En el tiempo de Cuaresma podemos centrarnos desde la clase de Religión en lo que significa antropológica y religiosamente la tentación.Ofrecemos una propuesta a partir de unas imágenes de Agustín de la Torre que podemos realizar en la ESO y Bachillerato
El primer domingo de Cuaresma se centra en el Evangelio de las tentaciones de Jesús en el desierto (Mateo 4,1-11; Lucas 4,1-13), donde tras 40 días de ayuno es tentado por el diablo. Jesús vence al mal mediante la Palabra de Dios, preparándose para su misión pública y enseñando a resistir el egoísmo y la búsqueda de poder». En la clase de Religión Católica podemos partir de esos textos para abordar qué es eso de la tentación que aparece en el Evangelio y que pedimos a Dios en el padrenuestro –la oración que Jesús nos enseñó– que no nos deje caer en ella.
- Nuestra idea de tentación
Podemos partir de la idea que nosotros tenemos de tentación. Se puede hacer de la siguiente forma:
- Recordar el padrenuestro, la oración de los cristianos.
- Centrarse en la sexta petición: ¿Cuál es?
- “No nos dejes caer en la tentación”: ¿qué puede significar?
- Definir lo que, según nosotros, es la tentación.
- Hacer una lista de tentaciones que nosotros podemos tener: cada uno señala tres.
- Profundizar en lo que es la tentación
Después de ese primer acercamiento, podemos reflexionar sobre lo que ha salido. Lo hacemos a partir de esta definición:
“La tentación es la incitación, atracción o impulso a realizar una acción que se sabe o se sospecha es perjudicial, inmoral o incorrecta, a menudo ofreciendo un placer inmediato a cambio de consecuencias negativas a largo plazo. Puede manifestarse como un deseo interno o una provocación externa, actuando como una trampa que busca desviar a la persona de sus principios”.
- ¿En qué coincide sobre nuestra definición de tentación? ¿En qué se diferencia?
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