Religión y Escuela

jueves, 5 de noviembre de 2026

Día de la Iglesia Diocesana | Inés Pou, profesora de religión en un colegio público de Barcelona: “Para algunos de mis alumnos, quizá sea la única persona que les hable de Dios”

 

Inés Pou, profesora de religión día de la iglesia diocesana Regnum Christi

LomásRC

Inés Pou vive su fe y su vocación docente en una escuela pública de Barcelona, donde imparte Religión a 18 grupos de Primaria. Con motivo del Día de la Iglesia Diocesana, que se celebra el 8 de noviembre de 2026, comparte su experiencia de trabajar enviada por el obispo, en un entorno de gran diversidad cultural y religiosa. “Cada mañana, cuando salgo de casa, tengo la conciencia de que voy 'de misiones’”, explica esta miembro laica del Regnum Christi.

Hasta 2025, Inés había desarrollado su labor profesional en obras de apostolado del Regnum Christi, los últimos 21 años como coordinadora y profesora de Religión. Desde el curso pasado trabaja en un centro público de máxima complejidad, con alumnado procedente mayoritariamente de familias inmigrantes y con situaciones personales y familiares difíciles. Ha recibido del obispo la Missio, el envío para ejercer su tarea en nombre de la Iglesia. Una nueva etapa que vive con una convicción: “No hace falta irse a otro continente para vivir en tierra de misión”.

 

Inés con los alumnos de una de sus 18 clases semanales que da en un colegio público de Barcelona
Inés con los alumnos de una de sus 18 clases semanales que da en un colegio público de Barcelona.
Como profesora de Religión en la escuela pública, desarrollas tu labor en nombre de la Iglesia, y es la diócesis la que te envía. ¿Qué significa para ti esta responsabilidad?

Concibo mi labor en la escuela pública como una misión. De hecho, para ejercer como profesora de Religión en la diócesis recibimos la Missio del obispo, que es el encargo y el envío para realizar esta tarea en nombre de la Iglesia. Tuvimos una celebración de envío en la que nos fue entregada la Missio. Fue un momento bonito, que me ayudó a tomar todavía más conciencia de la responsabilidad y de la misión que se me confía.

 

Cada mañana, cuando salgo de casa, tengo la conciencia de que voy “de misiones”. Y es que no hace falta irse a otro continente para vivir en tierra de misión: aquí mismo, en Barcelona, tenemos realidades que nos necesitan muchísimo.

 

Trabajo en una escuela de máxima complejidad, con un alumnado formado mayoritariamente por niños de familias inmigrantes y con situaciones personales y familiares muy difíciles. Allí represento a la Iglesia y soy consciente de que, para algunos de estos niños, quizá sea la única persona que les hable de Dios. Eso supone una responsabilidad enorme.

 

Siento que estoy llamada, ante todo, a ser testimonio de su amor: transmitirles que Dios les quiere profundamente, que cada uno es valioso y que la fe se puede vivir con alegría. Más que grandes discursos, creo que necesitan encontrar en mí un testimonio cercano y coherente.

 Siento que estoy llamada, ante todo, a ser testimonio de su amor

 ¿Qué diferencias encuentras respecto a tu experiencia en un colegio del Regnum Christi?

Quizá la más significativa es la falta de comunidad en el día a día, al no tener un equipo de pastoral con el que trabajar. Ahora, en cierto modo, me toca vivir mi día a día sin comunidad, más individualmente, en un entorno mucho más secularizado. También echo en falta la capilla, que, evidentemente, no hay en los colegios públicos.

 

Otro gran reto es saber situarme bien en el contexto de la escuela pública. En los colegios del Regnum Christi, la asignatura de Religión se desarrolla en un ambiente de fe compartida. Aquí, en cambio, el perfil del alumnado es muy diferente: me encuentro con una realidad cultural, social y religiosa muy diversa.

 

Tengo alumnos sijes, musulmanes, cristianos de otras confesiones y niños de realidades muy distintas. Esto me exige mucha sensibilidad y respeto, saber escuchar, acoger y valorar que hayan elegido estar en clase de Religión. No se trata de imponer, sino de ofrecer, de compartir y de dar a conocer nuestra fe desde el respeto a cada persona.

