Con las elecciones generales del 29 de noviembre a la vista, y siendo la escuela el ámbito donde más pueden decidir los gobiernos sobre este asunto, conviene mirar con cifras en la mano qué hace hoy el sistema educativo con la religión. De ello depende que los programas se comprometan, o no, con una escuela realmente laica.
Mitos sobre el adoctrinamiento infantil en los centros escolares
Pasemos por tanto de las parroquias a las escuelas. El ámbito escolar constituye la principal vía de penetración institucional de la doctrina religiosa en la infancia, y por tanto del abuso religioso mental infantil.
Resulta muy informativa esta tabla 2, basada en los datos que ofrece la CEE, si bien no obtuvo o al menos no proporcionó los de alumnos del curso 2017-18 —ni los de profesores del 2019-20—. El número de «Alumnos totales» lo obtiene sumando los alumnos de Educación Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato. (El Ministerio de Educación computa un «total» bastante mayor, superior a los 8 millones de estudiantes anuales, al incluir la Formación Profesional, Educación de Adultos y Enseñanzas de Régimen Especial).
- «En la asignatura de religión ya no se adoctrina»
- «Los niños y niñas apenas van ya a religión en la escuela»
- «Los menores dejan la asignatura de religión católica en cuanto hacen la primera comunión»
- «Al pasar a Bachillerato hay un abandono masivo de la religión»
- «Si la religión no cuenta para la nota media en Bachillerato, los jóvenes pasan de ella»
Dicho sea de paso, podemos ver que el número de profesores de la asignatura de religión católica —es decir, de catequistas o adoctrinadores escolares infantiles— aumentó entre 2013-14 y 2024-25 (últimos datos disponibles) de 25.660 a 34.494, un 34,4 %, mientras que el número de alumnos descendió un 16,4 %. No me extenderé aquí en las aberraciones de la contratación, el enorme coste para el erario, o las interferencias docentes relacionadas con esos profesores-catequistas, pero volveremos a hablar de ellos al final. Sigamos con los datos acerca de la infancia.
MITO 1. «EN LA ASIGNATURA DE RELIGIÓN YA NO SE ADOCTRINA»
«La asignatura de religión no es catequesis»
Avelino Revilla, delegado de Enseñanza del Arzobispado de Madrid [19]
Antes de seguir, hay que aclarar que la idea popular de que hoy en día ya no se adoctrina en las clases de religión en las escuelas e institutos es una ingenuidad generalmente interesada, aunque sí pienso que es cierto que ya no se adoctrina con la intensidad, próxima al ensañamiento, que se hacía los tiempos del nacionalcatolicismo duro.
El currículo oficial publicado por la CEE evita el lenguaje doctrinal explícito, pero la propia Iglesia reconoce que su contenido es esencialmente el mismo que el de la catequesis: según el Vicario de Educación del Arzobispado de Pamplona y Tudela, «el contenido doctrinal [de ambas] es básicamente el mismo: los elementos fundamentales de la fe y de la moral católica» [20].
Cuando algunos padres dicen que el/la catequista de sus hijos sólo les enseña a ser buenos (con la cantidad de horas de que disponen, deben de repetirlo una vez y otra), y nada de creacionismo, ni aserciones absurdas sobre la Virgen u otras milagrerías, o no están bien informados, o es que tienen catequistas díscolos que no siguen las directrices episcopales. Permítanme una pequeña advertencia: no se fíen de lo que los catequistas dicen contarles a los niños. Desde luego, si se llega al extremo de que los niños aprendan en clase prácticas mágicas como santiguarse o rezar, mal asunto.
Aclarado este punto (o no, si no he convencido al lector), sigamos.
MITO 2. «LOS NIÑOS Y NIÑAS APENAS VAN YA A RELIGIÓN EN LA ESCUELA»
«La asignatura de Religión, en peligro de muerte por la ley Celaá»:
“Elegirla es una heroicidad”
Jesús Muñoz, abogado especializado en Educación [22]
Como vemos en la tabla 2, el alumnado que cursa religión ha disminuido de 3.501.555 (65 % del total) en el curso 2013-14 hasta 2.769.005, un 55,2 % del total, en el 2025-26. Por tanto, el número total de alumnos de religión ha bajado en esos doce cursos un 20,9 %, pero como también ha habido cierto descenso en el número de alumnos totales, la caída del porcentaje de alumnos que cursa religión es de sólo el 15,1 %.
De hecho, sin necesidad de hacer cálculo alguno, ya destaca que en 2025-26, más del 55 % de los niños y jóvenes (cerca de tres millones) han cursado religión. Es un dato demoledor frente al mito según el cual ya no hay muchos niños y niñas que hagan religión en la escuela.
