AGUSTÍN DE HIPONA: Resumen de "DE LIBERO ARBITRIO" II, 1 – 2
CONTEXTO HISTÓRICO, SOCIOCULTURAL Y FILOSÓFICO DE SAN AGUSTÍN
AGUSTÍN DE HIPONA
VIDA DE SAN AGUSTÍN DE HIPONA
Presentación GUILLERMO DE OCKHAM
EL PENSAMIENTO DE TOMÁS DE AQUINO
TOMÁS DE AQUINO
LA DISPUTA DE LOS UNIVERSALES
TOMÁS DE AQUINO y el PROBLEMA DE LOS UNIVERSALES
SURGIMIENTO DE LAS UNIVERSIDADES
FRANCISCO DE ASÍS: "CÁNTICO DE LAS CRIATURAS"
LAS ÓRDENES MENDICANTES
FILOSOFÍA ÁRABE Y JUDÍA
LA DISPUTA RAZÓN – FE
PREDICACIÓN DE PABLO EN ATENAS
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Religión y Escuela
lunes, 3 de enero de 2011
Recursos de Adviento y Navidad
Fuente: Hermano Cortés
Buscamos una estrella
La Navidad en el cine (4): Preparativos del viaje. La Virgen decide ir con José
La Navidad en el cine (6): "No había sitio para ellos en la posada"
La Navidad en el cine (7): Cobijados en la gruta. Jesús nace en un pesebre
La Navidad en el cine (8): La adoración de los pastores
La Navidad en el cine (9): Presentación de los Magos y de la Estrella
La Navidad en el cine (10): La Estrella conduce a los Magos hasta Belén
La Navidad en el cine (11): Los Magos en Jerusalén. Entrevista con Herodes
La Navidad en el cine (12): Adoración de los Magos al Niño
Be the Artist: Jesus is Born http://jacques-mylittlehouse.blogspot.com/(...)
Flannelgraph (color): Jesus Is Born http://jacques-mylittlehouse.blogspot.com/(...)
Flannelgraph: Jesus Is Born http://jacques-mylittlehouse.blogspot.com/(...)
Coloring Book: Jesus Is Born http://jacques-mylittlehouse.blogspot.com/(...)
Jesus Is Born http://jacques-mylittlehouse.blogspot.com/(...)
Epifanía del Señor
Oración por el año nuevo
La Navidad comienza con Cristo
Tiempo de Adviento.
Corona de Adviento.
Fr. Barron sobre las resoluciones de Año Nuevo
2º DOMINGO DE NAVIDAD-CICLO A
La Historia de la Navidad.
IMÁGENES DE NAVIDAD
Vídeo: LOS CUATRO REYES MAGOS
Vídeo: VILLANCICO LOS TRES REYES MAGOS
Vídeo: VILLANCICO "YA VIENEN LOS REYES MAGOS"
Los Magos de Oriente
Cuento: Los Reyes Magos (Infantil)
Auto de los Reyes Magos
Ahora lo entiendo todo (Cuento)
Material Didáctico (Reyes)
HISTORIA DE LA NAVIDAD
HISTORIA DE LA NAVIDAD
VIVIR LA NAVIDAD CADA DÍA
¿QUÉ PASARÍA SI ESTA NOTICIA TRANSFORMARA TU VIDA?
Libro para colorear: La Navidad
ARREBORRIQUITO (MAESTROS-AS)
La historia de Navidad para colorear y meditar
Nacimiento en 3D
La vida de la Virgen Maria
Puzzle: Que nuestro hogar sea la cuna de Jesús
La Buena Nueva (Noticiero)
El Pesebre vivo
Vídeo: Recicla tu corazón
ESPECIAL NAVIDAD
CUENTOS PARA NAVIDAD
COLOREA LA NAVIDAD
¿QUIÉN ES PAPÁ NOEL?
Especial de Navidad: VE Multimedios.
Especial de Navidad en ACIPRENSA
VAMOS A MONTAR EL BELÉN Ahora vas a(...)
Navidad en el Museo del PradoEl Museo del(...)
Evangelio Dominical: 19 de diciembre del 2010 (Cuarto domingo de Adviento)
Evangelio Dominical: 12 de diciembre del 2010 (Tercer domingo de Adviento)
JUEGO NAVIDEÑO PARA PEQUES!!!Hola de nuevo. Para estos(...)
VAMOS A REALIZAR ESTAS ACTIVIADES EN LINEA SOBRE(...)
¿QUIERES AYUDARME A PREPARAR UNA TARJETA NAVIDEÑA?Pincha en(...)
Cuentos
Belén virtual
PUZZLE JESUS CON PASTOR
PUZZLE NACIMIENTO
PUZZLE REYES MAGOS
Recursos sobre Biblia y Jesucristo
Cuarto curso de Primaria.
Moises y el cruce del mar Rojo 1
Moises y el cruce del mar Rojo 2
Moises y el crue del mar Rojo 3
Moisés y las 10 plagas de Egipto 1
Moisés y las 10 plagas de Egipto 2
http://www.sermons4kids.com/herod_the_grinch_esp.htm
Una familia de refugiados Según el relato de Mateo,(...)
LOS REYES MAGOSEl Evangelio de San Mateo (Mt(...)
