esta tarea. Un mapa no sustituye el camino, pero ayuda a orientarse, reconocer posibilidades, anticipar dificultades y caminar con otros. También el Marco de Desarrollo Profesional quiere ser un mapa: una referencia común al servicio del crecimiento de cada docente y del acompañamiento que la Iglesia está llamada a ofrecerle.

Declaración de trabajo

Los participantes en la Escuela de Verano de Salamanca, convocados para conocer y discernir el Sistema de Desarrollo Profesional del Profesorado de Religión Católica, reconocen la necesidad de avanzar hacia una cultura compartida de acompañamiento, mentoría, formación permanente y mejora profesional.

Desde la diversidad de responsabilidades, ámbitos e instituciones representadas, reconocen que el Marco de Desarrollo Profesional, la autoevaluación, la mentoría y la formación permanente no deben entenderse como iniciativas separadas, sino como partes de un único ecosistema de cuidado y crecimiento profesional.

El trabajo realizado invita a pasar:

• de una cultura basada principalmente en actividades formativas a una cultura del desarrollo profesional;

• de considerar a los profesores como sujetos aislados a reconocerlos como parte de un cuerpo profesional;

• de responder ante necesidades puntuales a acompañar trayectorias;

• de evaluar para clasificar a evaluar para conocer, orientar y mejorar;

• de sostener únicamente una asignatura a cuidar una presencia eclesial, educativa y cultural en la escuela y en la sociedad.

Desde estas convicciones, se propone orientar la fase de preparación e implantación inicial de este Sistema de desarrollo profesional mediante los siguientes compromisos.

Acuerdos principales

1. Asumir el desarrollo profesional como una responsabilidad eclesial compartida. El crecimiento del profesorado de Religión no puede depender únicamente de la iniciativa individual de cada docente ni de acciones formativas aisladas. Requiere la colaboración estable de las diócesis, la Comisión Episcopal, las universidades, los centros DECA, las instituciones educativas, las entidades formativas, las editoriales y el propio profesorado.

2. Reconocer la unidad del Sistema de Desarrollo Profesional. El Marco, la autoevaluación y el seguimiento, la mentoría y la formación permanente deben aplicarse de manera articulada. El Marco indica el horizonte del crecimiento; la autoevaluación ayuda a reconocer el punto de partida; la mentoría ofrece acompañamiento personal y profesional; y la formación permanente sostiene la continuidad del proceso.

3. Impulsar una implantación gradual, acompañada y evaluable. La propuesta no debe aplicarse de manera precipitada ni uniforme. Es necesario iniciar una fase de preparación, desarrollar experiencias piloto en diócesis diversas, evaluar sus resultados y revisar los instrumentos antes de avanzar hacia una implantación más amplia.

Condiciones imprescindibles

1. Garantizar el carácter formativo y no fiscalizador del proceso. El Marco y las herramientas de autoevaluación deben utilizarse para orientar el crecimiento, reconocer fortalezas y detectar necesidades. No deben convertirse en instrumentos de control, clasificación, comparación pública o penalización del profesorado.

2. Reconocer la diversidad de las diócesis y de las trayectorias docentes. La existencia de un horizonte común debe ser compatible con diferentes ritmos, recursos, extensión territorial, situaciones laborales y capacidades organizativas. La unidad del proceso no exige una simultaneidad perfecta, sino comunión de criterios y dirección compartida.

3. Dotar a las delegaciones y entidades formativas de recursos suficientes. No puede solicitarse a las diócesis que acompañen procesos complejos sin ofrecerles orientaciones, formación, instrumentos, apoyo técnico, tiempos razonables y espacios para compartir experiencias.

Primeras acciones para el curso 2026-2027

1. Presentar y dar a conocer el Sistema de Desarrollo Profesional. Cada delegación, de acuerdo con sus posibilidades, promoverá una primera presentación del Marco y de sus herramientas al equipo diocesano y al profesorado, explicando su sentido, su carácter formativo y el horizonte general del proceso.

2. Constituir o identificar un equipo diocesano de referencia. Las diócesis interesadas podrán designar un pequeño equipo responsable de estudiar la propuesta, analizar las condiciones de aplicación, identificar posibles mentores y proponer un itinerario diocesano inicial.

3. Realizar un diagnóstico de posibilidades y necesidades. Durante el curso se recogerá información sobre las necesidades formativas del profesorado, los recursos disponibles, las experiencias previas de acompañamiento y las condiciones necesarias para participar posteriormente en experiencias piloto.