También tiene un gran interés el desglose de las matriculaciones en la asignatura de religión (catequesis) en las distintas etapas.
En el paso de Educación Infantil a Primaria hay un aumento de inscritos, probablemente porque la mayoría de las parroquias y diócesis solicitan como requisito (o fuerte recomendación) que el niño esté cursando la asignatura de Religión en el colegio como complemento a la catequesis parroquial necesaria para la primera comunión; ya saben los lectores que la religión escolar es una catequesis que se complementa con aquella. Esto provoca un pico de inscripciones al arrancar la Primaria.
Por otra parte, para Infantil hay muchas escuelas infantiles independientes (de 0 a 3 años o 0 a 6 años) de carácter público o municipal donde la oferta o demanda de Religión puede ser más reducida o tener dinámicas distintas. Al pasar a Primaria, la casi totalidad del alumnado se escolariza en colegios de Educación Infantil y Primaria (CEIP) o centros concertados/privados que disponen de profesorado adscrito de Religión y una oferta curricular plenamente estructurada. Por último, en Infantil muchas familias priman un enfoque puramente asistencial o de conciliación, posponiendo las decisiones sobre la formación en valores, ética o religión hasta que el menor inicia la educación primaria reglada.
MITO 3. «LOS MENORES DEJAN LA ASIGNATURA DE RELIGIÓN CATÓLICA EN CUANTO HACEN LA PRIMERA COMUNIÓN»
«La clase de religión cae en picado a partir de la primera comunión»
Protestante digital [24]
Este mito es en realidad la extensión del mito 3 en el mundo escolar. Como vemos en la tabla 3, tras la educación Primaria (6-12 años), cuando los niños ya habrán realizado la primera comunión, el descenso de inscritos en religión no es ni mucho menos mayoritario; de hecho es muy pequeño: entre el 5,68 % y el 8,87 % en los años analizados (7,11 % en promedio). Esto corrobora lo que vimos anteriormente —al analizar los porcentajes de confirmaciones— en el sentido de que podemos decir que es un mito la afirmación de que los menores abandonan mayoritariamente la religión católica en cuanto hacen la primera comunión.
MITO 4. «AL PASAR A BACHILLERATO HAY UN ABANDONO MASIVO DE LA RELIGIÓN»
«Los jóvenes dejan la religión al empezar el bachillerato»Raquel Ruiz, periodista [25]
«La poca demanda está haciendo desaparecer la religión en bachillerato»
Vasco Press [26]
Es cierto que es mayor el descenso relativo de matriculaciones en religión al pasar a bachillerato, pero está lejos de ser masivo: la «VARIACIÓN INTERETAPA», en este caso, oscila entre el -18,43 % (2021-22) y el -25,10 % (2023-24), con un -21,20 % de promedio en el intervalo de cursos analizado. En otras palabras, aunque ahora hay más «abandonos» que, en la transición de etapa anterior, gran parte del alumnado (41,6 %) sigue en religión en bachillerato en el curso 2025-2026.
Conviene notar que este es el primer tramo educativo en el que la decisión de cursar Religión recae o puede recaer, en la práctica, sobre el propio alumnado y no sobre sus progenitores. El aumento del abandono podría reflejar, más que un rechazo repentino de la fe a los dieciséis años, la primera ocasión real de expresar un desinterés que quizá ya existía antes, pero que hasta entonces carecía de cauce.
Por otro lado, en bachillerato la asignatura de Religión compite directamente con una oferta más amplia de optativas (segunda lengua extranjera, tecnología, expresión artística, informática, etc.) que los alumnos percibían, y siguen percibiendo, como más vinculadas a su formación técnica o perfil profesional, y por tanto a su futuro laboral.
El que la caída sea muy notable pero no tan masiva como a menudo se escucha puede deberse, sencillamente, a que las creencias imbuidas en las mentes infantiles ya están suficientemente arraigadas, es decir, a que haya tenido éxito en muchos casos la idea jesuita de «dejadme un niño hasta los 7 años y lo tendremos de por vida».
A ello tal vez haya que sumar un repunte religioso de la juventud en los últimos años; aunque este efecto no se aprecia en los datos de «VARIACIÓN INTERETAPA», puede que se deba a la influencia en sentido contrario del fin de la «trampa» de la que hablaremos en el siguiente mito.