RELIGIÓN EN LA ESCUELA
Editor: fatima
Editor: fatima
Novedades Colegio Erain
Estimados amigos:
Feliz año nuevo.
Os envío las pocas novedades de enero: Trivial para la asignatura de Religión. Se encuentra enfocado a Primaria. Contiene 150 preguntas con 3 posibles respuestas.
Lo presento en formato .pdf y es fácil de acomodarlo a las necesidades del docente y del aula. Sólo es necesario imprimir el fichero y cortar las tarjetas.
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Jorge Chapa
Departamento de Religión - Erlijio Mintegia
www.erain.es/departamentos/religion
Jorge Chapa
Departamento de Religión - Erlijio Mintegia
www.erain.es/departamentos/religion
domingo, 2 de enero de 2011
Jornada Mundial de la Paz
Homilía del Papa en la Jornada Mundial de la Paz
Solemnidad de la Santísima Madre de Dios
CIUDAD DEL VATICANO, sábado 1 de enero de 2011 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la homilía pronunciada hoy por el Papa Benedicto XVI durante la Misa con motivo de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, Jornada Mundial de la Paz, en la Basílica de San Pedro.
* * * * *
Queridos hermanos y hermanas
Envueltos aún por el clima espiritual de la Navidad, en el que hemos contemplado el misterio del nacimiento de Cristo, hoy celebramos con los mismos sentimientos a la Virgen María, a la que la Iglesia venera como Madre de Dios, en cuanto que dio carne al Hijo del eterno Padre. Las lecturas bíblicas de esta solemnidad ponen el acento principalmente sobre el Hijo de Dios hecho hombre y sobre el “nombre” del Señor. La primera lectura nos presenta la bendición solemne que los sacerdotes pronunciaban sobre los israelitas en las grandes fiestas religiosas: está marcada precisamente por el nombre del Señor, repetido por tres veces, como expresando la plenitud y la fuerza que deriva de esa evocación. Este texto de bendición litúrgica, de hecho, evoca la riqueza de gracia y de paz que Dios da al hombre, con una disposición benévola hacia él, y que se manifiesta con el “resplandecimiento” del rostro divino y el “dirigirlo” hacia nosotros.
La Iglesia vuelve a escuchar hoy estas palabras, mientras pide al Señor que bendiga el nuevo año apenas comenzado, con la conciencia de que ante los trágicos acontecimientos que marcan la historia, ante las lógicas de guerra que por desgracia aún no están superadas del todo, sólo Dios puede tocar en lo profundo el alma humana y asegurar esperanza y paz a la humanidad. Ya es una tradición consolidada, de hecho, que el primer día del año la Iglesia, diseminada en todo el mundo, eleve una oración conjunta para invocar la paz. Es bueno comenzar una nueva etapa del camino poniéndose con decisión en el camino de la paz. Hoy queremos recoger el grito de tantos hombres, mujeres, niños y ancianos víctimas de la guerra, que es el rostro más horrendo y violento de la historia. Nosotros rezamos hoy para que la paz, que los ángeles anunciaron a los pastores la noche de Navidad, pueda llegar a todas partes: "super terram pax in hominibus bonae voluntatis" (Lc 2,14). Por esto, especialmente con nuestra oración, queremos ayudar a todo hombre y a todo pueblo, en particular a cuantos tienen responsabilidad de gobierno, a caminar de modo cada vez más decidido en el camino de la paz.
En la segunda lectura, san Pablo resume en la adopción filial la obra de salvación realizada por Cristo, en la que está como engastada la figura de María. Gracias a ella el Hijo de Dios, “nacido de mujer” (Gal 4,4), pudo venir al mundo como verdadero hombre, en la plenitud de los tiempos. Este cumplimiento, esta plenitud, se refiere al pasado y a las expectativas mesiánicas, que se cumplen, pero, al mismo tiempo, se refiere también a la plenitud en sentido absoluto: en el verbo hecho carne, Dios ha dicho su Palabra última y definitiva. En el umbral de un nuevo año, resuena así la invitación a caminar con alegría hacia la luz del “sol que nace de lo alto" (Lc 1,78), pues en la perspectiva cristiana, todo el tiempo está habitado por Dios, no hay futuro que no esté dirigido a Cristo, y no existe plenitud fuera de la de Cristo.
El pasaje del Evangelio de hoy termina con la imposición del nombre de Jesús, mientras María participa en silencio, meditando en su corazón en el misterio de este Hijo suyo, que de una forma tan singular es don de Dios. Pero la vita evangélica que hemos escuchado pone en particular evidencia a los pastores, que volvieron “glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían visto y oído" (Lc 2,20). El ángel les había anunciado que en la ciudad de David, o sea, en Belén, había nacido el Salvador y que habrían encontrado la señal: un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre (cfr Lc 2,11-12). Partiendo rápidamente, habían encontrado a María y José y el Niño. Observemos cómo el Evangelista habla de la maternidad de María a partir del Hijo, de ese “niño envuelto en pañales", porque es Él – el Verbo de Dios (Jn 1,14) – el punto de referencia, el centro del acontecimiento que se está realizando y es Él el que hace que la maternidad de María sea calificada como "divina".
