Religión y Escuela

viernes, 24 de julio de 2026

La Iglesia en España relanza la figura del profesor de Religión inspirada en la Escuela de Salamanca

Imagen referencial. Crédito: Comunicaciones Iglesia Católica de Montevideo (ICM) 



Por Nicolás de Cárdenas

Bajo el lema "Cuidar a quienes educan para diseñar nuevos mapas de esperanza", se celebró la primera Escuela de Verano del Profesorado de Religión organizada por la Conferencia Episcopal Española (CEE), que pretende relanzar esta figura inspirada en la Escuela de Salamanca, que celebra su quinto centenario.

Nacida en el siglo XVI en la Universidad de Salamanca, esta corriente del saber transformó la teología, el derecho, Con esta referencia, los impulsores del encuentro defienden que "la Iglesia necesita profesores de Religión que no tengan miedo a pensar desde el Evangelio; docentes arraigados en la fe, profesionalmente competentes, capaces de acompañar las preguntas y fragilidades de sus alumnos y de hacer presente una inteligencia creyente en el corazón de la escuela".

Al encuentro celebrado en Salamanca acudieron responsables diocesanos, profesores y formadores, así como representantes de universidades, centros de formación, instituciones educativas y editoriales.

Con la convicción de que "una Iglesia que desea cuidar la educación debe comenzar cuidando a quienes educan" y de que "la calidad y el futuro de la enseñanza religiosa escolar dependen, en gran medida, de la identidad, la vocación, la formación, la competencia profesional y el acompañamiento" de los profesores, el encuentro procuró renovar la conciencia sobre la necesidad de este cuidado.

Esta reflexión se cristalizó en una serie de acuerdos principales y condiciones para su realización, así como la puesta en marcha de acciones concretas para el curso escolar 2026-2027. Además, se concretaron cuatro peticiones a la CEE, se establecieron compromisos de los actores formativos, se enumeraron los riesgos y se propuso la celebración de un congreso en 2028.

Los acuerdos principales son asumir "el desarrollo profesional como una responsabilidad eclesial compartida", reconocer "la unidad del Sistema de Desarrollo Profesional" e impulsar "una implantación gradual, acompañada y evaluable".

Para alcanzarlos, se considera necesario que se garantice "el carácter formativo y no fiscalizador del proceso", que se reconozca "la diversidad de las diócesis y de las trayectorias docentes" y que se dote a las delegaciones y entidades formativas de recursos suficientes.

En el curso 2026/2027, que comenzará en septiembre, se prevé dar a conocer el Sistema de Desarrollo Profesional de los profesores de Religión, constituir los equipos diocesanos de referencia y realizar un diagnóstico de posibilidades y necesidades.

Peticiones a los obispos

Los participantes en la escuela también determinaron cuatro peticiones a la CEE, la primera es que los obispos faciliten la posibilidad de que se les explique la propuesta para "expresar su aprobación o asentimiento y orientar su desarrollo en las respectivas diócesis".

Además, se piden "instrumentos y acompañamiento para la fase inicial" como herramientas de autoevaluación, orientaciones para las delegaciones, guías para la mentoría o criterios para la formación permanente.

Por último, también se propone a los prelados la coordinación de una "implantación progresiva y participada" del sistema y que se promuevan espacios diocesanos o interdiocesanos de participación.
Una comunidad que comparte una vocación

La Escuela de Verano del Profesorado de Religión identificó tres riesgos para su desempeño y el desarrollo del sistema propuesto: la burocratización que reduzca el esfuerzo de mejora a "formularios, niveles, acreditaciones o procedimientos que terminen ocultando su finalidad principal: cuidar a las personas y acompañar su crecimiento"; la desigualdad de recursos y la sobrecarga de las delegaciones y la fragmentación y la falta de sostenibilidad de las estructuras.

De cara a 2028, se prevé celebrar un congreso "al que llegar con experiencias reales y evaluadas" y que no se limite "a presentar documentos", sino que permita "reconocer y fortalecer un cuerpo profesional" en el que el profesor de religión "se reconozca como una comunidad profesional y eclesial que comparte vocación, identidad, lenguaje, criterios de calidad, recursos, experiencias y responsabilidad educativa".

Fuente: https://www.aciprensa.com/noticias/127083/iglesia-espana-relanza-figura-profesor-de-religion

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