Sus tareas incluyen la construcción de aulas y cocinas, la monitorización nutricional infantil y el apoyo directo en orfanatos y centros de discapacidad.
La imagen de una juventud desmotivada y ajena al esfuerzo parece cada vez más alejada de la realidad. Este verano, miles de jóvenes españoles volverán a demostrarlo participando en misiones humanitarias repartidas por cuatro continentes.
Movimientos eclesiales como Hakuna y Regnum Christi, congregaciones como los Salesianos y entidades como Cooperación Internacional han organizado un amplio despliegue de iniciativas solidarias que llevarán a jóvenes desde 4º de la ESO hasta universitarios y profesionales a convivir con comunidades vulnerables en África, Asia, Europa y América.
Con los refugiados de Ucrania
La ONG Cooperación Internacional, con más de tres décadas de experiencia en programas de apoyo a la infancia y la juventud, vuelve a liderar uno de los proyectos más amplios del verano. Sus voluntarios participarán en actividades que van desde el acompañamiento en hospitales y residencias hasta la rehabilitación de viviendas y el refuerzo educativo de menores en riesgo de exclusión.
Más de 570 jóvenes cambiarán las vacaciones tradicionales por la oportunidad de trabajar en países como India, Camerún, Costa de Marfil, Marruecos, Polonia, El Salvador, Gambia, Filipinas y Guatemala. Sus tareas incluyen la construcción de aulas y cocinas, la monitorización nutricional infantil y el apoyo directo en orfanatos y centros de discapacidad.
En Tánger y Asilah, los voluntarios desarrollarán campamentos urbanos y programas de nutrición infantil. En Yamoussoukro, alumnos del colegio Fomento El Prado colaborarán con ADESC en la escolarización de menores y la edificación de infraestructuras básicas, incluido un colegio en N’Gbekro. En Mumbai, trabajarán con Lok Seva Sangam en la atención socioeducativa de familias vulnerables. Y en Polonia, ofrecerán acompañamiento a refugiados ucranianos afectados por la guerra.
Misiones Salesianas: 13 países en América y África
La congregación salesiana enviará grupos de voluntarios a 13 países, entre ellos Guinea Ecuatorial, Honduras, Brasil, Uruguay, Colombia, Venezuela, Guatemala, Bolivia, Angola, México, República Dominicana, Argentina y Egipto.
Los jóvenes participarán en proyectos centrados en menores en situación de vulnerabilidad, colaborando en actividades escolares, de ocio y de acompañamiento personal. Tras meses de preparación, los voluntarios ya conocen sus destinos y se encuentran ultimando los detalles de su viaje.

Muchos jóvenes deciden dedicar parte de su verano a ayudar a los más necesitados.
Hakuna: escapadas solidarias en tres continentes
El movimiento Hakuna vuelve a organizar numerosas "escapadas" para universitarios que desean dedicar parte del verano al servicio. Sus destinos incluyen Calcuta, República Dominicana, Paraguay, Senegal, Ecuador y Costa Rica.
En Calcuta, los jóvenes seguirán el legado de la Madre Teresa, compartiendo tiempo con personas en extrema pobreza. En Senegal, se alojarán con los salesianos del barrio de Palanca, acompañando a niños huérfanos o abandonados.
En Paraguay, convivirán con la fundación Kkottongnae para atender a ancianos en situación de vulnerabilidad. En República Dominicana, trabajarán con inmigrantes haitianos que viven en condiciones precarias. Y en Costa Rica, acompañarán a familias en riesgo social y visitarán la zona indígena de Talamanca para compartir la fe con las comunidades locales.
Regnum Christi: misión evangelizadora y humanitaria
La Juventud Misionera del Regnum Christi ha preparado viajes a Calcuta y a la Riviera Maya en México. Sus voluntarios colaborarán en la preparación de sacramentos, catequesis y apoyo general a las parroquias locales.
También atenderán necesidades humanitarias mediante proyectos de higiene, educación, juegos para niños y pequeñas obras como instalación de techos o pintura de viviendas.
Su actividad misionera ya comenzó en junio, con varios grupos que viajaron a Tánger para iniciar las primeras acciones del verano.
Las iniciativas de estas organizaciones muestran una realidad clara: la juventud española está lejos de la apatía que algunos le atribuyen. Miles de jóvenes dedicarán su verano a construir escuelas, acompañar a personas vulnerables, reforzar la nutrición infantil y compartir su tiempo con quienes más lo necesitan. Una generación que, lejos de quedarse en casa, decide salir al mundo para dejar una huella de esperanza.

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