sábado, 4 de marzo de 2017

Primer domingo de Cuaresma: Ciclo A: LAS TENTACIONES EN EL DESIERTO


Desierto, en la biblia, puede tener una doble significación: lugar de encuentro con Dios, intimidad, diálogo. Donde Yahvé llama al pueblo. Y tierra inhóspita, árida, dura. El anti Edén. Lugar donde se libra el combate con el Mal. Por tanto, es tierra de bendición y de maldición. Oasis benéfico o prueba cruel

Tentación no es la inclinación al mal, sino que es un poder en acción; un manos a la obra, con intención de romper o separar. Probar la resistencia de una persona, controlar su constancia.

En el relato de Mateo, el tentador intenta separar a Jesús del proyecto del Padre, de su camino de Mesías doliente, rechazado y humillado, a cambio de un camino de facilidad, triunfo y poder. En un diálogo a golpe de citas de la Escritura. El diablo propone, para alejar a Jesús de su camino de la cruz, varias esperanzas mesiánicas

Primero, uno que consiste en una esperanza terrena, que se limita al bienestar económico ( piedras-pan) .  Es reducir la esperanza de la salvación a un proyecto material

Luego, otro bajo el signo de lo espectacular (tirarse desde el alero del templo), que evite el camino difícil de la fe para abrirse a un escenario donde se obligue a Dios a intervenciones milagreras, que alejen toda duda y toda búsqueda

Por último, en tercero encarnado en los zelotas: el del poder aún a costa de la violencia y la guerra: lejos del camino del amor, la misericordia y la libertad. El camino del dominio, la subyugación y la fuerza…” para mayor gloria de Dios”

Jesús rechaza debidamente estas sugerencias y refuerza su determinación y voluntad de seguir sólo el camino establecido por el Padre; reafirma su fidelidad al proyecto divino, sin concesiones a desviaciones o distracciones como son el éxito y la popularidad: No sólo de pan… (el hombre es algo más que estómago y cartera); que sus horizontes no se pueden confiscar por la búsqueda exclusiva y obsesiva del bienestar económico, por las modas, el consumismo y conformismo. Que el hombre no viene aquí sólo para producir, acumular o medrar, Tiene que aprender a tener hambre de Dios

“No tentaras al Señor tu Dios…. El camino de la fe pasa tambien por los temibles silencios de Dios, la oscuridad, la duda, las contradicciones. La fe no se nutre de milagros o prodigios, sino de paciencia, espera, coraje. Hay que preferir la confianza a los signos           

Está escrito: al Señor sólo adorarás …Es necesario deshacerse de los ídolos, unificar, centrar la vida en la esencial, no perderse en cosas efímeras, resistir los cantos de sirena de la vanidad t el orgullo

A destacar: 1) las tentaciones no se agotan en este prólogo; toda la vida de Jesús está atravesada por ellas, que proceden o del gentío, los jefes, ciertos grupos…los mismos discípulos. Sin cesar tiene que dejar claro el alcance y sentido de su forma peculiar de ser Mesías. La fidelidad al Padre la paga, de sobra, con el alto precio de la incomprensión y la soledad

La escena de hoy tiene un importante paralelismo con el “paso” de Israel por el desierto: Jesús, nuevo Israel que afronta las mismas, pero Cristo resulta vencedor; Israel salió derrotado.

Nosotros, la Iglesia de nuestros tiempos, debemos estar confrontando nuestra vida con esta página evangélica, ara garantizar su autenticidad en la misión y purificar las adherencias deformantes que la vuelven gris y opaca. La resistencia a las seducciones “reductoras” que apuntan hacia la comodidad, el éxito y el poder encuentran su fuerza aquí

Y el cristiano debe ajustar cuentas con la escena que se desarrolla en el desierto para recuperar su identidad y sentido en el mundo y la sociedad
Bien es verdad que un día Jesús convertirá multiplicará los panes para saciar a la gente que le seguía, pero no transformará las piedras en pan, sino que servirá de lo poco que aporta un muchacho: el milagro, nos da a entender, está en el compartir
Más tarde Cristo será glorificado y ensalzado, pero no sobre el alero del templo, sino desde al árbol de la Cruz. Y no aceptará la invitación a bajarse, salvará a todos perdiendo su vida. Es el el “paso” del discípulo, que no puede eludir el camino incómodo del Calvario

Se pondrá de rodillas, en Getsemaní, no ante Satanás sino ante el Padre para pedirle que se haga su voluntad; ante los apóstoles para lavarle los pies, poniendo patas arriba todos los criterios de grandeza posibles. Su grandeza está en el servicio. Y así nos quita toda posibilidad de usar a Dios a nuestro antojo o arbitrio.

En resumen, nos deja claro que cuando se dice Dios apelamos a su voluntad No es de recibo invocar ese nombre como rampa de lanzamiento para nuestros proyectos y codicias, disfrazadas de motivaciones falsamente religiosas
Hay que saber dejar a Dios ser Dios  

Francisco Aranda Otero

Fuente: vía e-mail.

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