Esta mayor atención que las lecturas de hoy dedican al “Hijo”, a Jesús, no reduce el papel de la Madre, al contrario, la coloca en la justa perspectiva: María, de hecho, es verdadera Madre de Dios precisamente en virtud de su relación total a Cristo. Por tanto, glorificando al Hijo se honra a la Madre, y honrando a la Madre se glorifica al Hijo. El título de “Madre de Dios”, que hoy la liturgia pone de relieve, subraya la misión única de la Virgen Santa en la historia de la salvación: misión que está a la base del culto y de la devoción que el pueblo cristiano le reserva. María de hecho no recibió el don de Dios sólo para sí misma, sino para traerlo al mundo: en su virginidad fecunda, Dios dio a los hombres los bienes de la salvación eterna (cfr Colecta). Y María ofrece continuamente su mediación al Pueblo de Dios que peregrina en la historia hacia la eternidad, como antes la ofreció a los pastores del Belén. Ella, que dio la vida terrena al Hijo de Dios, continua dando a los hombres la vida divina, que es Jesús mismo y su Santo Espíritu. Por esto se la considera madre de cada hombre que nace a la Gracia y al mismo tiempo es invocada como Madre de la Iglesia.
Es en nombre de María, Madre de Dios y de los hombres, que desde el 1 de enero de 1968 se celebra en todo el mundo la Jornada Mundial de la Paz. La paz es don de Dios, como hemos escuchado en la primera lectura: “El Señor … te conceda la paz" (Nm 6,26). Esta es el don mesiánico por excelencia, el primer fruto de la caridad que Jesús nos ha dado, es nuestra reconciliación y pacificación con Dios. La paz es también un valor humano que realizar en el plano social y político, pero que hunde sus raíces en el misterio de Cristo (cfr Conc. Vat. II, Const. Gaudium et spes, 77-90). En esta celebración solemne, con ocasión de la cuadragésimo cuarta Jornada Mundial de la Paz, estoy contento de dirigir mi saludo deferente a los ilustres Señores Embajadores ante la Santa Sede, con mis mejores deseos por su misión. Un saludo fraterno y cordial va, también, a mi Secretario de Estado y a los demás responsables de los dicasterios de la Curia Romana, con un particular pensamiento hacia el presidente del Consejo Pontificio “Justicia y Paz” y sus colaboradores. Deseo manifestarles mi vivo reconocimiento por su empeño cotidiano a favor de una convivencia pacífica entre los pueblos y de la formación cada vez más sólida de una conciencia de paz en la Iglesia y en el mundo. En esta perspectiva, la comunidad eclesial está cada vez más comprometida en trabajar, según las indicaciones del Magisterio, para ofrecer un patrimonio espiritual seguro de valores y de principios de la continua búsqueda de la paz.
He querido recordar en mi Mensaje para la Jornada de hoy, con el título “Libertad religiosa, camino para la paz": "El mundo necesita a Dios. Necesita valores éticos y espirituales, universales y compartidos, y la religión puede ofrecer una preciosa contribución en su búsqueda, para la construcción de un orden social e internacional justo y pacífico" (n. 15). He subrayado, por tanto, que “la libertad religiosa es un elemento imprescindible de un Estado de derecho; no se puede negar sin dañar al mismo tiempo los demás derechos y libertades fundamentales, pues es su síntesis y su cumbre" (n. 5).
La humanidad no puede mostrarse resignada a la fuerza negativa del egoísmo y de la violencia; no debe acostumbrase a conflictos que provocan víctimas y ponen en riesgo el futuro de los pueblos. Frente a las tensiones amenazadoras de este momento, especialmente frente a las discriminaciones, a los abusos y a las intolerancias religiosas, que hoy afectan de modo particular a los cristianos (cfr ibid., 1), dirijo una vez más una invitación apremiante a no ceder al desaliento y a la resignación. Exhorto a todos a rezar para que lleguen a buen fin los esfuerzos emprendidos por muchas partes para promover y construir la paz en el mundo. Para esta difícil tarea no son suficientes las palabras, es necesario el compromiso concreto y constante de los responsables de las naciones, sino que es necesario sobre todo que cada persona esté animada por un auténtico espíritu de paz, que hay que implorar siempre de nuevo en la oración y que hay que vivir en las relaciones cotidianas, en cada ambiente.
En esta celebración eucarística tenemos ante los ojos, para nuestra veneración, la imagen de Nuestra Señora del Sacro Monte de Viggiano, tan querida a las gentes de Basilicata. La Virgen María nos da a su Hijo, nos muestra el rostro de su Hijo, Príncipe de la Paz: que ella nos ayude a permanecer a la luz de este rostro, que brilla sobre nosotros (cfr Nm 6,25), para redescubrir toda la ternura de Dios Padre; que ella nos sostenga en invocar al Espíritu Santo, para que renueve la faz de la tierra y transforme los corazones, deshaciendo su dureza ante la bondad desarmante del Niño, que nació por nosotros. Que la Madre de Dios nos acompañe en este nuevo años; que obtenga para nosotros y para el mundo entero el deseado don de la paz. Amén.
