viernes, 27 de marzo de 2015

"Un currículo de Religión polémico"

La publicación del currículo de la enseñanza de Religión Católica para Educación Primaria, Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato en el Boletín Oficial del Estado se ha visto envuelto de una gran polémica generada no sólo en prensa escrita sino hasta en programas televisivos. Un profesor de Religión malagueño reflexiona sobre este aspecto.
El hecho es que esta polémica se mantiene desde que España firmó en 1979 los Acuerdos con la Santa Sede donde se establece la enseñanza de Religión Católica "en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales".
Multitud de titulares denuncian que los alumnos de Religión estarán obligados a rezar en la escuela, como antiguamente, atendiendo a la existencia de un estándar de aprendizaje que establece la memorización y reproducción de "fórmulas sencillas de petición y agradecimiento" (Cf. 3.2, Bloque 1, 1º Primaria) o que el alumno exprese "oral y gestualmente, de forma sencilla, la gratitud a Dios por su amistad" (Cf. 4.3, Bloque 1, 2º Primaria). Concluyendo que el nuevo currículo de Religión introduce la catequesis en la escuela.
Resulta bastante sospechoso que el currículo de enseñanza de otras confesiones religiosas también publicado en el BOE con meses de anterioridad, haya pasado “desapercibido” por los medios de comunicación, incluso para quienes abogan por la expulsión del sistema educativo de todo tipo de enseñanza religiosa, y sólo genere polémica el de Religión Católica.
Cualquiera que realice una lectura atenta y sin prejuicios de los nuevos currículos podrá observar que los contenidos enunciados por la Conferencia Episcopal Española (CEE) para la asignatura en el marco de la LOMCE, enfatizan el aprendizaje de la doctrina católica desde una perspectiva confesional, al igual que en las demás confesiones religiosas que tienen suscritos acuerdos con el Estado, alejándose de una concepción culturalista la enseñanza de la religión más enfocada a mostrarse como parte de un legado histórico y cultural o al estudio comparado de las religiones. De ahí la omisión de algunas referencias a otras creencias religiosas que estaban presentes en el anterior currículo de Educación Secundaria Obligatoria, por ejemplo. El currículo es coherente con la formación de los alumnos en los valores y creencias del catolicismo.
Pero también es cierto que marca mejor la distancia entre Enseñanza Religiosa Escolar y catequesis, las cuales, aunque complementarias, no se pueden identificar. El nuevo currículo parte de un principio: se trata de una asignatura que comparte los mismos objetivos de etapa que el resto de áreas. Se abandona el enunciado de contenidos y criterios de evaluación bajo densos párrafos doctrinales con una evidente orientación catequética y se estructura teniendo en cuenta las exigencias de la nueva configuración del currículo escolar. Siendo así, muestra de forma clara y concisa los contenidos de aprendizaje y evaluación, bajo procedimientos competenciales como son la observación de la realidad religiosa y búsqueda y tratamiento de información (aprender a conocer, aprender a hacer), y la reflexión crítica y exposición y argumentación de creencias propias (dar razón de su fe) y ajenas (aprender a convivir y aprender a ser). Fomentando la interdisciplinariedad y el trabajo cooperativo.
Y así queda expresamente manifiesto en la introducción del currículo de Primaria y ESO donde se subraya que "lejos de una finalidad catequética o de adoctrinamiento, la enseñanza de la religión católica ilustra a los estudiantes sobre la identidad del cristianismo y la vida cristiana". Dando pleno sentido a su razón de ser: el diálogo fe-cultura.
Las claves de la nueva asignatura de Religión Católica
En Primaria y Enseñanza Secundaria Obligatoria
El desarrollo del currículo se estructura en cuatro grandes bloques que parten del sentido religioso del hombre, continúan con el estudio de la revelación; Dios se manifiesta al hombre y lo hace en una historia concreta, con personajes y situaciones que el alumnado debe conocer y que contribuirán a su comprensión del mundo. Dicha revelación culmina en Jesucristo y el mensaje evangélico, centro del tercer bloque del currículo y eje vertebrador de la asignatura. Por último, se estudia la Iglesia como manifestación de la presencia continuada de Jesucristo en la historia.
En Bachillerato
La Religión en Bachillerato es de oferta obligatoria para los centros y de carácter voluntario para los alumnos. El currículo de religión en Bachillerato propone la división de sus contenidos en cuatro bloques temáticos: antropología cristiana, doctrina social de la Iglesia, relación razón, fe y ciencia y, por último, la Iglesia como generadora de cultura a lo largo de la historia. De este modo, se pretende que el alumno disponga de los suficientes conocimientos, procedimientos y actitudes que le permitan dar respuesta, desde la cosmovisión cristiana, a los retos que le presenta el mundo contemporáneo. Siendo esta respuesta el exponente máximo del pretendido diálogo fe y cultura.
El camino hasta aquí
Quizás se pueda comprender mejor la situación de la enseñanza religiosa y su profesorado a través de un breve recorrido histórico, presentado por la versión digital del diario 20minutos el cual reproduzco a continuación:
  • 1953. El Concordato regula todo lo relativo a la asignatura de Religión en España. La materia es ordinaria y obligatoria en todos los centros docentes. En los centros de Primaria los maestros son los competentes para impartir la asignatura, y en los estatales, los sacerdotes o religiosos.