Ese repunte religioso juvenil se observa de manera moderada en el estudio que realizó El País [27] analizando los datos de las encuestas del CIS. Encontramos que primero hubo un acusado descenso del porcentaje de jóvenes de entre 18 y 29 años que se declaran católicos, desde un 56 % en 2010 a un 34 % en 2021-2022, y después ha habido un aumento hasta el 39 % en la primera mitad de 2026: un «repunte» de unos 5 puntos porcentuales. Según el barómetro del CIS de septiembre de 2026 [1], el porcentaje de católicos entre los 18 y los 24 años puede estimarse en un 39,8 %, lo que casa bien con ese dato final de El País.
El reciente informe Jóvenes Españoles 2026, de la Fundación SM (institución educativa de la Compañía de María), realizado con 1.500 jóvenes de 15 a 29 años [28], añade diferencias y matices interesantes. Por un lado, confirma el repunte católico juvenil con mucha más fuerza que el CIS: del 31,6 % en 2020 al 45 % en 2025-2026: un salto de 13,4 puntos porcentuales, 2,7 veces mayor que el del CIS. Lo que ilustra, por cierto, hasta qué punto esta clase de cifras depende de cómo se formulen las preguntas y realicen los estudios. Según algunos [29], la diferencia entre los datos del CIS y del SM se debe a la manipulación intencionada de los datos por parte del CIS, aunque puestos a sospechar, también podríamos hacerlo en sentido contrario con los que recaba y cocina una entidad católica.
De todas formas, aunque ambas encuestas difieren parcialmente en el tramo de edad analizado (18-29 años en El País/CIS, 15-29 en Fundación SM) y en la metodología, dibujan esencialmente la misma silueta (gráfico 2): una caída sostenida hasta un mínimo en torno a 2020-2022, seguida de un rebrote que de momento llega hasta hoy. Que dos fuentes independientes converjan de esa forma, más allá de la cifra exacta que arroje cada estudio en un año concreto, y de la magnitud del repunte católico, refuerza la fiabilidad del fenómeno.
Será muy clarificador conocer los datos futuros.
Fuente: elaboración propia a partir de El País (con datos del CIS) y de Fundación SM.
No obstante, se podría cuestionar la conclusión con un tercer dato. El Barómetro sobre Religión y Creencias en España (BREC 2025), del Observatorio del Pluralismo Religioso en España [30], ofrece para un tramo de edad similar (18-24 años) una fotografía final bastante más moderada: solo un 29 % se define como católico, frente al 39 o 39,8 % del barómetro del CIS, y muy lejos del 45 % de Fundación SM. El BREC es un estudio sin serie histórica propia en este desglose, por lo que no permite ni confirmar ni descartar el repunte; pero su cifra, notablemente más baja que las otras dos para un tramo de edad comparable, es un aviso de que la magnitud del fenómeno —e incluso su existencia— depende en buena medida de qué encuesta, qué pregunta exacta y qué tramo de edad se tome como referencia, y de que conviene no darlo por establecido sin más.
También hay que decir que, al margen de estadísticas, hay cierta percepción pública de aumento del fervor religioso entre los jóvenes. Se argumenta que se debe a que la religión ha salido de una especie de voto de silencio para convertirse en un elemento ornamental e identitario. Lo religioso, y lo católico en particular, está de moda en un sector de la cultura juvenil, impulsado por la estética sacra de Rosalía, las canciones con trasfondo espiritual de Íñigo Quintero o Hakuna, y el éxito de producciones que abordan la fe, como la serie La Mesías de los Javis o la película Los domingosde Alauda Ruiz de Azúa. (La luz, de Fernando Franco, va por otros derroteros, de necesaria denuncia). Todo ello respaldado por celebridades e «influencers» que visibilizan con orgullo su fe.
El estudio de SM revela algo más de gran interés. Ese catolicismo declarado convive, en buena parte de quienes se dicen practicantes, con creencias ajenas a la ortodoxia católica: un 60,7 % dice creer en el karma, un 48,5 % en la reencarnación, un 44,1 % en las artes mágicas y un 40,3 % en las energías curativas. Estos datos sugieren el auge de una suerte de «religión mosaico», hecha de fragmentos sueltos de credos distintos. Todos ellos, por cierto, con un fuerte componente pseudo y anticientífico.
El BREC 2025 corrobora esta apertura juvenil a creencias más allá del catolicismo: entre los 18 y los 24 años, un 31 % dice creer en algún tipo de «realidad espiritual o fuerza vital», un 29 % en la astrología y un 23 % en la videncia, en los tres casos porcentajes significativamente más altos que en el resto de franjas de edad [30].