[Traducción del original italiano por Inma Álvarez
©Libreria Editrice Vaticana]
Benedicto XVI ha señalado que actualmente la libertad religiosa está amenazada por dos extremos negativos, el laicismo "que margina la religión a la esfera privada" y el fundamentalismo religioso "que quiere imponerla a todos con la fuerza", en el ángelus recitado desde la ventana de su estudio ante miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro en el primer día del año.
El Papa ha subrayado que "allí donde se reconoce efectivamente la libertad religiosa" se respeta "la dignidad de la persona humana" a través de una "sincera búsqueda de la verdad y del bien" y se consolidan las mismas instituciones y "la convivencia civil". Por ello, ha explicado Benedicto XVI, la libertad religiosa es "el camino privilegiado para construir la paz".
En el día en que en el mundo se celebra la 44º Jornada Mundial de la Paz, Benedicto XVI ha señalado que la Iglesia entiende que "la paz no se alcanza con las armas ni con el poder económico, político, cultural y mediático" sino que "es obra de las conciencias que se abren a la verdad y al amor".
Además, ha subrayado la importancia de las grandes religiones como "factor de unidad y de paz para la familia humana" y ha afirmado que Cristo "ha traído al mundo la semilla de la paz" que es "más fuerte del odio y de la violencia".
Esta Jornada Mundial de Oración por la Paz fue ya convocada por su predecesor, Juan Pablo II, en la ciudad de San Francisco en el año 1993 y en 2002.
Por último, Benedicto XVI ha felicitado el año a los peregrinos de lengua española y les ha invitado a "entrar en la escuela de María" para aprender de Ella "a acoger en la fe y en la oración la salvación que Dios quiere derramar" sobre aquellos que confían "en su paz y amor misericordioso".
* * * * *
Queridos hermanos y hermanas
Envueltos aún por el clima espiritual de la Navidad, en el que hemos contemplado el misterio del nacimiento de Cristo, hoy celebramos con los mismos sentimientos a la Virgen María, a la que la Iglesia venera como Madre de Dios, en cuanto que dio carne al Hijo del eterno Padre. Las lecturas bíblicas de esta solemnidad ponen el acento principalmente sobre el Hijo de Dios hecho hombre y sobre el “nombre” del Señor. La primera lectura nos presenta la bendición solemne que los sacerdotes pronunciaban sobre los israelitas en las grandes fiestas religiosas: está marcada precisamente por el nombre del Señor, repetido por tres veces, como expresando la plenitud y la fuerza que deriva de esa evocación. Este texto de bendición litúrgica, de hecho, evoca la riqueza de gracia y de paz que Dios da al hombre, con una disposición benévola hacia él, y que se manifiesta con el “resplandecimiento” del rostro divino y el “dirigirlo” hacia nosotros.
La Iglesia vuelve a escuchar hoy estas palabras, mientras pide al Señor que bendiga el nuevo año apenas comenzado, con la conciencia de que ante los trágicos acontecimientos que marcan la historia, ante las lógicas de guerra que por desgracia aún no están superadas del todo, sólo Dios puede tocar en lo profundo el alma humana y asegurar esperanza y paz a la humanidad. Ya es una tradición consolidada, de hecho, que el primer día del año la Iglesia, diseminada en todo el mundo, eleve una oración conjunta para invocar la paz. Es bueno comenzar una nueva etapa del camino poniéndose con decisión en el camino de la paz. Hoy queremos recoger el grito de tantos hombres, mujeres, niños y ancianos víctimas de la guerra, que es el rostro más horrendo y violento de la historia. Nosotros rezamos hoy para que la paz, que los ángeles anunciaron a los pastores la noche de Navidad, pueda llegar a todas partes: "super terram pax in hominibus bonae voluntatis" (Lc 2,14). Por esto, especialmente con nuestra oración, queremos ayudar a todo hombre y a todo pueblo, en particular a cuantos tienen responsabilidad de gobierno, a caminar de modo cada vez más decidido en el camino de la paz.
En la segunda lectura, san Pablo resume en la adopción filial la obra de salvación realizada por Cristo, en la que está como engastada la figura de María. Gracias a ella el Hijo de Dios, “nacido de mujer” (Gal 4,4), pudo venir al mundo como verdadero hombre, en la plenitud de los tiempos. Este cumplimiento, esta plenitud, se refiere al pasado y a las expectativas mesiánicas, que se cumplen, pero, al mismo tiempo, se refiere también a la plenitud en sentido absoluto: en el verbo hecho carne, Dios ha dicho su Palabra última y definitiva. En el umbral de un nuevo año, resuena así la invitación a caminar con alegría hacia la luz del “sol que nace de lo alto" (Lc 1,78), pues en la perspectiva cristiana, todo el tiempo está habitado por Dios, no hay futuro que no esté dirigido a Cristo, y no existe plenitud fuera de la de Cristo.
El pasaje del Evangelio de hoy termina con la imposición del nombre de Jesús, mientras María participa en silencio, meditando en su corazón en el misterio de este Hijo suyo, que de una forma tan singular es don de Dios. Pero la vita evangélica que hemos escuchado pone en particular evidencia a los pastores, que volvieron “glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían visto y oído" (Lc 2,20). El ángel les había anunciado que en la ciudad de David, o sea, en Belén, había nacido el Salvador y que habrían encontrado la señal: un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre (cfr Lc 2,11-12). Partiendo rápidamente, habían encontrado a María y José y el Niño. Observemos cómo el Evangelista habla de la maternidad de María a partir del Hijo, de ese “niño envuelto en pañales", porque es Él – el Verbo de Dios (Jn 1,14) – el punto de referencia, el centro del acontecimiento que se está realizando y es Él el que hace que la maternidad de María sea calificada como "divina".