  • 1978. La Constitución garantiza, en su artículo 27.3, "el derecho de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones".
  • 1979. El Gobierno español (UCD) y la Santa Sede firman el Acuerdo Específico de Enseñanza y Asuntos Culturales, que recoge lo relativo a la asignatura de Religión. Desde Preescolar hasta BUP se incluye la enseñanza de Religión Católica en todos los centros de educación en condiciones equiparables a las demás disciplinas. No tiene carácter obligatorio para los alumnos, pero los centros deben ofrecerla obligatoriamente. El obispo propone a la autoridad académica a la persona competente para impartir la materia.
  • 1980. El Gobierno (UCD) negocia con la Iglesia el Estatuto de Centros Escolares y las órdenes en materia religiosa, que proponen la Ética como asignatura alternativa a la asignatura de Religión, ambas obligatorias y con valor académico.
  • 1983. Bajo el nuevo gobierno del PSOE se suprime de los centros experimentales de la Reforma de las Enseñanzas Medias la asignatura de Ética como alternativa a la Religión y el horario de esta materia se reduce a una hora.
  • 1989. Javier Solana, ministro de Educación (PSOE), incluye en el Libro Blanco para la Reforma del Sistema Educativo un área de Religión de oferta obligada para los centros, pero voluntaria para los alumnos.
  • 1991. La LOGSE y los decretos de Enseñanzas Mínimas reducen el horario de la asignatura de Religión y su alternativa, la Ética, que es sustituida por un "estudio asistido o vigilado". Ambas disciplinas quedan como un apéndice del currículo sin repercusión académica.
  • 1994. El Tribunal Supremo anula el "estudio asistido" como alternativa a la Religión en Primaria, Secundaria y Bachillerato. La enseñanza de Religión Católica "no se hace en condiciones equiparables a las demás áreas o materias fundamentales", según sentencia el Alto Tribunal.
  • 1995. Entra en vigor el Real Decreto aprobado en diciembre de 1994 por el que la asignatura de Religión Católica es de obligado ofrecimiento por los centros y optativa para los alumnos; es materia evaluable, pero no computa en la nota media para el acceso a la universidad.
  • 2003. La Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE), aprobada por el Gobierno del PP, introduce la creación del área Sociedad, Cultura y Religión, con dos vertientes, una confesional, Religión Católica, y otra aconfesional, Hecho Religioso. Ambas materias serán evaluables y computables para la nota media desde Primaria hasta Bachillerato.
  • 2004. Se paralizan algunos aspectos de la LOCE, entre ellos, lo referido a la asignatura de Religión. Ese año, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) pone en marcha la Ley Orgánica de Educación, LOE, sustituta de la anterior y cuyo proyecto mantiene la asignatura de Religión, que se "ajustará" a los Acuerdos de 1979 y 1992 con otras confesiones.
  • 2006. Se aprueba la LOE, que establece que la asignatura de Religión será de oferta obligatoria para los centros y optativa para los alumnos. La LOE señala que esta materia se ajustará a los acuerdos suscritos con la Santa Sede. Tendrá dos vertientes: la confesional (de religión católica u otras) y la aconfesional, denominada Historia y Cultura de las Religiones.
  • 2007. El Consejo de Ministros aprueba un Real Decreto de desarrollo de la LOE por el que los profesores de Religión de los centros públicos tendrán un contrato laboral indefinido, y la confesión religiosa que los propuso para la docencia tendrá que hacer una propuesta de revocación ajustada a derecho cuando dejen de cumplir los requisitos para impartir las clases.
  • 2013. El Gobierno (PP) aprueba la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), que vuelve a dar plena validez académica a la asignatura de Religión y establece una "alternativa fuerte" a la misma, las dos demandas fundamentales de la jerarquía de la Iglesia Católica desde que se aprobó la LOGSE en 1990. La materia alternativa pasa a denominarse Valores Sociales y Cívicos en Primaria y Valores Éticos en la ESO, desapareciendo definitivamente la materia Educación para la Ciudadanía. En Bachillerato la Religión forma parte de las asignaturas específicas optativas, tanto en Primero como en Segundo.
A modo de conclusión
La Religión debería mantenerse en la escuela por las razones pedagógicas y culturales que avalan esta enseñanza, tal y como se concibe en la mayor parte de los países europeos, y no sólo por el cumplimiento de unos acuerdos internacionales, de los que no se puede dejar en manos de las comunidades autónomas porque es el Estado el responsable de dicho cumplimiento.
El diseño y contenido del nuevo currículo refleja un esfuerzo en presentar la enseñanza religiosa como lo que es: diálogo fe y cultura. Por tanto, es menos catequético que los currículos de Religión Católica anteriores. No se puede afirmar que se trata de impartir catequesis en la escuela.
Tiene en cuenta las etapas y procesos de maduración del alumno. Apuesta por un proceso de aprendizaje desde la realidad religiosa cercana a la experiencia y entorno del alumnado para, tras la aplicación de una serie de destrezas y habilidades, sea capaz de argumentar las creencias cristianas. Todo ello bajo un modelo competencial de aprendizaje donde se perciben las corrientes pedagógicas actuales como son la educación de la interioridad, emocional, trascendencia, inteligencia espiritual…
José Antonio Fernández Martín
Profesor de Religión Infantil y Primaria en Málaga

 

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