A mi juicio, una instrucción temprana en creencias que chocan con la ciencia, como las religiosas, predispone a que las personas adoctrinadas abracen posteriormente con facilidad otras creencias pseudocientíficas, a veces sin abandonar las anteriores, o incluso aunque las dejen de lado. Pienso que merecería la pena contrastar esta hipótesis.
MITO 5. «SI LA RELIGIÓN NO CUENTA PARA LA NOTA MEDIA EN BACHILLERATO, LOS JÓVENES PASAN DE ELLA»
«Los alumnos difícilmente cursarán una asignatura que les va a suponer un esfuerzo extra y que no valdrá para mejorar la media»
Javier Segura. Delegado de enseñanzas en la Diócesis de Getafe [31]
Hasta hace poco muchos creíamos la hipótesis de la «trampa de la nota media»: que la inclusión de la calificación de Religión en el expediente académico para becas y acceso a la universidad retenía al alumnado de Bachillerato en la asignatura confesional. En consecuencia, tras la entrada en vigor del Real Decreto 243/2022 (LOMLOE), que eliminó dicho cómputo en el curso 2022-23, preveíamos una desbandada.
Los datos, sin embargo, muestran una variación muy modesta: la «VARIACIÓN INTERETAPA» (indicativa de la tasa de abandono) de religión en Bachillerato pasó del -19,45 % promedio (2018-2022) al -22,72 % (2022-2026), una diferencia de apenas 3,27 puntos porcentuales. (Mientras tanto, en E.S.O. la «VARIACIÓN INTERETAPA» promedio bajó del -6,91 % (2018-22) al -7,31 % (2022-26), lo que supone un descenso muy ligero, de 0,40 puntos porcentuales).
¿Cómo se explican estos resultados? No niego la existencia y las consecuencias de la «trampa de la nota media», pero el débil efecto que ha supuesto su fin puede deberse a que se haya compensado en buena medida por la reversión de la tendencia secularizadora entre los más jóvenes, según hemos visto al tratar el mito 7. Es decir, que puede ser que los dos efectos de signo opuesto se hayan neutralizado a la hora de apreciarse en los datos estadísticos.
(Continúa en la tercera y última entrega.)
Bibliografía
Las referencias conservan la numeración del artículo completo; por eso no son correlativas en esta entrega (la [1] corresponde al barómetro del CIS, citado también en las otras partes de la serie).
1. Centro de Investigaciones Sociológicas [CIS]. (2026). Avance de resultados del estudio 3577: Barómetro de septiembre de 2026.
16. Conferencia Episcopal Española [CEE]. (s. f.-b). Estadísticas de la Iglesia sobre religión.
17. Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. (s. f.). Alumnado matriculado [Series estadísticas].
18. Picó, J.J. (2026). Informe crítico sobre la Memoria 2024 de la Conferencia Episcopal Española. Observatorio del Laicismo.
19. Real, A. (2013). La clase de religión no es ni quiere ser catequesis. Aleteia.
20. Arrieta, A. (2015, septiembre). Importancia de la asignatura de Religión. Iglesia Navarra.
21. Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización. (2020). Directorio para la catequesis. Editorial EDICE.
22. Rosado, J. (2023, 20 de enero). La asignatura de Religión, en peligro de muerte por la ley Celaá: «Elegirla es una heroicidad». El Debate.
23. Conferencia Episcopal Española [CEE]. (2023). Nota de la Comisión Episcopal de Educación y Cultura: Estadísticas de la asignatura de Religión, curso 2022-23.
24. Protestante Digital. (2008). La clase de religión cae en picado a partir de la primera comunión.
25. Ruiz, R. (2005). Los jóvenes dejan la religión al empezar el bachillerato. 20 Minutos.
26. El Mundo. (2010). La poca demanda está haciendo desaparecer la religión en bachillerato. Vasco Press.
27. Sánchez-Martín, Á., Alpañés, E., y Casse, S. (2026, 31 de mayo). ¿Quiénes son los católicos hoy? La España que encontrará León XIV. El País.
28. Fundación SM. (2026). Jóvenes Españoles 2026 [Informe].
29. Religión en Libertad. (2026, 23 de abril). Nuevas cifras: jóvenes católicos en España, del 28 % (CIS) al 45 % (Fundación SM).
30. Observatorio del Pluralismo Religioso en España (Fundación Pluralismo y Convivencia). (2026). BREC 2025. Informe de resultados: Barómetro sobre Religión y Creencias en España.
31. Segura, J. (2021). Cómo queda la clase de Religión en la LOMLOE. Omnes.
Juan Antonio Aguilera Mochón | Grupo de Pensamiento Laico






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