viernes, 15 de junio de 2018

Yo me apun­to a Re­li­gión

Mons. De­me­trio Fer­nán­dez

http://www.agenciasic.es/wp-content/uploads/2017/02/FernandezGonzalezDemetrio.jpg La cla­se de re­li­gión ca­tó­li­ca en la es­cue­la pú­bli­ca si­gue es­tan­do vi­gen­te, a pe­sar de todo. Lle­vo toda mi vida es­cu­chan­do este cues­tio­na­mien­to acer­ca de la cla­se de re­li­gión, y ahí so­bre­vi­ve esta di­men­sión im­por­tan­te del anun­cio del Evan­ge­lio a ni­ños, ado­les­cen­te y jó­ve­nes de en­se­ñan­za in­fan­til, pri­ma­ria, se­cun­da­ria y ba­chi­lle­ra­to. No fal­tan quie­nes desea­rían que esta asig­na­tu­ra des­a­pa­re­cie­ra, y ha­cen todo lo po­si­ble por eli­mi­nar­la. A pe­sar de todo, en nues­tra dió­ce­sis de Cór­do­ba, el por­cen­ta­je de alum­nos ins­cri­tos en re­li­gión ca­tó­li­ca es muy ele­va­do. En pri­ma­ria, en torno al 90 %. En se­cun­da­ria, en torno al 70 %.
La in­men­sa ma­yo­ría de los pa­dres y de los mis­mos alum­nos eli­gen esta asig­na­tu­ra li­bre­men­te cada año. Eso se debe, en pri­mer lu­gar a los pa­dres, que tie­nen en alta es­ti­ma que sus hi­jos cur­sen esta asig­na­tu­ra. Pero se debe tam­bién a los mis­mos pro­fe­so­res, que se han ga­na­do el pres­ti­gio de sus alum­nos y se han he­cho un lu­gar en el claus­tro en­tre sus com­pa­ñe­ros. La le­gis­la­ción vi­gen­te am­pa­ra este de­re­cho de los alum­nos y de los pa­dres. Se han co­me­ti­do di­ver­sas tro­pe­lías, omi­sio­nes, dis­cri­mi­na­cio­nes, pero des­de dis­tin­tas ins­tan­cias se han plan­tea­do re­cur­sos ju­di­cia­les, que van ga­nán­do­se uno tras otro. Y la cla­se de re­li­gión ahí está. Tan­to la Cons­ti­tu­ción Es­pa­ño­la, como los Acuer­dos Igle­sia-Es­ta­do am­pa­ran este de­re­cho, y no será tan fá­cil su­pri­mir­lo como al­gu­nos pre­ten­den.
Los ho­ra­rios a ve­ces son los me­nos desea­bles; si un alumno se des­cui­da, se da por no apun­ta­do a cla­se de re­li­gión; los pro­fe­so­res, en mu­chas oca­sio­nes son me­nos­pre­cia­dos o des­pre­cia­dos; las ac­ti­vi­da­des com­ple­men­ta­rias no son tan fá­cil­men­te per­mi­ti­das como las de las de­más asig­na­tu­ras. En fin, toda una ca­rre­ra de obs­tácu­los, por­que se tra­ta de la asig­na­tu­ra de re­li­gión ca­tó­li­ca. He de de­cir, en ho­nor a la ver­dad, que la Vi­si­ta pas­to­ral del obis­po a toda la dió­ce­sis in­clu­ye la vi­si­ta a cada uno de los cen­tros es­co­la­res. He vi­si­ta­do to­dos y cada uno de los Cen­tros, con el fin de sa­tis­fa­cer el de­re­cho que tie­nen los alum­nos a re­ci­bir la vi­si­ta de su Pas­tor, y que para mí su­po­ne una co­rres­pon­dien­te obli­ga­ción. No vi­si­to los Cen­tros en vir­tud de nin­gún pri­vi­le­gio del pa­sa­do, sino en vir­tud de un de­re­cho de los alum­nos pre­sen­tes. Y en to­dos los Cen­tros he sido re­ci­bi­do con res­pe­to, ama­bi­li­dad e in­clu­so cor­dia­li­dad. Apro­ve­cho para agra­de­cer a to­dos los di­rec­to­res y pro­fe­so­res esta de­fe­ren­cia con el obis­po.
El lema de este año reza así: “Si te lo cues­tio­nas todo, por qué no ir a re­li­gión”. Se cen­tra este año en el pro­ta­go­nis­mo de los jó­ve­nes, que el Papa Fran­cis­co ha que­ri­do sub­ra­yar con mo­ti­vo del Sí­no­do so­bre los jó­ve­nes. A me­di­da que un chi­co va cre­cien­do, se lo cues­tio­na todo. En esa pers­pec­ti­va se le in­vi­ta a cues­tio­nar­se los mo­ti­vos de ir a cla­se de re­li­gión, de ma­ne­ra que que­de fi­de­li­za­da la asis­ten­cia de los ins­cri­tos y se acre­cien­te en los to­da­vía no apun­ta­dos.
La cla­se de re­li­gión ca­tó­li­ca no es ca­te­que­sis. Eso se da en la pa­rro­quia y se pro­lon­ga en la fa­mi­lia. La ca­te­que­sis tie­ne una pre­cio­sa fun­ción de sus­ci­tar la ex­pe­rien­cia de fe, la ora­ción, la per­te­nen­cia a la Igle­sia. La cla­se de re­li­gión, sin em­bar­go, es una oca­sión per­ma­nen­te para el diá­lo­go fe-ra­zón, tan­to en las ra­zo­nes que hay para creer como en el ra­zo­na­mien­to con­si­guien­te al acto de fe. La fe ca­tó­li­ca no es algo im­pues­to a la ra­zón hu­ma­na, sin más ex­pli­ca­cio­nes. La fe ca­tó­li­ca bus­ca en­ten­der sus pro­pias ra­zo­nes. Ade­más, en el con­tex­to cul­tu­ral en el que vi­vi­mos, so­mos he­re­de­ros de una lar­ga tra­di­ción cris­tia­na, to­da­vía viva en mu­chos co­ra­zo­nes y que ha ge­ne­ra­do una so­bre­abun­dan­cia de arte en to­das sus va­rian­tes: es­cul­tu­ra, pin­tu­ra, ar­qui­tec­tu­ra, or­fe­bre­ría, etc e in­clu­so en el cine. Es una fe que se ha he­cho cul­tu­ra en múl­ti­ples ex­pre­sio­nes. Un niño, ado­les­cen­te o jo­ven debe co­no­cer esa tra­di­ción en la que se in­ser­ta, si no quie­re per­ma­ne­cer anal­fa­be­to para in­ter­pre­tar la cul­tu­ra de su en­torno. Para eso sir­ve tam­bién la cla­se de re­li­gión.
Pa­dres, apun­tad a vues­tros hi­jos a re­li­gión. Maes­tros, se­guid ade­lan­te en vues­tra in­sig­ne ta­rea. De­fen­da­mos en­tre to­dos los de­re­chos de los ni­ños y jó­ve­nes a re­ci­bir re­li­gión ca­tó­li­ca en la es­cue­la. Vale la pena tra­ba­jar­lo para que nun­ca fal­te esta pro­pues­ta en todo Cen­tro pú­bli­co o pri­va­do.
Re­ci­bid mi afec­to y mi ben­di­ción:

+ De­me­trio Fer­nán­dez,
Obis­po de Cór­do­ba

Fuente: http://www.agenciasic.es/2018/06/15/yo-me-apunto-a-religion-2/

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