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sábado, 28 de febrero de 2026

Buscando problemas: las clases de religión

Jesús Bodegas Frías

La polémica de las clases de Religión ha coincidido con el inicio del Ramadán y la Cuaresma. Ambos periodos de ayuno y reflexión. También la religión judía contempla distintos momentos de ayuno y reflexión. En este periodo cuaresmal, León XIV ha propuesto a los católicos una abstinencia en la agresividad verbal, siguiendo su mensaje inicial de trabajar por una paz desarmada y desarmante.

Es cierto que España es un país aconfesional. También que el sistema educativo es público y obligatorio hasta los 16 años. En el tema de las clases de religión, se nos olvida un hecho importante, que es que un buen sistema educativo debe ayudar a crecer al educando en todas sus facetas, adquiriendo unas competencias mínimas en todas ellas.

Las personas somos cuerpo, mente y espíritu. En el sistema educativo hay asignaturas que cubren las competencias del cuerpo y la mente, pero no las del espíritu. Ya que la Educación en Valores Cívicos y Éticos está más centrada en la sociedad, justicia y democracia y en el desarrollo sostenible y la ética ambiental. Por lo tanto hay una carencia en la formación espiritual. En vez de tomar decisiones unilaterales por motivos ideológicos o económicos, sería conveniente sentarnos a dialogar sobre unos mínimos que a todos nos satisfagan. Buscando el mínimo común múltiplo y no el máximo común divisor. No debemos dejar que nuestras ideas nos nublen.

Un mínimo de competencias en formación espiritual hay que integrarlas en la educación y no derivarlas al ámbito meramente privado. Nuestra cultura europea se sustenta en tres pilares: en Roma con su derecho e idea de república; en Grecia con la filosofía y la idea de democracia; y en el judeocristianismo como hecho cultural que irradia a través de la pintura, la escultura, la arquitectura, la literatura, …, incluso en la economía con el Camino de Santiago, las peregrinaciones, las romerías, las fiestas patronales, el turismo cultural. No podemos vivir de espaldas a este hecho cuando desde la geopolítica se pretende ningunear a Europa y su papel en el mundo.

La espiritualidad, la religión y la religiosidad son tres cosas distintas que hay que saber distinguirlas. Hay que establecer un mínimo de base para que cada cual cuando quiera o decida pueda profundizar y buscar cómo vivir su fe y desarrollarla si eso es lo que desea. Y esa fe puede expresarse siguiendo a Jesús, a Yahvé, a Alá, a Buda, a Confucio, a Tao…, o ser agnóstico o ateo. Tampoco los progenitores debemos dejar que el sistema educativo asuma nuestras responsabilidades y competencias en esta materia educativa. Y el sistema educativo y sus gestores tampoco pueden escaquearse confundiendo aconfesionalidad con laicismo y laicismo con laicidad. E intentar imponer su visión ideológica del asunto sólo porque en estos momentos tengan la mayoría aritmética del parlamento.El problema no es sólo de Navarra. Las competencias a veces nos impiden ver la realidad global. El concierto es de España con el Vaticano y habrá que darle una vuelta. Aunque antes hay que consensuar, palabra olvidada en nuestro vocabulario social hoy en día, lo que queremos los españoles, creyentes o no, cristianos o no. Gobernar consiste en resolver los problemas de los ciudadanos, no crear nuevos. También hay que respetar a todos y legislar para todos. El consejero Gimeno tiene bastantes problemas más importantes sobre la mesa de su despacho como para crearse uno nuevo.

Fuente: https://www.diariodenavarra.es/contenidos/participacion/cartasaldirector/2026/02/27/buscando-problemas-clases-religion.html

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