domingo, 27 de marzo de 2016

Al alba...fue al alba

Es la reflexión que he he colgado en la web de Santiago y que os ofrezco, por sí os puede ayudar en esta Pascua de Resurrección.
Fraternalmente
Paco Aranda
I PASCUA-C



Sucedió al alba, aunque casi nadie lo creía ni lo esperaba. Andaban cabizbajos, llorosos y con la mezquina esperanza de volver  cada uno a sus andadas. ¿Será posible, se preguntaban, que aquellos labios hayan enmudecido para siempre? ¿que aquellas manos hayan dejado definitivamente de acariciar y curar, clavadas a un madero como las vimos? 


        En eso estaban, sin rumbo, de aquí para allá, mientras lloraban sus recuerdos y hacían sus cábalas. Pero alguien les alarmó: YA NO ESTA ENTRE LOS MUERTOS, su muerte ha sido despertada, la tumba vacía y sólo hospeda la nada. Y la cosa es que no sabían explicarlo: pero el sepulcro estaba vacío. Y empezaron a ponerse nerviosos, y corría, como un reguero, el rumor de la noticia más inesperada e insólita. ¿Será posible que sea verdad y haya resucitado tal y como nos había, tantas veces, advertido?


        Fue al alba. Sucedió al alba. Y las lágrimas ya no eran de dolor por la pérdida del ser querido, sino de alegría por la emoción del reencuentro con el Maestro y el Señor. La noche y su oscuridad  habían dejado paso a la luz del alba. Fue al alba. Los colores de la vida que nacieron de la voluntad creadora de Dios, volvían a brillar en aquella mañana luminosa. Fue al alba.


        La penúltima palabra que correspondió a una proclama sin sentido, a la condena del justo, a la asfixia de la verdad y al asesinato de la vida, no tuvo más remedio que ceder a la Palabra que se hizo hombre, hermano, historia y Pascua renovada


Los cristianos hoy encendemos el cirio, cuya luz nos acompaña por los intrincados vericuetos de la vida e ilumina nuestras zonas oscuras. La luz del cirio pascual nos habla de perdón, gracia, abrazo de Dios, acogida y bendición. Todo lo que hizo. – y todo lo hizo bien- ha sido ratificado por el Dios de la Vida. Por eso entonamos el canto de los vencedores, el canto de la alegría, no producto del cálculo o de nuestras pretensiones, de nuestras nostalgias o insidias; sino el canto dulce y apasionado, un brindis de triunfo que no quiere ser triunfalista. Cristo ha vencido, con su resurrección su muerte y la nuestra; han concluido la mentira, el engaño; no queda hueco para el enfrentamiento ni para la ruptura. Pero hay que tomar el relevo; seguir en la brecha: ni la injusticia, ni el odio, ni el engaño, ni la miseria…deben seguir teniendo un sitio entre nosotros. Para eso estamos. Por eso sucedió al alba. Fue al alba. 


Estamos en el  comienzo del día; a partir de este momento, pese a nuestro hastío, lentitud, desidia, pereza y cobardía…sabemos que Dios nos ha abierto su casa; nos acoge; nos redime; tenemos sitio, todos tenemos sitio, junto a El, Dios se sigue revelando vivo, Nuestro papel no es custodiar tumbas vacías, archivos empolvados, códices enmohecidos, reliquias del pasado… sino, como las mujeres, unir cabos sueltos, recordar, anunciar  y contagiar que está vivo. No lo encontraremos donde no está- en la muerte y entre los que siembran la muerte - sino entre los que viven y aman la vida, aunque nuestro testimonio pueda parecer un desvarío.



Por eso, al alba decimos: Hermanos Cristo nuestra Pascua, ha resucitado. Verdaderamente, ha resucitado.
 

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