Esta mayor atención que las lecturas de hoy dedican al “Hijo”, a Jesús, no reduce el papel de la Madre, al contrario, la coloca en la justa perspectiva: María, de hecho, es verdadera Madre de Dios precisamente en virtud de su relación total a Cristo. Por tanto, glorificando al Hijo se honra a la Madre, y honrando a la Madre se glorifica al Hijo. El título de “Madre de Dios”, que hoy la liturgia pone de relieve, subraya la misión única de la Virgen Santa en la historia de la salvación: misión que está a la base del culto y de la devoción que el pueblo cristiano le reserva. María de hecho no recibió el don de Dios sólo para sí misma, sino para traerlo al mundo: en su virginidad fecunda, Dios dio a los hombres los bienes de la salvación eterna (cfr Colecta). Y María ofrece continuamente su mediación al Pueblo de Dios que peregrina en la historia hacia la eternidad, como antes la ofreció a los pastores del Belén. Ella, que dio la vida terrena al Hijo de Dios, continua dando a los hombres la vida divina, que es Jesús mismo y su Santo Espíritu. Por esto se la considera madre de cada hombre que nace a la Gracia y al mismo tiempo es invocada como Madre de la Iglesia.
Es en nombre de María, Madre de Dios y de los hombres, que desde el 1 de enero de 1968 se celebra en todo el mundo la Jornada Mundial de la Paz. La paz es don de Dios, como hemos escuchado en la primera lectura: “El Señor … te conceda la paz" (Nm 6,26). Esta es el don mesiánico por excelencia, el primer fruto de la caridad que Jesús nos ha dado, es nuestra reconciliación y pacificación con Dios. La paz es también un valor humano que realizar en el plano social y político, pero que hunde sus raíces en el misterio de Cristo (cfr Conc. Vat. II, Const. Gaudium et spes, 77-90). En esta celebración solemne, con ocasión de la cuadragésimo cuarta Jornada Mundial de la Paz, estoy contento de dirigir mi saludo deferente a los ilustres Señores Embajadores ante la Santa Sede, con mis mejores deseos por su misión. Un saludo fraterno y cordial va, también, a mi Secretario de Estado y a los demás responsables de los dicasterios de la Curia Romana, con un particular pensamiento hacia el presidente del Consejo Pontificio “Justicia y Paz” y sus colaboradores. Deseo manifestarles mi vivo reconocimiento por su empeño cotidiano a favor de una convivencia pacífica entre los pueblos y de la formación cada vez más sólida de una conciencia de paz en la Iglesia y en el mundo. En esta perspectiva, la comunidad eclesial está cada vez más comprometida en trabajar, según las indicaciones del Magisterio, para ofrecer un patrimonio espiritual seguro de valores y de principios de la continua búsqueda de la paz.
He querido recordar en mi Mensaje para la Jornada de hoy, con el título “Libertad religiosa, camino para la paz": "El mundo necesita a Dios. Necesita valores éticos y espirituales, universales y compartidos, y la religión puede ofrecer una preciosa contribución en su búsqueda, para la construcción de un orden social e internacional justo y pacífico" (n. 15). He subrayado, por tanto, que “la libertad religiosa es un elemento imprescindible de un Estado de derecho; no se puede negar sin dañar al mismo tiempo los demás derechos y libertades fundamentales, pues es su síntesis y su cumbre" (n. 5).
La humanidad no puede mostrarse resignada a la fuerza negativa del egoísmo y de la violencia; no debe acostumbrase a conflictos que provocan víctimas y ponen en riesgo el futuro de los pueblos. Frente a las tensiones amenazadoras de este momento, especialmente frente a las discriminaciones, a los abusos y a las intolerancias religiosas, que hoy afectan de modo particular a los cristianos (cfr ibid., 1), dirijo una vez más una invitación apremiante a no ceder al desaliento y a la resignación. Exhorto a todos a rezar para que lleguen a buen fin los esfuerzos emprendidos por muchas partes para promover y construir la paz en el mundo. Para esta difícil tarea no son suficientes las palabras, es necesario el compromiso concreto y constante de los responsables de las naciones, sino que es necesario sobre todo que cada persona esté animada por un auténtico espíritu de paz, que hay que implorar siempre de nuevo en la oración y que hay que vivir en las relaciones cotidianas, en cada ambiente.
En esta celebración eucarística tenemos ante los ojos, para nuestra veneración, la imagen de Nuestra Señora del Sacro Monte de Viggiano, tan querida a las gentes de Basilicata. La Virgen María nos da a su Hijo, nos muestra el rostro de su Hijo, Príncipe de la Paz: que ella nos ayude a permanecer a la luz de este rostro, que brilla sobre nosotros (cfr Nm 6,25), para redescubrir toda la ternura de Dios Padre; que ella nos sostenga en invocar al Espíritu Santo, para que renueve la faz de la tierra y transforme los corazones, deshaciendo su dureza ante la bondad desarmante del Niño, que nació por nosotros. Que la Madre de Dios nos acompañe en este nuevo años; que obtenga para nosotros y para el mundo entero el deseado don de la paz. Amén.
