
Raúl Mayoral Benito, abogado y escritor
En un artículo reciente, Raúl Mayoral destacó la importancia de Hakuna como una propuesta juvenil de masas que está revolucionando la evangelización en España.
Autor de "Pregón de combate para jóvenes de espíritu", un ensayo en el que propugna una guía para librar la batalla cultural en defensa de la libertad y por el rearme moral, Mayoral profundiza aquí en la esencia de Hakuna y su papel en la nueva evangelización, destacando su autenticidad fraterna, su formación en el apostolado cultural y su compromiso con la fe.
¿Cómo ha logrado Hakuna conectar con la juventud a gran escala? ¿Qué papel juega la formación en el apostolado cultural en su música y mensaje?
Descubre las respuestas en esta entrevista exclusiva.
-¿Cómo crees que la experiencia de Hakuna en el ámbito parroquial ha influido en su capacidad para conectar con la juventud a gran escala?
-A primera vista, música y juventud sintonizan bien y es una fórmula atractiva. Pero si a un ritmo musical se le añade un mensaje claro y sólido que proporciona un sentido para la vida, y en un contexto de comunidad fraternal, el efecto de la atracción se multiplica, porque por encima de un grupo de músicos y cantantes hay toda una vigorosa labor de apostolado.
-¿Qué papel juega la formación en el apostolado cultural en la misión de Hakuna, y cómo se refleja en su música y mensaje?
-La formación para un católico ha sido siempre una necesidad de las más perentorias. Ser apóstol de Cristo exige saber sus enseñanzas y transmitirlas. En este convulso mundo en que vivimos, en el que impera una cultura de rasgos difusos y con efectos disolventes, la formación es de importancia capital. Que los componentes de Hakuna se instruyen es evidente. Se percibe en las letras de sus temas, en las que sobresale un componente teológico notable. La hondura doctrinal que reflejan sus canciones es patente.
-¿Cómo ves la relación entre la autenticidad fraterna de Hakuna y su impacto en la evangelización a través de la música?
-Hakuna es ya un fenómeno de masas, constituye una marca reconocida tanto por su frescura musical como por su compacta organización. El fruto de una fe común es la unión entre quienes la profesan, de ahí que constituya un grupo muy unido, a pesar de los diferentes caracteres de cada uno de sus miembros. Han creado una urdimbre de caridad y afectos, lo cual resulta también atractivo en un mundo tremendamente individualista, que prefiere alejarse de vínculos y compromisos.
»Creo que Hakuna es una pieza sin la cual ya no es posible conformar el puzzle de la nueva evangelización en España, que arrastra a miles de jóvenes a vivir o intentar vivir la fe. Es la banda sonora de este nuevo tiempo. Y salvando distancias, resulta similar a aquella música de Jarcha que la conciencia colectiva española identificó como la banda sonora de la Transición.
-¿Qué desafíos crees que enfrenta Hakuna al crecer como movimiento juvenil, y cómo pueden mantener su esencia y propósito?
-Como fenómeno social y como marca, Hakuna está plenamente consolidado. Ya ha dejado de ser novedad para transformarse en acontecimiento. Su mayor desafío ahora es mantenerse. Si resultó difícil llegar, mayor dificultad entraña permanecer.
»Ahora bien, no es una moda, porque el Anuncio no va con modas siendo siempre el mismo, y ellos deben perseverar en él. Como todo grupo musical, podría correr el riesgo de morir de éxito, sin embargo, Hakuna no es sólo un grupo musical, sino que representa servicio y humildad. Además, el grupo se renueva constantemente y la savia nueva siempre revitaliza.
-¿Cómo crees que la visión de Hakuna sobre la "batalla del rearme moral" se conecta con la misión de la Iglesia en la sociedad actual?
-De la misma forma que en la Edad Media el arte era una vía de transmisión de la fe entre gentes que no sabían leer ni escribir, la letra de las canciones de Hakuna constituye, asimismo, un cauce de evangelización entre aquellos jóvenes que no viven su fe intensamente o que la ignoran por ser más reacios o estar más alejados de la creencia católica.
»Por la dimensión pública de nuestra fe, los católicos debemos estar presentes en todos los campos de la vida pública, y en especial, en el campo de la cultura, de la creación artística, en este caso, de la música. Y ahí Hakuna ocupa un puesto propicio y relevante del que no debiera desertar.
-¿Qué lecciones crees que otros movimientos juveniles pueden aprender de la experiencia de Hakuna en cuanto a la combinación de fe, cultura y música?
-Como he dicho, es una fórmula casi segura atraer a la juventud con el reclamo de la música, pero en Hakuna hay algo más que música, mucho más que ritmo y movimiento. Hay oración, plegarias y alabanzas al Señor, se transmite una esperanza sobrenatural y se vive el impulso del Espíritu Santo.
»Por ello, hay una Gracia que se derrama en cada uno de sus conciertos y actuaciones, lo que permite extender la fe y profundizar en ella, porque la fe no se propaga solo misionalmente, en extensión, sino también culturalmente, en profundidad.
-¿Cómo crees que la figura de un sacerdote o líder espiritual puede influir en el desarrollo y la dirección de un movimiento como Hakuna?
-El sacerdote ha sido decisivo en el nacimiento y lo está siendo también en el posterior desarrollo de Hakuna, como resulta decisiva la presencia de los sacerdotes en toda labor de apostolado llevada a cabo por una comunidad fraternal.
»La fe se vive en comunidad, participando en la Eucaristía, practicando los Sacramentos, formándose en la lectura de la Biblia y, por supuesto, bajo la dirección espiritual de un cura, que nos orienta, tanto en el orden moral como en el sobrenatural. Sin esta dirección, Hakuna no existiría. A lo sumo, sus primeros miembros habrían constituido un grupo musical en el panorama artístico, pero sin la fecundidad y, probablemente, sin el pujante recorrido de Hakuna.
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