Religión y Escuela

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Religión y cine: Cinefórum sobre la película Ordet (La palabra)

Película: El ciclo Dreyer (2006) 

 La escena de la resurrección de Inger en Ordet (La palabra), provocada por la petición de Johannes y la pequeña Maren, constituye uno de los momentos más sobrecogedores, audaces y estudiados de la historia del cine. 

Ordet no es solo una película; es un tratado cinematográfico sobre la frontera entre la lucidez y la locura, el peso de la intolerancia religiosa y el choque brutal entre la fe abstracta y el milagro terrenal. 

A lo largo del filme se nos muestran dos facciones religiosas enfrentadas y un médico que representa a la ciencia. Todos ellos hablan constantemente de Dios, de teología y de la resurrección en el "más allá", pero ninguno cree realmente que Dios pueda intervenir en el "más acá". Cuando Johannes, recuperada la cordura, afirma que Inger puede volver si se lo piden a Dios, los adultos lo miran con condescendencia, incomodidad o piedad. 

La única que rompe ese muro es la hija pequeña de Inger. Ella posee la fe de la infancia. Es la niña quien le toma la mano a Johannes y le dice con total naturalidad: "Pídeselo". El milagro nace de la inocencia absoluta. 

La niña (Maren) tiene la fe de la inocencia: Ella posee una confianza pura, limpia y desprovista de las dudas de los adultos. No entiende de dogmas, de teología, ni de los límites de la ciencia. Cuando su tío Johannes dice que su madre puede resucitar, los adultos se escandalizan o sienten lástima, pero ella lo cree con total naturalidad y es quien le toma la mano y le pide que lo haga. 

Johannes tiene la fe de la locura y la trascendencia: Johannes —que ha recuperado la cordura tras el impacto de la muerte de su cuñada— tiene la convicción absoluta de que para Dios todo es posible hoy, rompiendo con la fe intelectual y abstracta del pastor y de su padre. Él tiene la "autoridad" y la conexión espiritual para pronunciar la palabra creadora. La conclusión de Dreyer es brillante: Johannes tiene el poder de la palabra, pero no puede actuar solo. Cuando él entra a la habitación, necesita la complicidad de la niña. El milagro se produce porque se junta el canalizador del milagro (Johannes) con el motor que lo activa (la fe pura e inquebrantable de la niña). 

Si le interesa ver películas religiosas completas puede visitar el canal "cine religioso"; @cinereligioso9357   

 


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