viernes, 7 de febrero de 2014

La prueba de la existencia de Dios

Según el plan de estudios actual de la enseñanza de la Religión en España, en el 2º curso de secundaria, con 12-13 años, se estudia el hecho religioso, la capacidad de trascendencia del hombre y su posibilidad de conocer a Dios, la diferencia entre lo profano y lo sagrado, que mediaciones hay entre Dios y los hombres... temas estos que se vuelven a retomar tres años más tarde en el primer curso de bachillerato. Son ciertamente asuntos muy importantes e interesantes, pero que no resultan sencillos de explicar, a menos a priori.

En Bachillerato, con los alumnos más mayores y en teoría más formados trato de entrar en estos temas en profundidad, definiendo y profundizando en cada concepto, pero para los alumnos del primer ciclo he de hacerlo de forma más superficial y que apele más a su experiencia. Así que utilizo uno de esos recursos que llaman su atención y que les impacta.

- Vamos a ver, el ser humano puede llegar al conocimiento de la existencia de Dios, de hecho tengo aquí mismo la prueba de que Dios existe.

- ¿De verdad?- responden los chicos entre incrédulos y sorprendidos

- Por supuesto, ¿queréis que os la enseñe?

- ¡Claro!

En ese momento y de forma totalmente teatral introduzco mi mano en el bolsillo y con un gesto solemne extraigo un bolígrafo y levantando el brazo lo muestro a toda la clase

- Aquí lo tenéis...esta es la prueba...¡Dios existe!

Los chavales me miran estupefactos tratando de adivinar cuanta marihuana habré fumado esa mañana. Haciéndome el sorprendido ante su perplejidad continúo

- ¿Qué pasa, acaso no lo veis?

- ¡Pues no!- Gritan todos al unísono

- ¿Cómo que no?. Veamos, lo que tengo en mi mano es un objeto común ¿verdad?

- Pues sí.

- Según mis sentidos puedo comprobar que se trata de un objeto pequeño – lo observo como si estuviese realmente realizando un estudio minucioso de él - formado por dos cilindros concéntricos... si abriese el interior vería que posee una sustancia viscosa de color oscuro y un dispensador en la punta- los chicos en ese momento ya no tratan de adivinar mi estado de salud, están convencidos que padezco un trastorno profundo desde mi nacimiento, continúo- Por mi capacidad de inteligencia y memoria sé que el objeto se llama bolígrafo y que está hecho en un material llamado plástico que no existe en la naturaleza y que es totalmente utilitario cuya principal misión es facilitar la escritura.

Hasta ahora mis alumnos siguen el hilo de la argumentación con el más probable pensamiento de averiguar cómo leches voy a relacionar todo eso con la existencia de Dios.

- Pero todo eso me hace sorprenderme y maravillarme de la capacidad del ser humano que es capaz de crear materiales que no existen. Además detrás de ese simple objeto seguro que se encuentra un ingeniero o un diseñador industrial que ha estudiado durante años y años para conseguir la realización de un objeto aparentemente simple pero que resulta genial en su utilidad. Es increíble por tanto el ser humano, su capacidad de esfuerzo, de inventiva, de creación...

Algunos de los chavales empiezan a darse cuenta de los nuevos matices de mi discurso.

- El hombre, que gran ser, una simple suma de átomos, que a fin de cuentas son exactamente los mismos que los de una boñiga de vaca- risas – pero con capacidad de crear, de trabajar, de ilusionarse, de proyectarse a sí mismo en el futuro... Pero, un momento – adopto una falsa postura del que acaba de tener una gran ocurrencia – si tan solo es una suma de sustancias como los de la boñiga, ¿de dónde le vienen tantas capacidades, tanto poder?, por que a sí mismo no se las ha podido dar, si no todas las boñigas de vaca serían premios Nóbel – más risas – es más, ni siquiera sería capaz de crearse a sí mismo, tiene que a haber alguien externo a él que lo haya creado y le haya proporcionado todo

Casi todos los chavales ya han pillado por dónde voy.

- Y ese alguien tiene que ser muy poderoso, todopoderoso diría yo, para crear y dar tantos dones a un simple conglomerado de sustancias... y además tiene que ser muy bueno, todo bondad diría, por que si no es así no se entiende como le ha pasado tanto de su propio poder, como hecho a su imagen... la bondad máxima, todo él amor.

Ya no queda nadie que no haya pillado la idea, así que concluyo.

- Un momento... - me hago el sorprendido con mi misma argumentación- un ser todopoderoso, de amor, que ha creado al hombre a su imagen y lo ha dotado de tantos dones... sólo puede ser Dios, ¡Dios existe, es cierto!... ¡y tengo la prueba en mi mano! - y vuelvo a levantar el bolígrafo con un gesto parecido al del capitán del Valencia levantando la copa de Campeón de Europa.

Alguno de los chicos celebran mi ocurrencia, otros, los más “duros” gesticulan como si aquello no fuera con ellos.

La capacidad del ser humano para llegar al conocimiento de Dios, la facultad del hombre de conocer su realidad y de trascender a ella por su dimensión espiritual, el paso de lo profano a lo sagrado, las mediaciones entre Dios y su criatura como el conocimiento de sus propias capacidades... todo ello a través de la observación de un bolígrafo... uhm, no está nada mal.
Fuente: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=33768

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