viernes, 5 de febrero de 2016

El evangelio de este domingo

Excelente material enviado por nuestro compañero y sacerdote Paco Aranda.
Gracias.

Probablemente en mi juventud hubo una vivencia fervorosa de vocación. Me sentí llamado/a....
 ¿Cómo están las ascuas de esa experiencia ardiente?
¿Como un rescoldo apagado, o vivo?
 ¿Necesito avivar esa experiencia, o por lo menos volver a ella, para retomar conciencia del llamado que Dios me hace?

- ¿Qué es la vocación: ¿algo que tiene un fundamento fuera de nosotros mismos, algo que reside en nuestro corazón, o en nuestra decisión?
- ¿Puede un joven ser cristiano sin decidir discernidamente ante Dios qué hacer con su vida como totalidad?
- Reflexionar-dialogar sobre este pensamiento (especialmente para la reunión del grupo juvenil):
- “No sé de privilegio más atractivo que éste de haber encontrado la vocación, de haberse encontrado uno a sí mismo. La mayoría de los mortales vive como descaminada. Acepta su destino con resignación pero no sin la secreta esperanza de eludirlo algún día. Sólo son felices aquellos que saben que la luz que entra por su balcón cada mañana viene a iluminar la tarea justa que les está asignada en la armonía del mundo”.



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