[Traducción del original italiano por Inma Álvarez
©Libreria Editrice Vaticana]
El Papa: el laicismo y el fundamentalismo amenazan la libertad religiosa
ROMA, 1 Ene. (EUROPA PRESS) -Benedicto XVI ha señalado que actualmente la libertad religiosa está amenazada por dos extremos negativos, el laicismo "que margina la religión a la esfera privada" y el fundamentalismo religioso "que quiere imponerla a todos con la fuerza", en el ángelus recitado desde la ventana de su estudio ante miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro en el primer día del año.
El Papa ha subrayado que "allí donde se reconoce efectivamente la libertad religiosa" se respeta "la dignidad de la persona humana" a través de una "sincera búsqueda de la verdad y del bien" y se consolidan las mismas instituciones y "la convivencia civil". Por ello, ha explicado Benedicto XVI, la libertad religiosa es "el camino privilegiado para construir la paz".
En el día en que en el mundo se celebra la 44º Jornada Mundial de la Paz, Benedicto XVI ha señalado que la Iglesia entiende que "la paz no se alcanza con las armas ni con el poder económico, político, cultural y mediático" sino que "es obra de las conciencias que se abren a la verdad y al amor".
Además, ha subrayado la importancia de las grandes religiones como "factor de unidad y de paz para la familia humana" y ha afirmado que Cristo "ha traído al mundo la semilla de la paz" que es "más fuerte del odio y de la violencia".
CONVOCA UNA JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LA PAZ EN ASIS
Por primera vez en sus cinco años de Pontificado, Benedicto XVI ha convocado a los cristianos de las diferentes confesiones, a los exponentes de las tradiciones religiosas del mundo y "idealmente" a todos los hombres "de buena voluntad" a una Jornada Mundial de Oración por la Paz el próximo mes de octubre en Asís para "renovar solemnemente el empeño" de los creyentes de cada religión a "vivir la propia fe religiosa como servicio para la causa de la paz". Esta Jornada Mundial de Oración por la Paz fue ya convocada por su predecesor, Juan Pablo II, en la ciudad de San Francisco en el año 1993 y en 2002.
Por último, Benedicto XVI ha felicitado el año a los peregrinos de lengua española y les ha invitado a "entrar en la escuela de María" para aprender de Ella "a acoger en la fe y en la oración la salvación que Dios quiere derramar" sobre aquellos que confían "en su paz y amor misericordioso".
Jornada mundial de la paz
Mons. José María Arancedo, Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz
Sat, 01 Jan 2011 07:34:00
CAMINEO.INFO.- Como todos los años la Iglesia celebra el 1 de Enero, Fiesta de Santa María Madre de Dios, la Jornada Mundial de la Paz. A la paz hay que prepararla, la debemos conquistar, para ello es necesario tener certezas y encontrar testigos que vayan haciendo su camino. La paz no se impone, es fruto de la verdad, de la justicia y del amor. A ella se oponen los egoísmos, los deseos de dominio sobre el otro, la guerra, la muerte, el comercio de la droga, la ausencia de valores morales que rijan la conducta del hombre y de los estados, en esta lista podríamos extendernos desgraciadamente.
Pablo VI, que inauguró hace 44 años esta Jornada, decía que se necesitan para alcanzar la paz en el mundo: “sobre todo armas morales, que den fuerza y prestigio al derecho internacional”. Es tarea del Derecho dar a cada uno lo que le corresponde, a nivel internacional es un escándalo asistir a situaciones que ofenden la dignidad del hombre.
Entre estas armas morales, Benedicto XVI propone para este año una que considera muy actual, frente a un estado de persecuciones, discriminaciones y actos de violencia e intolerancia religiosa en el mundo: “Libertad Religiosa, camino para la Paz”, nos dice. Lo religioso no es algo agregado exteriormente al hombre, sino que tiene sus raíces en lo profundo de su condición de ser espiritual y, por lo mismo, debe ser respetado y tutelado: “Negar o limitar de manera arbitraria esa libertad significa cultivar una visión restrictiva de la persona humana, oscurecer el papel público de la religión; significa generar una sociedad injusta que no se ajusta a la verdadera naturaleza de la persona humana”.
Si bien lo religioso tiene en la intimidad del hombre un lugar sagrado y personal, su expresión es inherente a su dimensión relacional. Lo religioso se vive y se expresa socialmente formando comunidades que necesitan su ámbito propio de libertad y expresión. Hacer de lo religioso algo sólo de la intimidad, es desconocer la naturaleza social del hombre.
En este mensaje advierte frente a un fanatismo religioso, como a una hostilidad contra los creyentes que compromete, afirma, la laicidad positiva de los Estados. No se ha de olvidar: “que el fundamentalismo religioso y el laicismo son formas especulares y extremas de rechazo del legítimo pluralismo y del principio de laicidad. En efecto, concluye, ambos absolutizan una visión reducida y parcial de la persona humana, favoreciendo, en el primer caso, formas de integrismo religioso y, en el segundo, de racionalismo”.
