Nuestro compañero Juan Francisco Casas Muñoz, Maestro de Religión en centros públicos de Granada, comparte con todos nosotros esta reflexión personal sobre el desgaste que muchos docentes experimentamos a lo largo del curso, la falta de recursos, la necesaria colaboración entre familia y escuela, y la realidad cotidiana que vivimos en nuestras aulas.
Cada septiembre ocurre algo maravilloso en los colegios. Los profesores volvemos después del verano con ilusión renovada. Llegamos con ideas nuevas, proyectos, ganas de mejorar lo que salió bien y corregir aquello que no funcionó tan bien el curso anterior. Volvemos convencidos de que este año puede ser mejor.
Porque saben que, aunque el cansancio llegue cada junio, la esperanza siempre vuelve cada septiembre. Porque, a pesar de todo, siguen creyendo que ayudar a formar personas sigue mereciendo la pena.
Lee esta magnífica reflexión cliqueando sobre la imagen:

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