Peticiones a la Comisión Episcopal

1. Facilitar la recepción episcopal y ofrecer una versión clara del conjunto de la propuesta. Se solicita completar la revisión de los cuatro volúmenes y preparar una primera información dirigida a los obispos diocesanos, de manera que puedan conocer el sentido general del Sistema, expresar su aprobación o asentimiento y orientar su desarrollo en las respectivas diócesis. A partir de esta recepción, se proporcionarán materiales sintéticos para delegados, profesores, formadores y responsables institucionales.

2. Proporcionar instrumentos y acompañamiento para la fase inicial. La Comisión debería facilitar modelos de presentación, herramientas de autoevaluación, orientaciones para las delegaciones, guías para la mentoría, criterios para la formación permanente y canales estables de consulta y seguimiento.

3. Coordinar una implantación progresiva y participada. Se propone que la Comisión identifique diócesis y entidades dispuestas a participar en experiencias piloto, promueva la formación de responsables y mentores, recoja los aprendizajes y garantice la revisión periódica del Sistema.

4. Promover espacios diocesanos o interdiocesanos de participación inspirados en el modelo del CGIE. Se propone ampliar progresivamente la presencia y la dinámica participativa del Consejo General de la Iglesia en la Educación, favoreciendo que las diócesis o, si fuera adecuado, varias diócesis de una misma provincia eclesiástica puedan constituir o fortalecer espacios estables de encuentro entre los diferentes actores de la educación católica: delegaciones diocesanas, profesorado de Religión, escuelas de ideario cristiano, colegios diocesanos, universidades y centros DECA, familias, titulares, instituciones educativas y otras realidades eclesiales vinculadas a la educación. Estos espacios, adaptados a las características de cada territorio, permitirían compartir diagnósticos, coordinar iniciativas, evitar la fragmentación y expresar de manera más visible la responsabilidad común de la Iglesia en la educación.

Compromisos de los actores formativos

El desarrollo profesional del profesorado de Religión necesita insertarse en una visión más amplia de la presencia de la Iglesia en la educación. Por ello, los distintos agentes formativos están llamados a reconocerse, escucharse y colaborar desde sus responsabilidades específicas.

1. Las delegaciones diocesanas se comprometen a favorecer la recepción del Marco, escuchar las necesidades reales del profesorado, identificar personas con capacidad de acompañamiento y estudiar las condiciones para desarrollar progresivamente la propuesta en cada diócesis.

2. Las universidades y los centros DECA se comprometen a revisar la relación entre formación inicial y desarrollo profesional, fortalecer la formación teológica, pedagógica y eclesial de los futuros profesores y colaborar en la preparación de formadores y mentores.

3. Las instituciones educativas, entidades formativas y editoriales se comprometen a alinear progresivamente sus propuestas y recursos con el Marco, colaborar en la detección de necesidades y contribuir a una oferta formativa coherente, rigurosa y verdaderamente orientada al crecimiento del profesorado.

A estos compromisos se une el del propio profesorado, llamado a vivir y renovar su vocación educativa, participar activamente en su desarrollo profesional, compartir la sabiduría nacida de la práctica y contribuir a la construcción de una comunidad profesional que aprende y acompaña.

Riesgos que deben vigilarse

1. La burocratización del Sistema. Debe evitarse que el proceso se reduzca a formularios, niveles, acreditaciones o procedimientos que terminen ocultando su finalidad principal: cuidar a las personas y acompañar su crecimiento.

2. La desigualdad de recursos y la sobrecarga de las delegaciones. La implantación no puede descansar exclusivamente sobre estructuras diocesanas que ya afrontan múltiples responsabilidades. Será necesario simplificar los procesos, compartir recursos y ofrecer apoyo específico a las diócesis con menor capacidad operativa.

3. La fragmentación y la falta de sostenibilidad. Deberá evitarse la desconexión entre los distintos componentes del Sistema, la proliferación de ofertas formativas aisladas y la creación apresurada de estructuras que no puedan sostenerse en el tiempo.

Horizonte del Congreso de 2028

1. Promover un Congreso al que llegar con experiencias reales y evaluadas. Se plantea la conveniencia de celebrar en 2028 un congreso que no se limite a presentar documentos, sino que recoja los aprendizajes de las diócesis, entidades y profesores que hayan participado en las primeras experiencias de aplicación.