La libertad religiosa y el respeto por su expresión pública es signo de una sociedad que reconoce la dimensión espiritual del hombre. Creo que esta fundamentación doctrinal es un llamado claro del Santo Padre frente a los ataques y discriminación que sufre hoy la vida religiosa en general incluido, en algunos casos, el cristianismo como el catolicismo. Dios, además de ser la garantía de la dignidad del hombre, es fuente de razón y justicia en la vida de la sociedad.
Deseándoles que inicien en familia y en compañía de sus amigos un nuevo Año, les hago llegar junto a mi afecto y oraciones, mi bendición de Obispo y amigo en Nuestro Señor Jesucristo y María, Nuestra Madre de Guadalupe.
Pablo VI, que inauguró hace 44 años esta Jornada, decía que se necesitan para alcanzar la paz en el mundo: “sobre todo armas morales, que den fuerza y prestigio al derecho internacional”. Es tarea del Derecho dar a cada uno lo que le corresponde, a nivel internacional es un escándalo asistir a situaciones que ofenden la dignidad del hombre.
Entre estas armas morales, Benedicto XVI propone para este año una que considera muy actual, frente a un estado de persecuciones, discriminaciones y actos de violencia e intolerancia religiosa en el mundo: “Libertad Religiosa, camino para la Paz”, nos dice. Lo religioso no es algo agregado exteriormente al hombre, sino que tiene sus raíces en lo profundo de su condición de ser espiritual y, por lo mismo, debe ser respetado y tutelado: “Negar o limitar de manera arbitraria esa libertad significa cultivar una visión restrictiva de la persona humana, oscurecer el papel público de la religión; significa generar una sociedad injusta que no se ajusta a la verdadera naturaleza de la persona humana”.
Si bien lo religioso tiene en la intimidad del hombre un lugar sagrado y personal, su expresión es inherente a su dimensión relacional. Lo religioso se vive y se expresa socialmente formando comunidades que necesitan su ámbito propio de libertad y expresión. Hacer de lo religioso algo sólo de la intimidad, es desconocer la naturaleza social del hombre.
En este mensaje advierte frente a un fanatismo religioso, como a una hostilidad contra los creyentes que compromete, afirma, la laicidad positiva de los Estados. No se ha de olvidar: “que el fundamentalismo religioso y el laicismo son formas especulares y extremas de rechazo del legítimo pluralismo y del principio de laicidad. En efecto, concluye, ambos absolutizan una visión reducida y parcial de la persona humana, favoreciendo, en el primer caso, formas de integrismo religioso y, en el segundo, de racionalismo”.
La libertad religiosa y el respeto por su expresión pública es signo de una sociedad que reconoce la dimensión espiritual del hombre. Creo que esta fundamentación doctrinal es un llamado claro del Santo Padre frente a los ataques y discriminación que sufre hoy la vida religiosa en general incluido, en algunos casos, el cristianismo como el catolicismo. Dios, además de ser la garantía de la dignidad del hombre, es fuente de razón y justicia en la vida de la sociedad.
Deseándoles que inicien en familia y en compañía de sus amigos un nuevo Año, les hago llegar junto a mi afecto y oraciones, mi bendición de Obispo y amigo en Nuestro Señor Jesucristo y María, Nuestra Madre de Guadalupe.
20 millones de cristianos se sienten como una minoría discriminada
Los cristianos en Oriente Próximo, cuna de la cristiandad, son 20 millones, sobre una población de 360 millones. Pertenecen a varias iglesias. La religión católica tiene 5 millones de seguidores. Los cristianos de esta parte del mundo se sienten discriminados y en algunos casos perseguidosEl Líbano es el país de Oriente Próximo con la comunidad cristiana más influyente. La Constitución reserva la presidencia a un cristiano, el cargo de primer ministro a un musulmán suní y la presidencia del Parlamento a un chií. Los atentados de grupos islamistas son más políticos que religiosos.
En Israel, la pequeña comunidad cristiana (el 9% de la comunidad árabe israelí, que a su vez representa el 19% de la población del Estado hebreo) profesa principalmente el rito católico. Como minoría dentro de una minoría, tiene muchas dificultades para preservar su identidad.
En Cisjordania y Gaza la mayoría de cristianos están concentrados en Belén y Ramala. Por el conflicto palestino-israelí muchos han emigrado. Las relaciones entre musulmanes y cristianos palestinos son pacíficas.
Siria es uno de los países árabes donde es más fácil la vida para los cristianos. En Jordania esta comunidad retrocede (4% de la población). En Irak, unos 50.000 cristianos han huido. Y en Irán, se sienten discriminados.
Fuente: http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=636378
sábado, 1 de enero de 2011
PRIMER RASTRILLO INFANTIL "CANDADO SOLIDARIO"
Lugar: Club Social El Candado
Horario: De 11:00 a 19:00
Los niños venden sus juguetes en el Rastrillo, por una buena causa.
El Club el Candado acoge el primer Rastrillo Infantil Solidario a beneficio de la Fundación Malagueña de Asistencia a Enfermos de Cáncer (FMAEC) y Fundación Luis Olivares.
Se trata de un Rastrillo muy especial, donde los niños reciclan sus propios juguetes y libros para dejar espacio a los que le traerán los Reyes Magos.
