lunes, 14 de julio de 2014

Los candidatos socialistas quieren barrer a la religión del espacio público

La religión es un asunto privado, dicen, y no debe tener manifestaciones públicas

Salvador Aragonés

Las relaciones entre el PSOE y la religión o religiones ha tomado una deriva laicista en los programas y declaraciones de los tres candidatos a secretario general de este partido. Piden que la religión sea un hecho privado y “derogar” los acuerdos entre España y la Santa Sede. Además quieren que se elimine la religión en las escuelas, una nueva financiación a la Iglesia, y también un nuevo marco legal para las religiones a través de una nueva Ley de Libertad Religiosa que sustituya la actual que fue aprobada precisamente por el PSOE.  Con este programa se presentan los tres candidatos a la secretaría general del partido socialista: Pedro Sánchez, Eduardo Madina y Pérez Tapias, que en materia religiosa no difieren apenas.

Sin embargo, no todos en el PSOE piensan de la misma manera, y algunos dirigentes consideran que el partido debería tener otra “sensibilidad” con relación a la religión, pues aunque el PSOE es un partido de raíces ateas y antirreligiosas, los tiempos han cambiado y muchos católicos votan hoy al PSOE. Y ahí están las declaraciones del eurodiputado y exministro con Rubalcaba, Ramón Jáuregui, que reconoce la existencia de un “anticlericalismo” en el PSOE que podría anidar  “un cierto fundamentalismo antirreligioso”. Y añade: “Muchos de nuestros textos han defendido que la religión es un asunto referido a la intimidad de las personas. Ésta es una idea incorrecta, Lo que pertenece a la intimidad es la fe, la creencia. Pero la religión es un hecho público”.

Claro que para curarse en salud ante la militancia anticlerical, Jáuregui afirma que hay instituciones en la Iglesia “que están intentando acabar con el pluralismo en el interior de la Iglesia, marginando allí donde pueden a entidades como la HOAC, Cáritas o Acción Católica, que están quedando desplazadas por una ofensiva absolutamente ultra”. Se trata de los Neocatecumenales (los kikos), Comunión y Liberación y el Opus Dei.

No me consta que estas instituciones de la Iglesia quieren acabar con Cáritas o la Acción Católica u otras. Cada una, de acuerdo con su carisma, ejerce su apostolado pero no les estorban otras organizaciones como la AC, la HOAC o Cáritas, al contrario, Cáritas es una joya de la Iglesia. La Iglesia tiene centenares de organizaciones e instituciones que se dedican a evangelizar al mundo de acuerdo con su carisma fundacional. Jáuregui, en su entrevista, pide que el PSOE tenga la “habilidad” de intentar dialogar con todos y “atenuar” así las diferencias con la Iglesia, pues el PSOE debería ver las religiones “como un hecho público, porque las religiones están en nuestro paisaje urbano, en el calendario, en la forma de contar el tiempo y en el arte”, y—añadiría—en los nombres propios de los dirigentes políticos que quieren negar la religión.

La “prudencia” que pide Jáuregui con las religiones tiene poca o ninguna cabida en los discursos de los candidatos a la secretaría general del PSOE. El partido socialista pierde así una oportunidad de ser un partido moderno sin anclajes decimonónicos. Así, cuando hablan de “derogar” el Concordato y los acuerdos con la Santa Sede utilizan un lenguaje incorrecto en el derecho internacional, pues en todo caso sería “denunciar” unilateralmente estos acuerdos, con lo que tendríamos otra vez un conflicto religioso entre los católicos y laicos, entre religión y ateísmo como en la vieja República, cuando lo que conviene a todos es que puedan convivir en paz y libertad.

Por otra parte, si el PSOE no reconoce el hecho religioso, consigue apartar a muchos votantes que sí creen que la religión debe tener una expresión pública, y arrincona a los católicos en el Partido Popular que se gana las simpatías de estos votantes, aunque en realidad el PP cuando gobierna no cambia nada o casi nada de lo que han aprobado los gobiernos del PSOE en leyes contrarias al derecho natural, pero sí defiende el PP las leyes que favorecen la asignatura de religión, que emplea a unos 30.000 profesores de religión elegidos por los obispos, y la escuela concertada católica.

Los candidatos del PSOE piden también un cambio de modelo de financiación, tal vez sin saber que actualmente reciben un trato análogo confesiones religiosas como los cristianos evangélicos, las comunidades judías y las musulmanas. Un cambio afectaría también a los seguidores de estas confesiones y dudo que estén dispuestas a ver reducida la aportación económica que reciben del Estado.

En definitiva, el  PSOE tiene un problema no resuelto: la cuestión religiosa. No creo que vaya a ganar más adeptos si toma una deriva antirreligiosa, y ni siquiera recuperará su identidad maltrecha de partido de Gobierno, ni la centralidad del electorado. 

Fuente: http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=30592&id_seccion=63

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