2. Reconocer y fortalecer un cuerpo profesional. El horizonte de 2028 debe ayudar a que el profesorado de Religión se reconozca como una comunidad profesional y eclesial que comparte vocación, identidad, lenguaje, criterios de calidad, recursos, experiencias y responsabilidad educativa.

3. Establecer las bases para una implantación sostenible. A partir de la evaluación del proceso, el congreso podrá proponer un horizonte común para los años siguientes, definir los apoyos necesarios y consolidar una red estable de delegaciones, mentores, formadores e instituciones colaboradoras.

Salamanca como comienzo

La Escuela de Verano de Salamanca no concluye con la aprobación definitiva de un modelo ni con la resolución de todas las dificultades. Concluye con el reconocimiento de una responsabilidad y con la voluntad de comenzar un camino compartido.

Los participantes regresan a sus diócesis, universidades, instituciones y centros conscientes de que no todos podrán avanzar del mismo modo ni con la misma velocidad. Lo decisivo será mantener una dirección común: que, en cualquier lugar, un profesor de Religión pueda saber que no está solo; que su Iglesia lo reconoce, lo acompaña y espera de él una verdadera excelencia profesional; que dispone de un marco para orientar su crecimiento; que puede encontrar referentes y mentores; y que su tarea cotidiana forma parte de una misión educativa que merece ser cuidada.

Salamanca nos recuerda que la fidelidad al Evangelio exige inteligencia, comunión y audacia. Nos invita a cuidar mejor a quienes educan y a formar profesores capaces de habitar la escuela con competencia profesional, identidad creyente, capacidad de diálogo y esperanza.

Los compromisos de Salamanca abren un proceso para acompañar la vocación y el desarrollo profesional del profesorado de Religión

La Comisión Episcopal para la Educación y Cultura, junto con la Universidad Pontificia de Salamanca, han organizado la primera escuela de verano sobre la identidad de la asignatura de Religión durante el mes de julio.

Bajo el lema «Cuidar a quienes educan para diseñar nuevos mapas de esperanza», el encuentro ha permitido conocer y contrastar la propuesta de un Sistema de Desarrollo Profesional del Profesorado de Religión Católica. Esta jornada ha concluido con un Documento final de compromisos que recoge las principales orientaciones surgidas del trabajo realizado por responsables diocesanos, profesores, formadores, universidades, centros DECA, instituciones educativas y editoriales.

El texto parte de una convicción fundamental: «una Iglesia que desea cuidar la educación debe comenzar cuidando a quienes educan». La propuesta concibe al profesor de Religión desde la integración de identidad, vocación, formación, competencia profesional y acompañamiento. Para sostener su crecimiento articula cuatro elementos complementarios: el Marco de Desarrollo Profesional, la autoevaluación y el seguimiento, la mentoría y la formación permanente.

Los compromisos de Salamanca plantean una implantación gradual, acompañada y evaluable, además de respetuosa con las diferentes circunstancias y la extensión territorial de las diócesis. El proceso deberá conservar siempre un carácter formativo, orientado a reconocer fortalezas, detectar necesidades y acompañar itinerarios de mejora.

Con respecto al curso que viene, 2026-2027, se propone una fase inicial de preparación: presentar el sistema, constituir equipos diocesanos de referencia y realizar un diagnóstico de necesidades, recursos y posibilidades.

La Comisión Episcopal deberá completar la revisión de los cuatro volúmenes y facilitar una primera información a los obispos diocesanos, de modo que puedan conocer la propuesta, expresar su aprobación o asentimiento y orientar su desarrollo.

Además, el documento propone impulsar espacios diocesanos o interdiocesanos de participación inspirados en el modelo del Consejo General de la Iglesia en la Educación.

Estos espacios permitirían reunir a delegaciones, profesores de Religión, escuelas de ideario cristiano, colegios diocesanos, universidades, centros DECA, familias e instituciones educativas para compartir diagnósticos y coordinar iniciativas. Finalmente, se plantea la conveniencia de celebrar en 2028 un congreso al que llegar con experiencias reales y evaluadas. El encuentro deberá recoger los aprendizajes del proceso, fortalecer al profesorado de Religión como comunidad profesional y eclesial y establecer las bases para una implantación sostenible.

Salamanca se presenta así no como el final de un proceso, sino como el comienzo de un camino compartido para que cada profesor de Religión pueda saberse reconocido, acompañado y llamado a renovar su vocación educativa.

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