A lo largo de todo el día, realizaran un Rastrillo Navideño donde, ellos mismos, serán los vendedores.
Los niños preparan este Rastrillo con una gran ilusión, ayudando a sus padres a seleccionar los antiguos juguetes, que estén en buen estado, y preparándolos, como si fueran nuevos, para venderlos.
También van a realizar bizcochos y repostería y han pedido a algunos animadores y payasos que colaboren en la animación.
Os invitamos a asistir para colaborar con ellos y sobre todo, apoyar a éstas dos Fundaciones que recibirán todo lo recaudado.
Los Reyes Magos existen de verdad
Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a
escucharle como todos los días lo que su hija le contaba de sus
actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja, como con
miedo, le dijo:
- ¿Papa?
- Sí, hija, cuéntame
- Oye, quiero... que me digas la verdad
- Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido
- Es que... -titubeó Blanca
- Dime, hija, dime.
- Papá, ¿existen los Reyes Magos? El padre de Blanca se quedó mudo, miró a su mujer, intentando
descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro
tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.
- Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
La nueva pregunta de Blanca le obligó a volver la mirada hacia la niña
y tragando saliva le dijo:
- ¿Y tú qué crees, hija?
- Yo no se, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que
existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.
- Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos
pero...
- ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me
habéis engañado!
- No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que
existen -respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de
Blanca .
- Entonces no lo entiendo. papá.
- Siéntate, Blanquita, y escucha esta historia que te voy a contar
porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el
padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.
Blanca se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa
que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para
él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
- Cuando el Niño Jesus nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados
por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le
llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan
contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor,
dijo:
- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a
todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
- ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de
hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de
niños como hay en el mundo.
Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos
compañeros con cara de alegría, comentó:
- Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque
somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder
recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero
sería tan bonito.
Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían
realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía
escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el
Portal:
- Sois muy buenos, queridos Reyes Magos, y os agradezco vuestros
regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme:
¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
- ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas.
Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño
que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos,
pero. no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.
- No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino
dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
- ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los
tres Reyes Magos con cara de sorpresa y admiración.
- Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben
querer mucho a los niños? -preguntó Dios.
- Sí, claro, eso es fundamental - asistieron los tres Reyes.
- Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los
niños?
- Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez
más entusiasmados los tres.
- Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los
niños y los conozca mejor que sus propios padres?
Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que
Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
- Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres
Reyes Magos de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos
regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos
los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y
de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También
ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se
haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los
niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les
contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades,
los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y,
alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos
todos son más felices.
Cuando el padre de Blanca hubo terminado de contar esta historia, la
niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
- Ahora sí que lo entiendo todo papá.. Y estoy muy contenta de saber
que me queréis y que no me habéis engañado.
Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la
mano mientras decía:
- No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el
año que viene ya guardaré más dinero.
Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres
Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.
escucharle como todos los días lo que su hija le contaba de sus
actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja, como con
miedo, le dijo:
- ¿Papa?
- Sí, hija, cuéntame
- Oye, quiero... que me digas la verdad
- Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido
- Es que... -titubeó Blanca
- Dime, hija, dime.
- Papá, ¿existen los Reyes Magos? El padre de Blanca se quedó mudo, miró a su mujer, intentando
descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro
tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.
- Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?
La nueva pregunta de Blanca le obligó a volver la mirada hacia la niña
y tragando saliva le dijo:
- ¿Y tú qué crees, hija?
- Yo no se, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que
existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso.
- Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos
pero...
- ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me
habéis engañado!
- No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que
existen -respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de
Blanca .
- Entonces no lo entiendo. papá.
- Siéntate, Blanquita, y escucha esta historia que te voy a contar
porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el
padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.
Blanca se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa
que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para
él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:
- Cuando el Niño Jesus nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados
por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le
llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan
contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor,
dijo:
- ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a
todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.
- ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de
hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de
niños como hay en el mundo.
Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos
compañeros con cara de alegría, comentó:
- Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque
somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder
recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero
sería tan bonito.
Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían
realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía
escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el
Portal:
- Sois muy buenos, queridos Reyes Magos, y os agradezco vuestros
regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme:
¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?
- ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas.
Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño
que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos,
pero. no podemos tener tantos pajes., no existen tantos.
- No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino
dos pajes para cada niño que hay en el mundo.
- ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los
tres Reyes Magos con cara de sorpresa y admiración.
- Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben
querer mucho a los niños? -preguntó Dios.
- Sí, claro, eso es fundamental - asistieron los tres Reyes.
- Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los
niños?
- Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez
más entusiasmados los tres.
- Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los
niños y los conozca mejor que sus propios padres?
Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que
Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:
- Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres
Reyes Magos de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos
regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos
los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y
de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También
ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se
haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los
niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les
contarán esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades,
los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y,
alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos
todos son más felices.
Cuando el padre de Blanca hubo terminado de contar esta historia, la
niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:
- Ahora sí que lo entiendo todo papá.. Y estoy muy contenta de saber
que me queréis y que no me habéis engañado.
Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la
mano mientras decía:
- No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el
año que viene ya guardaré más dinero.
Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres
Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.
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