 

Por eso intento adaptarme mucho a cada grupo y a cada realidad. Pero hay algo que siempre está presente en mis clases: transmitirles, de una manera u otra, el amor inmenso de Dios por cada uno de ellos. Si consigo que alguno descubra, aunque sea un poquito, que es profundamente amado por Dios, ya habrá merecido la pena.

 

Inés, junto a otros profesores de religión recibiendo la missio copia
Inés, junto a otros profesores de religión recibiendo la missio.

 

 Vivimos en una sociedad cada vez más secularizada. ¿Cómo experimentas esta realidad en la escuela pública y qué oportunidades encuentras para hablar de Dios con tus alumnos?

Es verdad que no siempre es fácil. La escuela pública es laica y la fe no forma parte del ambiente cotidiano del centro. Sin embargo, también me he encontrado con profesionales que respetan mi labor y valoran lo que puedo aportar al centro.

 

Creo que ser profesora de Religión te convierte, de alguna manera, en un referente. No solo para los niños, sino también para algunos compañeros. En el aula, especialmente en los cursos superiores, surgen preguntas y temas que despiertan inquietudes profundas.

 

A veces, a partir de una historia o de un contenido de clase, se abren conversaciones que van mucho más allá de la asignatura. Los alumnos comparten sus dudas, sus preocupaciones, sus experiencias y, poco a poco, te van dejando entrar en su mundo. A veces, el primer paso para acercar a alguien a Dios es sencillamente hacerle sentir que alguien se preocupa de verdad por él.

 La alegría de quien se sabe amado por Dios es, muchas veces, el mejor anuncio

 ¿Hay alguna experiencia con un alumno que te haya ayudado a descubrir que enseñar Religión es mucho más que impartir una asignatura?

Llevo todavía poco tiempo, pero diría que no hay semana en la que no viva alguna pequeña experiencia que me lo recuerde. Me encuentro con niños que tienen dificultades de conducta y cuya actitud cambia cuando se sienten queridos, cuando reciben una muestra de afecto sincera o cuando descubren que alguien les mira con cariño y confía en ellos.

 

También están las preguntas de los alumnos de sexto, que dejan sus inquietudes en una “caja de preguntas”. Algunas son verdaderamente profundas y revelan corazones que buscan respuestas, que se hacen preguntas sobre la vida, sobre Dios, sobre el bien y el mal…

 

Son pequeños momentos que me confirman que detrás de cada alumno hay una historia, unas necesidades y un corazón que merece ser escuchado. Y que enseñar Religión es mucho más que explicar unos contenidos: es crear un espacio en el que puedan sentirse acogidos, hacerse preguntas y descubrir que Dios les ama.

 

Un grupo de alumnos de Inés durante una de sus actividades
Un grupo de alumnos de Inés durante una de sus actividades.
Con motivo del Día de la Iglesia Diocesana, ¿cómo te ayuda tu pertenencia al Regnum Christi a participar en la misión evangelizadora de la diócesis?

Creo que hay tres aspectos que me ayudan especialmente a vivir esta misión. El primero es dar testimonio de la propia fe con alegría. Durante mis primeros años en Everest School tuve la suerte de trabajar con una consagrada, María Elena Miranda, de quien aprendí mucho también a través de su testimonio. Me enseñó, sin necesidad de grandes explicaciones, que transmitir el amor de Cristo con alegría atrae a los niños. La alegría de quien se sabe amado por Dios es, muchas veces, el mejor anuncio.

 

El segundo es tener una mirada misionera. Sentirme enviada, saber que estoy en tierra de misión y que Dios me pone delante a unas personas concretas a las que puedo acercarme, querer y servir. He aprendido que la misión no siempre consiste en hacer grandes cosas, sino en estar disponible y responder con generosidad allí donde uno está.

 

Y el tercero es acompañar. Acoger, escuchar, interesarme de verdad por cada alumno y por cada compañero. Es algo que llevo muy interiorizado después de tantos años de experiencia educativa.

 

En definitiva, intento vivir esta nueva etapa como una oportunidad de llevar el amor de Cristo allí donde estoy. Sabiendo que no depende todo de mí, pero procurando poner al servicio de la Iglesia y de estos niños todo lo que soy y todo lo que he recibido.


Fuente: https://regnumchristi.es/dia-de-la-iglesia-diocesana-ines-pou-profesora-de-religion-en-un-colegio-publico-de-barcelona-para-algunos-de-mis-alumnos-quiza-sea-la-unica-persona-que-les-hable-de-dios/

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